Al actual secretario de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala, Alberto Perea Marrufo, le urge dejar el confort de su ratonera y salir a dar la cara no sólo para explicar el por qué la delincuencia ha tomado un nuevo aire, sino para dar las razones por las cuales se cometen robos a plena luz del día y que no haya detenidos y por qué siguen apareciendo cuerpos abandonados con signos de violencia cuando supuestamente la entidad está blindada.

 

Y por qué cada vez son más frecuentes las ejecuciones estilo del crimen organizado como la registrada la noche del lunes en la colonia San Rafael del municipio de Calpulalpan, donde fueron rafagueados al grado de registrar por lo menos 15 impactos de bala.

 

De qué sirve que el Instituto para la Economía y la Paz reconozca que Tlaxcala se mantiene como el segundo estado más pacífico del país y que los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública revelan que ciertos delitos van a la baja, cuando ésta información no pueden incidir o influir en la percepción que tienen los habitantes de la entidad sobre la inseguridad.

 

Han pasado los días, las semanas, los meses y los años y la administración lorenista no encuentra la fórmula para lograr vender que su estrategia de seguridad está dando resultados, quizá el problema en gran medida se debe a que los hechos violentos y delictivos ganan espacios e impacto mediático, pero no así las escasas declaraciones de los funcionarios estatales que se esconden y evitan dan la cara para informar sobre lo qué pasó y el avance de las investigaciones sobre esos hechos.

 

Por ejemplo, el lunes se conoció que un trío de ladrones logró despojar de medio millón de pesos a un empresario dedicado a la comercialización de pollo. El atraco ocurrió en plena luz del día y a escasas cuadras del Palacio de Gobierno, el Ayuntamiento capitalino y de las instalaciones donde suele esconderse el patético capitán de la Marina, Alberto Perea.

 

Cómo ha pasado en otras ocasiones, los criminales lograron escapar impunemente sin que la policía capitalina o la estatal pudieran evitarlo o al menos intentar detenerlos. Lo grave, es que nadie salió a informar sobre el caso, ni dar la esperanza de que esa banda pronto podría ser identificada y arrestada.

 

Lo que prevaleció fue el silencio de la ineptitud y del fracaso, como se ha hecho presente en el caso de los jóvenes ejecutados en Calpulalpan, como se replicó en el feminicidio del fin de semana registrado en San Pablo del Monte y como también se hizo sobre el hallazgo del cuerpo de un hombre con signos de violencia localizado en la ciudad de Apizaco.

 

Los reportes al 911 confirman que en las últimas semanas la ola delictiva creció y sigue pegándole a los tlaxcaltecas que sufren asaltos en la vía pública, en el transporte de pasajeros, en sus casas o son despojados de sus automóviles y del dinero que logran generar en sus negocios.

 

La reputación y fama de Alberto Perea está por los suelos y desde ahora es considerado como el peor secretario de Seguridad Ciudadana que ha tenido Tlaxcala en los últimos tres sexenios. Las cifras que acumula no tienen margen de comparación con cualquier otro encargado de esa importante área de la administración estatal.

 

Su permanencia en la dependencia estatal se da como un hecho, por lo que se descarta que las cosas en materia de seguridad vayan a mejorar en los últimos meses que le quedan a la actual administración.

 

Nuevos cambios

 

El pasado lunes se conoció que el ex alcalde de San Pablo del Monte, Cutberto Cano Coyotl, asumió la delegación de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, por lo que dejó vacante la dirección del Instituto Tlaxcalteca de la Infraestructura Física Educativa.

 

A ese instituto se dice que llegará el actual Director de Obras Públicas de la Secretaría de Infraestructura, Vicente Mazorra Herrera, quien sería el responsable de varias anomalías registradas en esa dependencia y que hasta el momento no han podido ser corregidas o solventadas.

 

Se habla que en la Secretaría de Infraestructura no andan bien las cosas, al grado que corre el rumor que Diego Corona Cremean, un miembro del clan de los funcionarios foráneos, pronto podría dejar la titularidad de la dependencia.

 

Será cuestión de esperar unos días para conocer si el rumor es cierto o si sólo se trató de una especulación más en torno a los funcionarios lorenistas.

 

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