En tremendo problema ha metido la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, a los partidos aliados, específicamente al Partido del Trabajo que si quiere seguir ganando elecciones al amparo de los morenistas, deberá dejar el nepotismo electoral que tantos beneficios les ha dejado en Tlaxcala.

Legalmente será en los comicios del 2030 cuando entre en vigor la prohibición de que familiares hereden un cargo de elección popular, sin embargo Morena ya ratificó que esa limitante se aplicará desde este año en las elecciones estatales de Durango y Veracruz y después en los comicios intermedios del 2027, norma que los aliados del Partido del Trabajo y del Partido Verde Ecologista de México tendrán que acatar si quieren ir en alianza.
Lo anterior representa un duro golpe para la ambición y comportamiento mercenario de la familia Garay que ha encontrado en los procesos electorales de Tlaxcala una mina de oro y un modus operandi para Silvano Garay Ulloa, dirigente del PT en el estado, quien lleva años detentando tanto la diputación federal y local que suele rolarselas con su hija Irma Garay Loredo.
Para nadie es desconocido que son legisladores que nunca entregan apoyos a las personas que los solicitan en sus oficinas y se desconoce en qué gastan los recursos públicos que reciben y son destinados para tal propósito, pues se habla que incluso hoy en día Silvano Garay enfrenta una observación luego que los auditores documentaron que los fondos los ejerce, pero no saben en qué porque no hay comprobación.
A lo anterior hay que agregar los recursos que recibe el PT a través de las prerrogativas a que tiene derecho como partido político.
Y le resultó tan lucrativo el negocio a la familia Garay, que hace unos años decidió incorporar a sus filas a otra familia para que también goce de esos beneficios. Se trata del clan del ex legislador local, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, quien heredó su lugar a su mamá Maribel Cervantes Hernández.
En cada proceso electoral en Tlaxcala, el PT amaga con ir solo, pero siempre termina presionando para obtener posiciones que no merece y un mayor número de candidaturas, lo cual seguramente ya no obtendrá si es que realmente Morena cumple su regla de terminar con el nepotismo electoral.
En pocas palabras, si el PT va en alianza con Morena, Silvano Garay no podrá ser reelecto como diputado local por la vía plurinominal, pero tampoco tendrá la oportunidad de aparecer como candidato a legislador federal por el distrito que ganó su hija Irma Garay, quien a su vez no podrá reelegirse ni aparecer como abandera a la posición plurinominal para el Congreso del Estado porque heredaría el lugar de su papá, ni será posible que busque dejar a su hermano.
La única opción que les queda es ir solos y tratar de obtener triunfos sin el cobijo e impulso de Morena, lo cual también involucraría a la familia Covarrubias Cervantes que ya tenía pensado impulsar la candidatura del ex alcalde de Texoloc, Arturo Covarrubias Cervantes.
Silvano Garay anda preocupado porque sencillamente no se esperaba que Morena jugara de esa forma y pusiera fin a su lucrativo negocio de ser representante popular al menor costo posible.
El Partido Verde Ecologista de México no enfrenta ninguna crisis o problema por el nepotismo y la reelección, porque no estaba considerando ninguna de esas opciones para sus diputados locales o presidentes municipales.
Los ecologistas tlaxcaltecas si quieren una alianza, pero también buscan mantener o conservar posiciones importantes que actualmente gobiernan, como los ayuntamientos de Huamantla y San Pablo del Monte, así como más representantes populares en el Poder Legislativo donde actualmente poseen dos legisladores de mayoría (Jaciel González Herrera y Maribel León Cruz) y una plurinominal (Soraya Noemi Bocardo Phillips).
Las piezas de la sucesión se siguen moviendo y por lo que se observa el PT en Tlaxcala podría ser el partido más afectado hasta este momento.
Alcaldes tlaxcaltecas en el sótano
Algo deberán hacer los actuales presidentes y presidentas municipales de la entidad si es que quieren continuar con su carrera política, porque sus actuales niveles de aprobación son pobres y prácticamente los sentencian para su retiro, pese a que algunos simplemente no logran despegar ni sobresalir, siendo que presumen obras y recursos que son canalizados por el gobierno que encabeza la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros.
De los 150 alcaldes que forman parte del ranking que realiza Consulta Mitofsky, 84 son morenistas y de éstos el de Apizaco, Javier Rivera Bonilla se ubica en la posición 82, mientras que el edil capitalino y aspirante a la candidatura del partido guinda a la gubernatura de Tlaxcala se sitúa en el lugar 72 con una tendencia a la baja.
En contraste, el presidente municipal de Huamantla, Salvador Santos Cedillo, logró la primera posición de los ediles emanados del Partido Verde Ecologista de México, lo que indicaría que está haciendo su trabajo y que ha logrado conectar con sus gobernados.
El edil huamantleco trabaja para conseguir su objetivo de buscar en los comicios del 2027 un nuevo cargo y parece que va por la ruta indicada, lo que no pasa con el morenista Alfonso Sánchez que sigue sin despertar el interés de los tlaxcaltecas que no lo aceptan y menos a su esposa Marcela González Castillo, líder del partido guinda, por su actitud de sabelotodo, soberbia y mandona e hipócrita, pues no se sabe cuándo y a qué horas del día es dirigente partidista y cuándo la presidenta del DIF Municipal.
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