Pese a que en Tlaxcala no se alcanzó la participación planeada ni los 400 mil votos prometidos, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros demostró una vez más que es una buena operadora para dejar en cargos de magistrados y jueces a abogados y abogadas vinculados no sólo a su grupo político, sino a sus intereses.

La elección del pasado domingo sirvió para confirmar el control que ya tenía sobre el Tribunal Superior de Justicia del Estado, el Tribunal de Justicia Administrativa, el Tribunal de Conciliación y Arbitraje y próximamente del Tribunal de Disciplina Judicial que entrará en funciones en el mes de septiembre de este año.
Además, también tendrá injerencia en el poderoso Órgano de Administración Judicial que tendrá un presidente que ya no será el representante legal del Tribunal Superior de Justicia del Estado. Ese organismo tendrá el control de las finanzas, así como de las compras, contratos, adjudicaciones, contratación de personal y todo lo relacionado con la administración de los fondos públicos.
Si bien el ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, buscó democratizar el Poder Judicial federal, lo real es que lo anterior se concretó en la administración de la mandataria del país, Claudia Sheinbaum Pardo, pero en el caso de Tlaxcala, lo cierto es que la gobernadora Lorena Cuéllar se adelantó a ese proceso al promover desde su llegada al poder cambios para purgar a magistrados y jueces con malos antecedentes y sentar las bases para evitar que ciertos impartidores de justicia siguieran con prácticas corruptas que era aprovechadas por los delincuentes para evadir la ley.
Lo anterior lo confirmó ayer la mandataria tlaxcalteca, quien puso como ejemplo el caso de la banda de “Los Brujos”, un grupo criminal que por años atemorizó a los habitantes de Apizaco y sus alrededores y que al parecer contaba con la protección de la policía municipal, estatal y de investigación, así como de ciertos jueces.
El sentir de Cuéllar Cisneros por terminar con la corrupción al interior del Poder Judicial de Tlaxcala me parece que es genuino y real. En los últimos años dio claras señales de que su administración quería un cambio que poco a poco se percibe y se nota con un Tribunal Superior de Justicia del Estado bajo la responsabilidad de la magistrada Anel Bañuelos Meneses alejado de los escándalos y concentrado en dar resultados.
La votación de los pasados comicios extraordinarios no fue la esperada, pero los resultados, es decir, los aspirantes elegidos, sí fueron los previstos. Nos guste o no, se confirma que la gobernadora sabe operar para lograr sus objetivos.
En una revisión de los resultados de la jornada, se comprobó que Tlaxcala ocupó el séptimo lugar en participación ciudadana a nivel nacional y que Cuéllar Cisneros se ubicó entre los cuatro gobernadores morenistas que mejores cuentas entregaron. A la cabeza se ubicó Rocío Nahle García, mandataria de Veracruz, seguido por Salomón Jara Cruz de Oaxaca, Layda Elena Sansores San Román en Campeche y Lorena Cuéllar.
Un dato curioso es que las dos entidades con mayor participación fueron Coahuila y Durango, ambas gobernadas por el PRI.
En septiembre los elegidos empezarán su periodo y estarán obligados a entregar buenos resultados y garantizar una impartición de justicia diferente en Tlaxcala.
Por lo pronto, habrá que esperar quienes serán los integrantes del Órgano de Administración Judicial y donde empezará a operar el Tribunal de Disciplina Judicial que en teoría deberá tener una estructura administrativa similar a la de los otros tribunales que ya funcionan en la entidad.
Esperemos que el gobierno estatal haya considerado esos gastos e incrementos en el presupuesto, porque es evidente que también se requerirán más recursos públicos para mantener esas nuevas estructuras.
Así de fácil.
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