El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) fue, es y seguirá siendo un convenenciero que sabe venderse muy bien como dama de compañía, cuando en realidad no vale lo que presume y menos representa el fiel de la balanza en los procesos electorales como dice.

 

 

Los verde-ecologistas son parte de un partido satélite sobrevalorado que se ha especializado en medrar su presencia, más no fuerza política, para obtener posiciones y cargos que no merece.

 

El líder estatal del PVEM en Tlaxcala, Jaime Piñón Valdivia, decidió salir de su ratonera para ponerse su disfraz de rottweiler para amenazar y aclarar que en caso de que Morena nomine al delfín del lorenismo, Alfonso Sánchez García, como su candidato a la gubernatura del estado, éstos no establecerán una alianza o coalición porque el actual grupo en el poder encabezado por la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros los ha despreciado y además no les ha cumplido los acuerdos a los que llegaron.

 

Pero aclara que si la decisión recayera en otro aspirante (Ana Lilia Rivera Rivera, Oscar Flores Jiménez o hasta Josefina Rodríguez Zamora), llegado el momento y de acuerdo con los tiempos electorales sí se sentarán a negociar y a tratar de lograr acuerdos, demostrando que los berrinchudos y malagradecidos es la actual representación del verde-ecologista y no los lorenistas.

 

En una entrevista con los periodistas Edgar García y Mariana Lovera, el ex diputado local mostró su enconó y resentimiento hacia Cuéllar Cisneros, porque desde el inicio de la actual administración a su partido se le dio un mal trato al ser designado en un cargo de segundo nivel que tiempo después fue rechazado, evidenciando que Jaime Piñón nunca tuvo ni la capacidad ni los atributos para colarse en una posición de poder dentro del gabinete.

 

Después, ante las diferencias internas entre los miembros de la bancada del PVEM, ésta se disolvió y los tres legisladores se declararon independientes Soraya Noemi Bocardo Phillips, Maribel León Cruz y Jaciel González Herrera, con la salvedad que los dos últimos lograron su reelección gracias al acuerdo que establecieron con la gobernadora Lorena Cuéllar.

 

Si el partido del tucán no pudo retener a sus legisladores quizá fue por la falta de operación política de sus dirigentes y al coqueteo que establecieron para abrir el partido a figuras como el ex panista Sergio González Hernández y al ex priista Mariano González Aguirre, lo cual no prosperó porque no vieron ningún beneficio para ellos y sí una competencia para los futuros cargos y puestos.

 

Aunque hoy Jaime Piñón se queja de que nadie de la dirigencia estatal de Morena lo ha buscado busca para dialogar, lo cierto es que lo anterior es por una instrucción nacional, tan es así que en los procesos internos del partido guinda se ha cerrado, hasta ahora, a miembros de otras fuerzas políticas como el PT y el PVEM.

 

También el líder del partido del tucán denunció que existe una presión para sus presidentes municipales a fin de que respalden las aspiraciones del alcalde capitalino, Alfonso Sánchez, pero no han presentado ninguna denuncia formal o llevado a cabo una declaración pública por parte de los ediles involucrados que respalden sus dichos.

 

Porque no todos son unas blancas palomas o unos alcaldes impolutos a la hora de manejar los recursos públicos, porque ya se le habrá olvidado a Piñón Valdivia que el ex edil de Tlaltelulco, Marco Antonio Pluma Meléndez, enfrenta un proceso penal por desviar los fondos del ayuntamiento y porque existe la sospecha que estaba ligado a un grupo criminal.

 

Aunque el dirigente ecologista intentó verse interesante y como un gran estratega al mencionar que ya tiene al candidato ideal para la gubernatura y que llegados los tiempos electorales dará a conocer su nombre, es obvio que describió al presidente municipal de Huamantla, Salvador Santos Cedillo, una versión mejorada del rupestre ex diputado local del PT, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, quien dice buscar la nominación del PT a la gubernatura de Tlaxcala cuando en los hechos quiere competir por la capital.

 

Y decimos que es una versión mejorada, porque Chava Santos al menos se percibe como más fifí, delicado y refinado.

 

El asunto es que el gobierno lorenista ahora sí podría olvidarse de los acuerdos y reactivar el proceso penal y otras acusaciones más que pesan sobre el alcalde de Huamantla que, al parecer, le está jugando al vivo y eso seguramente no le está gustando a la gobernadora Cuéllar y menos al secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, quien supuestamente presumía que ejercía un control absoluto sobre el quisquilloso Chava Santos.

 

Piñón Valdivia reconoce que a él y a su partido los mueve el interés y ser el patiño que ayude a levantar la mano al ganador de las elecciones, porque según él así lo hizo con los priistas Mariano González Zarur y Marco Antonio Mena Rodríguez y en el 2021 con la morenista Lorena Cuéllar.

 

Según ese camaleónico político, el Verde Ecologista aporta los votos que requieren los candidatos para ganar la gubernatura, pero de acuerdo con las encuestas serias que se han levantado en las últimas semanas se ha comprobado que ese partido apenas si acumula el 4 por ciento de las preferencias electorales en Tlaxcala, cifra ridícula con la que pretende negociar puestos en la futura administración y posiciones en la próxima Legislatura local.

 

Lo anterior es absurdo y hasta estúpido, no lo cree.

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