Los hechos dicen más que mil palabras.

 

 

Y aunque seguramente el gobierno estatal a través del ineficiente secretario de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala, Alberto Perea Marrufo, lo volverá a negar, la realidad es que nuevamente las autoridades federales documentan que en la entidad sí opera el crimen organizado.

 

Ayer se supo que en un operativo realizado en Connecticut, Estados Unidos, por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, sigla en inglés), se logró detener al presunto incitador del linchamiento de dos policías estatales registrado a principios del mes de abril del 2024 en el municipio de Zacatelco, hecho que sucedió cuando los uniformados llevaban a cabo una acción para detener a una banda dedicada al robo de camiones de carga.

 

Se trata de Orlando N., alias “El Leches”, un sujeto originario de Tlaxcala e indocumentado, quien es señalado como uno de los instigadores del asesinato de los policías estatales Rubén Bernabé Rocha y Antonio Hernández Portillo, ocurrido en la comunidad de Xitototla, el pasado 8 de abril de 2024.

 

De acuerdo con autoridades federales, “El Leches” pertenecía al grupo delictivo “Los Pochos”, una célula criminal ligada al Cártel de Sinaloa que opera en el centro del país.

 

Además del crimen contra los oficiales de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala, al tlaxcalteca detenido en los Estados Unidos se le atribuyen otros delitos graves como secuestro, homicidio y robo de transporte de carga.

 

Del artero linchamiento perpetrado en Zacatelco contra los uniformados que fueron dejados a su suerte, porque nunca se dio la orden para que la policía estatal procediera a su rescate, ya había tres personas detenidas por ese hecho cuyos nombres son Refugio N., Miguel N. e Ismael N., quienes enfrentan el delito de homicidio calificado y lesiones calificadas.

 

Más de un año tuvo que pasar para que se detuviera en el vecino país al principal instigador de la violencia contra los elementos policiacos.

 

La Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala seguramente deberá tener armado el expediente contra ese miembro del crimen organizado, sin embargo esa instancia como los secretario de Seguridad Ciudadana y de Gobierno, Alberto Perea y Luis Antonio Ramírez Hernández, negarán que en Zacatelco y en la entidad haya operado una célula del Cártel de Sinaloa, pero las evidencias y datos del gobierno federal dicen todo lo contrario.

 

No es la primera vez que el gobierno federal deja mal paradas a las autoridades tlaxcaltecas que se resisten a aceptar que las organizaciones criminales operan impunemente en Tlaxcala.

 

A finales del año pasado, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que un operativo de las fuerzas federales se detuvo el 30 de noviembre en Tlaxcala a Jorge Alberto Guzmán García alias “Termi” y a Carlos Eduardo Chavarría Contreras, quienes estarían vinculados a una red de extorsión, secuestros y homicidios.

 

El primero sería un miembro del CJNG y estaría relacionado con la ejecución en noviembre del 2024 de Julián Abed Muñoz Berruecos, alias “El Lobo”, quien pertenecería a otra organización criminal dedicada a la venta de drogas en Apizaco.

 

Quizá la presencia y operación del crimen organizado en la entidad sea una de las causas principales por las cuales los delitos de alto impacto van a la alza y porque la policía estatal no puede combatir a esos criminales, pues si niega su estancia en Tlaxcala lo natural es que también diga que no ve nada y por eso éstos maleantes andan haciendo de las suyas con total impunidad.

 

O usted qué piensa.

 

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