Una vez más el gobierno lorenista se encamina a hacer el ridículo.

 

 

Los escándalos siguen opacando los logros de la actual administración y los funcionarios continúan dejando sola a su jefa.

 

Las acusaciones del preso recluido en el penal de Apizaco, Ventura N., quien denunció ser víctima de extorsión, amenazas y otros delitos, resultaron al parecer ciertas, tan es así que el aparentemente responsable de esa red de corrupción, Juan Antonio Martínez Guerrero, ex director del Centro de Reinserción Social (Cereso) de Tlaxcala, se dio a la fuga para evitar el peso de la ley.

 

Fue el escándalo que generó el video que circuló en las redes sociales del preso el que provocó la separación del encargado de la cárcel de Tlaxcala, pero la medida de nada sirvió porque pareciera que más bien alguien le otorgó el tiempo necesario para planear su escape.

 

Lo inaudito e irónico, es que el ineficiente titular de la Fiscalía Especializado en Combate a la Corrupción, Gustavo Tlatzimatzi Flores, sólo encontró elementos para proceder penalmente contra un custodio, Elioenaid N., quien ayer fue detenido en la capital del estado, como si sólo él y el ex director Juan Antonio Martínez fueran los únicos involucrados en esa trama y tejido de presuntas transas y abusos.

 

Alguien le podrá creer al mediocre fiscal que los demás custodios y personal del Cereso de Tlaxcala no sabía o era ajeno a lo que pasaba en su interior. En verdad piensa que vamos a suponer que no hay involucrados y que el jefe de todos ellos, el secretario de Seguridad Ciudadana, el marino, Alberto Martín Perea Marrufo, desconocía lo que hacían sus subordinados, cuando los señalamientos de anomalías y corrupción se venían registrando desde hace ya varios meses.

 

En la mañana de ayer, mientras se desarrollaba la mesa de seguridad se adelantó que serían ejecutadas dos órdenes de aprehensión sobre el caso de las extorsiones denunciadas en el Cereso de Tlaxcala. Para garantizar que se concretaran, cuenta que Perea Marrufo ofreció citar a Martínez Guerrero a las oficinas de la dependencia para que fuera detenido.

 

Felices los funcionarios tlaxcaltecas asistentes a la mesa celebrada en las modernas instalaciones del C5i, hasta se dieron tiempo para partir el pastel y celebrar el cumpleaños del secretario de Seguridad Ciudadana, como si el asunto del escándalo del Cereso estuviera a punto de resolverse, lo cual no sucedió porque sólo se logró detener a un presunto culpable y para vergüenza de las autoridades se confirmó la fuga del ex colaborador de Alberto Martín Perea.

 

Las acusaciones que se hicieron no son menores, pues resultan graves y preocupantes. O qué se puede decir cuando se señala que los reclusos en Tlaxcala son golpeados, extorsionados y utilizados para delinquir.

 

Me queda claro que si Juan Antonio Martínez optó por darse a la fuga es porque las acusaciones tienen sustento y prefirió evadir la acción de la justicia, lo que necesariamente obliga al inútil fiscal Gustavo Tlatzimatzi ampliar las investigaciones para desaparecer esa red de corrupción en los penales del estado, pues es obvio que su existencia y operación deja muy mal parado a la administración lorenista.

 

Sobre todo porque no es el primer caso en donde la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala se evidencia como una dependencia donde han llegado pésimos funcionarios, como Alfredo Álvarez Valenzuela, ex titular de esa área que huyó de la entidad el 20 de noviembre de 2021 para no ser aprehendido por la justicia federal.

 

Meses después, hizo lo mismo Ramón Celaya Gamboa, quien abandonó su cargo el pasado 20 de junio del 2023 por temor a enfrentar la ley, luego que algunos de sus subordinados fueron enviados a la cárcel acusados de incurrir en el delito de extorsión.

 

El talón de Aquiles del gobierno estatal no sólo es la creciente inseguridad, sino la Secretaría de Seguridad Ciudadana que nunca ha dejado de estar envuelta en escándalos y cuyos mandos de alguna u otra forma terminan siendo señalados de conductas ilícitas.

 

Otro tema que también empezará a aparecer con más frecuencia y que irá ganando espacio en la agenda mediática es el de la corrupción, de ahí que el gobierno lorenista deberá mostrar decisión y sensibilidad para evitar que su de por sí cuestionada imagen se siga deteriorando aún más.

 

La estrategia que siguió y puso en marcha el gobierno estatal para salir de este nuevo episodio bochornoso falló, así de simple.

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