Una alianza fuerte se estaría cocinando y de concretarse, sería un golpe duro para el lorenismo, grupo político que actualmente mantiene y controla el poder en Tlaxcala.

 

 

Se trataría de dos mujeres que tiene una gran coincidencia, son enemigas declaradas de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.

 

Si la alianza ya se pactó o no, aun no se sabe, pero lo que es un hecho es que las negociaciones entre la senadora morenista Ana Lilia Rivera Rivera y la diputada local Blanca Águila Lima van avanzadas.

 

Para algunos esa unión se trataría de un disparate al tratar de unir el agua con el aceite, pero para otros es una fórmula que minará la fuerza del grupo de la mandataria tlaxcalteca, especialmente en la sucesión gubernamental, donde Lorena Cuéllar impulsa las aspiraciones del presidente municipal capitalino, Alfonso Sánchez García.

 

Ana Lilia Rivera le ganó la partida a Alfonso Sánchez y a su esposa, Marcela González Castillo, quienes no tuvieron éxito para convencer y jalar a su proyecto a la operadora ex priistas y hoy militante del PRD Tlaxcala.

 

El viernes y después de meses y semanas de coqueteo y pláticas, por fin la “Red BAL”, la estructura ex priista fundada y manejada por la secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud Sección 27 (SNTSA) en Tlaxcala y por ahora diputada local del PRD, Blanca Águila, sostuvo una soterrada reunión con la senadora Rivera Rivera, aspirante de Morena a la candidatura al gobierno de estado.

 

Lo que se pensaba imposible sé logró. Atrás quedó el radicalismo de la legisladora federal, Ana Lilia Rivera, quien pese a que nunca ha dejado de maldecir y repudiar a los priistas y panistas por formar parte de la ex mafia en el poder, el viernes se olvidó de ese pequeño detalle para dejarse apapachar por la estructura política de Blanca Águila.

 

 

El encuentro se concretó en un conocido salón de la capital y los que asistieron comprobaron el flirteo entre ambas políticas, por lo que aseguran que es cuestión de tiempo para que se concrete esa alianza de conveniencia.

 

Los detalles de la reunión hasta ahora no se conocen, porque la cita se abrió sólo a la estructura más cerrada y cercana a la camaleónica diputada Blanca Águila, quien no tuvo ningún empacho en cobijar y arropar a la beligerante senadora considerada como la principal adversaria política de la gobernadora morenista Lorena Cuéllar.

 

Dicen que a Ana Lilia Rivera se le vio cómoda y hasta contenta con los ex operadores priistas y hoy perredistas. Vaya se le olvidó el pasado de su anfitriona y cómo suele suceder con los militantes del PRI o del PAN que se acercan a Morena o deciden brinca al partido guinda, éstos son purificados y sus antecedentes son perdonados porque ahora sirven a una causa noble y del pueblo.

 

La alianza en caso de concretarse será muy criticada. La senadora perderá credibilidad entre la militancia fundadora de Morena y será tachada de incongruente por aceptar como su aliada a la diputada local, mientras que la legisladora será acusada de oportunista, traidora y de brincar de partido a otro para satisfacer su sed de venganza y su enorme ambición de poder al buscar perpetuarse como dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud Sección 27.

 

El encuentro seguramente va a generar reacciones.

 

Porque más allá de los comentarios a favor o en contra, si se confirma la alianza será un movimiento que seguramente preocupará a los adversarios de la senadora Rivera, quien empieza a dar señales de sumar a su proyecto grupos importantes de tlaxcaltecas que saben trabajar en las elecciones.

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