El festín de la perversidad: Tlaxcala bajo la bota de la Mafia del Poder Lorenista.

 

 

La política en Tlaxcala ha dejado de ser una contienda de ideas para convertirse en un burdo tablero de ajedrez donde las piezas se mueven con el único fin de perpetuar la impunidad. La gobernadora, su ahijado y la esposa del “delfín” han echado a andar la maquinaria de la manipulación electoral.

 

Bajo el amparo de la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros, se está gestando lo que a todas luces se perfila como el mayor fraude democrático en la historia reciente de la entidad: la imposición de Alfonso Sánchez García, mediante la manipulación de la encuesta de Morena programada para finales de febrero y de la cual no tienen control, porque será el CEN quien determine la empresa que la aplicará.

 

Lo que hoy presenciamos no es política, es una estructura criminal de control electoral. El primer acto de esta tragicomedia comenzó con el “agandalle” sistemático de los Comités Seccionales de Morena en la entidad.

 

Durante meses, la líder estatal Marcela González Castillo, con la chequera abierta de Casa de Gobierno y la logística oficial a su disposición, se ha dedicado a conformar los Comités, cooptando a sus integrantes y registrando militantes a conveniencia.

 

No buscan representar al pueblo ni beneficiar a Tlaxcala; su objetivo es perpetuarse en el poder y ser los dueños de los más de 30 mil millones de pesos del presupuesto de los tlaxcaltecas. Buscan tener a los ciudadanos bajo su mando en los Comités para que sean ellos los que «bajen» el dinero de los programas sociales del gobierno, de modo que, cuando llegue el momento de la encuesta, la respuesta esté prefabricada y comprada a favor del delfín Sánchez García.

 

La segunda fase de esta estrategia es, quizás, la más infame por su cinismo. Mientras el discurso oficial habla de “primero los pobres”, la realidad es que el presupuesto público de 2026 ha sido secuestrado para servir de combustible a la campaña del hoy estancado alcalde capitalino.

 

El mecanismo es perverso y está claro; así lo diseñaron desde el año pasado: utilizar a los integrantes de los Comités Seccionales como gestores de “moches” y respuestas positivas para el Jr. de Sánchez Anaya.

 

Para ello, la gobernadora ha entregado las llaves del tesoro a su propia familia para que sea la que “distribuya” los programas sociales. Un cinismo y descaro absolutos.

 

La Secretaría del Bienestar, dirigida por su hija María Fernanda Espinosa de los Monteros, y el Sistema Estatal DIF, bajo el mando de su otra hija, Mariana Espinosa de los Monteros, manejan en conjunto una bolsa que supera los mil millones de pesos. Tienen el dinero, tienen a los Comités y no les importará destinarlo a su perverso y faccioso objetivo.

 

A esto se suma la Secretaría de Impulso Agropecuario (SIA), que para este 2026 cuenta con un presupuesto proyectado de más de 461 millones de pesos. A los campesinos de Tlaxcala los tratarán como una máquina de “respuestas a modo” en la encuesta de Morena.

 

Bajo la simulación de “aperturas de ventanillas” para apoyos sociales, el dinero fluye ya condicionado. No se entregan apoyos a quienes los necesitan, se entregan a quienes garanticen que, en la encuesta de febrero, mencionen el nombre de Sánchez García, intentando así frenar el avance de Ana Lilia Rivera, quien a pesar del bloqueo oficialista sigue encabezando todas las preferencias ciudadanas.

 

La otra estrategia no es menos perversa. Mientras el estado se desangra en una crisis de inseguridad, corrupción e impunidad que ya no pueden ocultar con boletines triunfalistas, la gobernadora se permite el desplante de viajar a la FITUR 2026 en España. A su regreso de las vacaciones europeas, la agenda ya está marcada: la “Gira de la Glosa del 4to Informe de Gobierno”, que nunca en su administración había hecho y que, casualmente, ahora les urge realizar.

 

Un eufemismo para una gira de promoción ilegal donde Cuéllar Cisneros llevará a pasear a Alfonso Sánchez por los 60 municipios, usando el aparato estatal para inflar a un candidato que no tiene luz propia. El nivel de desfachatez de Lorena y su camarilla ha llegado demasiado lejos.

 

Esta mafia no busca el progreso de Tlaxcala, busca una “tapadera”. Saben que el desastre administrativo y la opacidad de sus cuentas solo pueden ser protegidos por alguien que les deba el cargo, y Alfonso se lo garantiza.

 

Lorena se quiere ir con las bolsas llenas de dinero, con múltiples propiedades compradas con el presupuesto en su modalidad de “moches” de cada una de sus obras faraónicas que no sirven más que para eso.

 

El “gran fraude” que pretenden en febrero no es contra un partido, es contra la inteligencia de los tlaxcaltecas que hoy ven cómo su dinero se gasta en Madrid o en encuestas amañadas, mientras las calles siguen bajo el mando de la delincuencia.

 

La corrupción, la opacidad, la falta de transparencia y la perversidad de la Mafia del Poder de verdaderos delincuentes electorales, encabezados por Lorena Cuéllar, han echado raíces en el Palacio de Gobierno; queda ver si la ciudadanía permitirá que este abuso y robo a cielo abierto, se consume.

 

OTRO ESCÁNDALO QUE OPACA A TODOS

 

La historia se repite con un cinismo renovado. Josefina Rodríguez Zamora, titular de la Secretaría de Turismo federal, ha convertido la FITUR 2026 en Madrid en un vergonzoso retiro vacacional, emulando las peores mañas de su mentora, Lorena Cuéllar.

 

Mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo exige austeridad y honestidad en su gobierno, Rodríguez Zamora traiciona estos principios al priorizar un palco en el Santiago Bernabéu para ver la Champions sobre sus responsabilidades de Estado. Dice ella, para justificar su ridículo: «que la invitaron los de la directiva del Real Madrid».

 

Qué poca sensibilidad al asistir cuando miembros de su partido Morena han sido exhibidos por sus excesos.

 

Pero el agravio a la ética pública no termina ahí. La funcionaria federal tuvo el desplante de viajar con su novio Iván García Juárez, el titular de la PROPAET en Tlaxcala, evidenciando un uso patrimonialista del presupuesto y una falta de sensibilidad absoluta ante la realidad del país.

 

Este episodio, ya publicado en la prensa nacional, no sólo desprestigia al gabinete federal, sino que somete a Tlaxcala a una humillación pública.

 

No es diplomacia turística, es turismo político financiado por el pueblo. Si la austeridad republicana no es una simulación, la permanencia de Rodríguez Zamora en el cargo debería ser insostenible.

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