Muy pocos, por no decir que nadie, ha dimensionado hasta ahora las implicaciones que tendrá para el Congreso del Estado la inminente aprobación del Plan B de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, referente a medidas de austeridad que se aplicarán como reducir los presupuestos de los parlamentos estatales.

 

 

De ser aprobada esa medida por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, ésta se aplicará en Tlaxcala durante el ejercicio fiscal del 2027, lo cual golpeará seriamente el bolsillo de los actuales diputados y diputadas que dirán adiós a varias partidas económicas, entre ellas las que reciben en diciembre por aguinaldo, bono y otros conceptos que en términos reales suman casi un millón de pesos.

 

Seguramente también tendrá que desaparecer la partida de más de 95 millones de pesos destinada a «ayudas sociales» o “gestión” que se distribuye entre los 25 diputados tlaxcaltecas, promediando 3.8 millones para cada uno a lo largo del año.

 

De acuerdo con la reforma que ya avaló el Senado, los congresos estatales estarán obligados a operar con un monto anual que no podrá ser mayor al 0.70 por ciento del Presupuesto de cada estado.

 

El Congreso de Tlaxcala se encuentra entre los más caros del país según un estudio que llevó a cabo el PAN, pues actualmente dispone del 1.67 por ciento del presupuesto estatal, lo que equivale en este año a más de 503 millones de pesos.

 

Congresos como el del Estado de México, Chiapas, Veracruz, Puebla, Nuevo León, Sonora, San Luis Potosí, Guanajuato, Oaxaca, Yucatán, Tamaulipas, Tabasco, Coahuila, Hidalgo, Colima y Querétaro tienen presupuestos que están por debajo del .70 por ciento, de ahí que la iniciativa presidencial no les afectará.

 

Sin embargo, los poderes legislativos de entidades como Morelos, con 1.69 por ciento del presupuesto estatal; Nayarit, con 1.43 por ciento; Quintana Roo, con 1.42 por ciento; Michoacán, con 1.4 por ciento; Baja California, con 1.3 por ciento; Zacatecas, con 1.27 por ciento; Guerrero, con 1.18 por ciento; Baja California Sur, con 1.14 por ciento y Durango, con 1.13 por ciento, sí enfrentarán dificultades porque dispondrán de menos recursos públicos a partir de 2027.

 

Una vez aprobada y publicada la reforma de Claudia Sheinbaum, los diputados de Tlaxcala estarán obligados a reducir en casi 50 por ciento su presupuesto, lo que obviamente les implicará muchos problemas y ajustes que provocarán serios dolores de cabeza porque deberán adaptarse a operar con 250 millones de pesos, es decir, con la mitad de los fondos que manejan en la actualidad.

 

Los legisladores y las legisladoras tlaxcaltecas no han hablado públicamente de ese tema que les afectará, debido a que tendrán que poner en marcha una necesaria política de austeridad para el siguiente ejercicio fiscal.

 

Si hoy no muestran malestar, es cuestión de tiempo para que se haga evidente su enojo, porque se tendrán que apretar el cinturón y decir adiós a los lujos, sobre todo en los últimos ocho meses que estarán en funciones (enero a agosto del 2027).

 

La actual legislatura seguramente será la última que gozará de los atractivos beneficios que implica hoy en día ser diputado o diputada, pues los excesos que se empezaron a dar en el periodo del gobierno del perredista Alfonso Sánchez Anaya están por desaparecer.

 

Lo que viene será un duro golpe que, puede usted tener la certeza, que no gustará nada a los diputados de Morena y menos a sus aliados como el PT y el PVEM.

 

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