Tal y como se lo adelantamos, de no existir ningún cambio, este día los diputados y las diputadas elegirán para un periodo más a Jakqueline Ordóñez Brasdefer como presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de Tlaxcala (CEDH).

 

 

De todos los aspirantes que participaron en el proceso convocado por el Poder Legislativo, la abogada de Chiautempan resultó la mejor evaluada. Su preparación académica destacó, así como su trabajo en el organismo autónomo, además de que fue la aspirante que más cartas de respaldo obtuvo para continuar dirigiendo la comisión.

 

Jaqueline Ordóñez es de las pocas privilegiadas que mantendrá su trabajo después del 2027 cuando concluya la administración estatal de Lorena Cuéllar Cisneros, pues dejará la presidencia de la CEDH hasta junio del 2029.

 

Los rumores que decían que el presidente del Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Tlaxcala (IAIP), Arturo de Casa Vega, podría ser designado como nuevo responsable del organismo quedaron en eso, porque al final no representó ninguna competencia para Ordóñez Brasdefer.

 

El diputado presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales del Congreso de Estado, Jaciel González Herrera, reveló que los exámenes para valorar la preparación académica y la trayectoria de los aspirantes no serían determinantes o vinculantes para elegir al próximo «ombudsman» tlaxcalteca, ya que lo crucial sería el voto de cada uno de los legisladores locales.

 

Sin embargo, después de que se conocieron los resultados de las evaluaciones donde Jaqueline Ordóñez se ubicó en el primer lugar, se llegó a la conclusión que debe continuar como presidenta de la CEDH.

 

Alcalde voraz

 

Ahora se explica uno por qué ciertos alcaldes y alcaldesas de Tlaxcala andan en la pachanga permanente, pues resulta que se asignaron exorbitantes salarios que les permite estar distraídos y descuidar su trabajo al frente de los ayuntamientos.

 

Y que mejor ejemplo para evidenciar lo anterior que el presidente municipal de Mazatecochco, Emilio González Cortés, quien se asignó con la complicidad del Cabildo un salario de prácticamente 140 mil pesos mensuales, toda vez que la síndico y los regidores también se ajustaron sus ingresos y perciben una remuneración mensual de 98 mil y casi 90 mil pesos, respectivamente.

 

De acuerdo con la información disponible, el edil estaría siendo uno de los funcionarios públicos mejor pagados del país, pues incluso gana más que la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo.

 

Las evidencias de los excesos existen y se pueden verificar en la página de transparencia de ese pequeño municipio tlaxcalteca, el cual cayó en manos de un voraz alcalde que llegó por el Partido Verde Ecologista de México que en los últimos meses no ha hecho más que ejercer el poder borracho y perder una camioneta del ayuntamiento que, según el munícipe, fue robada en circunstancias que no han quedado nada claras.

 

Nadie se explica por qué se ha permitido el exceso y la actitud devoradora del edil de Mazatecochco, quien se incrementó su salario hasta en un 299 por ciento con respecto a lo que ganaba su antecesora, la ex priista y hoy morenista Leandra Xicohténcatl Muñoz, misma que recibía una remuneración mensual de 46 mil 660 pesos.

 

Lo interesante del asunto, es que nadie ha dicho algo ni se ha pronunciado sobre los excesos que prevalecen en ese humilde ayuntamiento, donde es obvio que la obra pública es escasa, la prestación de servicios públicos deficiente y la seguridad pública limitada, pues los recursos públicos se destinan a pagar una obesa nómina que ojalá pronto sea observada por el Órgano de Fiscalización Superior.

 

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