Aunque se tienen pocos detalles del cónclave lorenista, trascendió que el pasado fin de semana hubo una reunión para iniciar la operación que pondrá en marcha el gobierno estatal para salvar la elección extraordinaria del 1 de junio y de paso para imponer a jueces y magistrados.

Los coordinadores en jefes de la operación “salvemos la elección judicial”, son el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández y la dirigente estatal de Morena, Marcela González Castillo, quienes reunieron a los funcionarios del gabinete legal y ampliado para asignarles sus áreas demográficas que tendrán que trabajar y garantizar cierto número de votos.
Ante el previsible fracaso de la elección del Poder Judicial, por lo complejo que resultará sufragar y el desconocimiento que existe de los aspirantes, hay que sumar el desinterés de la población en general porque las personas no tiene la menor idea de quiénes son los candidatos que compiten para ministros, magistrados y jueces federales y estatales.
Por tal razón, los gobiernos de Morena se han echado a cuestas la movilización de ciudadanos para ese controvertido proceso y Tlaxcala no podría ser la excepción.
Luis Antonio y Marcela convertidos en los “nuevos gurus” de la operación electoral recurrieron a una especie de tómbola para asignar las zonas que cada funcionario lorenista deberá trabajar, es decir, no se tomó en cuenta el tamaño e influencia de las dependencias estatales ni las zonas de influencia de los servidores públicos.
Por ejemplo, al funcionario que tiene estructura y seguidores en Apizaco donde ha operado regularmente ahora fue enviado a Zacatelco, por poner un ejemplo, lo cual obviamente no fue del agrado de algunos de ellos porque cuestionaron el método, lo cual irritó al titular de la Segob y a la líder de Morena porque estaban cuestionando su método y estrategia.
Por la complejidad de la elección y el número de boletas que se repartirán el próximo 1 de junio, los operadores bajarán los nombres de los favoritos en un acordeón que los funcionarios y sus movilizadores entregará a los votantes hasta el mero día de la elección o uno o dos días antes para así garantizar cierta participación y la llegada a los cargos que estarán en juego de personajes afines a los gobiernos morenistas.
Llegado el momento se sabrá quiénes serán los jueces y magistrados de Tlaxcala que serán apoyados y apuntalados para llegar al cargo o mantenerse en los mismos, lo cual sucederá porque la estructura gubernamental operará y no porque éstos sean unos excelentes o brillantes candidatos.
Conforme pasen los días seguramente se conocerán más detalles de esa reunión y de las estrategias que los “operadores estrellas” del lorenismo implementarán en los siguientes días para quedarse con todos las posiciones a nivel estatal y apuntalar las imposiciones que también se darán en los cargos federales.
La elección extraordinaria para cargos en el Poder Judicial es una pantomima.
Y ya que hablamos de farsas, le cuento que la engreída Gimena Lara Pérez, la ex coordinadora de Planeación e Inversión del gobierno estatal ya está de regreso en Tlaxcala, luego que se cansó de cargar la bolsa a la secretaria de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora, quien sencillamente no pudo conseguir un lugar en su dependencia.
Ayer se le vio paseándose por el Hotel Posada San Francisco, donde aprovechó para presumir su regreso a la nómina estatal a un cargo que no se tiene claro o definido, pero se sabe que ahora colaborará con el secretario de Salud, Rigoberto Zamudio Meneses.
Ni hablar, ahora serán los trabajadores del sector salud los que tendrán que soportar los aires de grandeza de esa funcionaria.
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