El PAN está lejos de ser un partido competitivo y con figuras políticas de peso.

 

 

Tiene años que ese partido dejó de ser oposición. Las divisiones, traiciones y fracturas internas lo han pulverizado y regresado a sus orígenes, es decir, con niveles de aceptación que se mueven entre uno y dos dígitos, pero sin alcanzar una cifra que preocupe actualmente a la primera fuerza política representada por Morena.

 

La salida del blanquiazul del ex alcalde de Apizaco y ex diputado local, Julio Cesar Hernández Mejía, no debe minimizarse o socavarse, pero tampoco es para maximizarla o exaltarla, toda vez que al final la maldad se la hace el mismo porque se desesperó y echó a la basura años de militancia y trabajo, lo cual difícilmente será valorado y apreciado al partido donde decida irse a refugiar.

 

El actual líder del PAN, Ángelo Gutiérrez Hernández, podrá sentirse orgulloso de acabar con sus rivales internos y de apoderarse de un partido devaluado que ya no vale mucho y en donde él y su esposa, la diputada Miriam Martínez Sánchez, forman una dupla que controla y manda los destinos de Acción Nacional.

 

Poco a poco los panistas con cierto prestigio y peso se han alejado o de plano han buscado otras fuerzas políticas como Adriana Dávila Fernández, quien cansada de tanta traición ahora intenta moverse a nivel nacional o el caso de la ex senadora Minerva Hernández Ramos que optó por dejar su militancia para trabajar en el proyecto de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera que busca la candidatura de Morena a la gubernatura de Tlaxcala.

 

Panistas que consiguieron cargos y tuvieron cierta influencia en el partido y en los municipios que gobernaron hoy están a las órdenes de Morena como el ex secretario de Gobierno, Sergio González Hernández, el diputado local Vicente Morales Pérez y los ex alcaldes de Calpulalpan y Apizaco, Vicente Hernández Roldán y Jorge Luis Vázquez Rodríguez, respectivamente.

 

La mejor época del PAN fue cuando de la mano de Héctor Ortiz Ortiz consiguió el gobierno de Tlaxcala para después obtener en la elección intermedia de ese periodo el control del Congreso de Estado y la mayoría de municipios importantes de la entidad.

 

Después del 2010 inició el desmoronamiento del PAN que sigue hasta este año. Hoy es un partido más que no impone agenda mediática ni fija posturas de una verdadera oposición. Pareciera que desde que José Gilberto Temoltzin Martínez se hizo cargo de la dirigencia estatal, al instituto político les gustó tener una doble cara, es decir, se sienta a negociar con el gobierno lorenista y obtienen prebendas y por otro sólo asume posturas tibias ante problemas o situaciones que dañan a las autoridades.

 

Los panistas no han entendido que el gran perdedor de sus diferencias internas y sus negociaciones con el gobierno lorenista es el PAN, partido que hoy gobierna dos municipios y sólo cuenta con un representante en el Congreso del Estado.

 

Al paso que va, es muy probable que ese partido desaparezca.

 

Cuándo se verán los resultados

 

Nadie puede acusar a la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros de no mostrar interés para atender y tratar de resolver el problema de la seguridad, cuando se observan las inversiones millonarias que se han hecho con fondos estatales para atender y superar rezagos en infraestructura, equipo y tecnología.

 

Ayer, se entregaron 86 nuevas patrullas a la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala, lo que implicó una inversión superior a los 40 millones de pesos.

 

La mandataria tlaxcalteca no sólo ha destinado recursos propios para construir unas nuevas instalaciones, sino para que el personal de la Fiscalía cuente con el equipo y la tecnología que requiere para llevar a cabo su trabajo y entregar resultados a los ciudadanos y las ciudadanas que exigen justicia.

 

A partir de ayer la Fiscalía dispone de 10 camionetas Ford Police Interceptor, 76 vehículos Volkswagen Jetta, una camioneta RAM y dos camionetas Honda CRV.

 

Se calcula que en los próximos meses Tlaxcala acumule en la actual administración una inversión de 10 mil millones de pesos para atender la seguridad en la entidad, cifra que nunca antes se había canalizado y que demuestra que el gobierno de Lorena Cuéllar sí está haciendo lo que le corresponde para atender ese problema.

 

Ahora corresponde a los funcionarios encargados de la seguridad aplicarse y dar resultados, o no coincide usted conmigo.

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