Una prueba de que los cargos públicos con un negocio familiar, es el caso del ahora ex legislador local, Silvano Garay Ulloa, quien solicitó licencia para heredar su puesto a su hijo, Silvano Garay Loredo, que según sus primera declaraciones dará continuidad al trabajo de su padre y seguirá defendiendo al pueblo.

 

 

Sin embargo, no se sabe a qué trabajo se refirió cuando el también líder del PT en Tlaxcala no presentó ninguna iniciativa y sólo se dedicó a alzar la mano en las sesiones del pleno tal y como se lo ordenó su jefa política, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, a través de la dirigente estatal de Morena, Marcela González Castillo.

 

Silvano Garay tiene muchas cosas que explicar y aclarar, porque siendo presidente de la Comisión de Asuntos Electorales se dedicó a bloquear y a frenar cualquier intento por convocar y analizar los cambios que requiere esa norma y que en teoría deberían aplicarse en los comicios del 2027.

 

En la legislatura pasado donde se convocó y se trabajó para elaborar una propuesta de reforma electoral, la mandataria Cuéllar ordenó a la entonces diputada local Marcela González, frenar cualquier intento de cambio a la legislación, entre otras razones porque se incluía la revocación de mandato de la gobernadora de la entidad

 

Si esa figura legal ya estuviera lista y vigente, seguramente se hubiera aplicado ese ejercicio a la mandataria Lorena Cuéllar, quien probablemente hubiera tenido que dejar el cargo por el pésimo desempeño que ha tenido y que los tlaxcaltecas lo han hecho evidente en los diferentes estudios de opinión realizados para medir la aprobación de la morenista que últimamente sale pésimamente evaluada.

 

También se buscaba establecer en la constitución las acciones afirmativas a fin de eliminar la discrecionalidad que actualmente aplica el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones. Otro punto importante era la de fijar reglas claras para combatir la sobre representación y revisar los requisitos que se requieren para las candidaturas independientes.

 

Todo el trabajo que se llevó a cabo en la pasada legislatura y que estuvo bajo la responsabilidad del diputado Juan Manuel Cambrón Soria fue prácticamente ignorado por convenenciero Silvano Garay, quien después de más de casi un año y medio como legislador y presidente de la Comisión de Asuntos Electorales no movió nada para hacer un llamado a iniciar el análisis de la reforma mencionada reforma, que de acuerdo con casi la mayoría de los partidos políticos, es necesaria y urgente.

 

El petista se comprometió en agosto pasado comenzar los trabajos de ese proceso legislativo, pero simplemente mintió y no cumplió su palabra. Su hijo que ayer evidenció su ignorancia sobre el tema y su falta de capacidad, difícilmente podrá armar una reforma de gran calado que en teoría debería aprobarse en mayo o a más tardar en agosto de este año.

 

Si bien se podría poner como pretexto la probable aprobación de la próxima reforma electoral a nivel federal para justificar la falta de convocatoria, lo cierto es que la norma estatal requiere ser actualizada para responder a una nueva realidad política, sin embargo ese trabajo no puede ser improvisado ni estar basado en ocurrencias, como ha pasado y que ha llevado a los diputados locales a avalar cambios jurídicos que terminan siendo frenados por estar mal elaborados.

 

Por lo pronto no queda más que esperar y ver cuando reciben línea los legisladores tlaxcaltecas para abordar la reforma electoral de Tlaxcala.

 

Y aunque parezca absurdo, Morena y sus aliados que hace unos meses aprobaron cambios legales para frenar el nepotismo electoral, ayer dieron demostraron que son unos incongruentes al avalar la llegada del hijo de Silvano Garay como legislador, quien además puede presumir que su hija, Irma Garay Loredo, se desempeña como diputada federal y que no descarta ir por la reelección más.

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