Los 364 consejeros nacionales de Morena simplemente no pudieron o no quisieron establecer reglas claras y precisas para la sucesión en las dieciséis entidades donde en el 2027 habrá elecciones para elegir gobernador o gobernadora.

 

 

Reunidos en el World Trade Center de la Ciudad de México, los consejeros aprobaron ayer una serie de lineamientos sobre el nepotismo electoral, la reelección y otros que buscan castigar las conductas contrarias en el partido como usar recursos públicos, alquilar helicópteros, realizar fiestas privadas dispendiosas, usar ropa de marca costosa, viajar o hacer turismo de primera clase o comprar camionetas blindadas, porque serán sancionadas por la Comisión de Honestidad y Justicia.

 

Lo anterior representa una farsa y una ridícula simulación, pues cuántos legisladores o gobernadores y gobernadoras morenistas no han caído en uno de los supuestos arriba señalados. Sólo bastaría con preguntar a los ciudadanos de Tlaxcala para conocer que muchas de las conductas contrarias al partido guinda son la constante en la entidad.

 

Y si no me cree, ahí está la postura de la senadora del PRI, Anabell Ávalos Zempoalteca, quien exigió a la Comisión Anticorrupción y Transparencia del Senado explicaciones sobre el gasto de más de 56 millones de pesos que realizó el gobierno estatal en la compra de diez lujosas camionetas blindadas.

 

La petición fue negada y los morenistas en la Cámara Alta del Congreso de la Unión rechazaron la solicitud de enviar un exhorto para que las autoridades estatales aclararan el caso y explicarán y justificarán la mencionada compra.

 

Morena es un partido que empieza a perder credibilidad y seriedad. Por un lado dice una cosa y por el otro hace todo lo contrario como ya quedó evidenciado.

 

El postulado de los morenistas de vivir en austeridad franciscana que trató de imponer el hoy ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, es letra muerta y una burla al pueblo que cada día conoce más de los lujos con que se conducen los miembros del partido guinda.

 

Por lo que respecta a la sucesión que se registra en 16 entidades rumbo a los comicios del 2027, no se acordó nada relevante ni tampoco parece que se puso un freno a los adelantados, ya que los aspirantes podrán seguir haciendo sus actividades de promoción siempre y cuando sean austeras, no usen recursos públicos ni privados y no alienten la división al criticar a sus adversarios o las autoridades en funciones y que emanaron de Morena.

 

Las supuestas reglas sencillamente en Tlaxcala parece que tuvieron un destinatario y que no es más que la senadora Ana Lilia Rivera, quien sigue presumiendo una austeridad en sus actos de proselitismo, no dispone de recursos públicos y sigue recorriendo cada uno de los 60 municipios de la entidad.

 

En cambio, los lineamientos fueron negativos para el alcalde capitalino el morenista Alfonso Sánchez García, quien utiliza los recursos del su ayuntamiento y de los que conforman la asociación de presidentes municipales de Tlaxcala para promover su imagen y apuntalar sus aspiraciones rumbo a la gubernatura del estado, además de que su esposa, la líder de Morena, Marcela González Castillo, no deja de emplear la estructura del partido para sacar provecho.

 

Por poner un ejemplo, el próximo martes en el salón “Joaquín Cisneros” del Centro de Convenciones se realizará una reunión con 500 mujeres morenistas a la que asistirá la mandataria Lorena Cuéllar, sin embargo algunas de ellas ya están siendo contactadas por Marcela González para que no sólo ayuden a la afiliación de militantes, sino para que apoyen el proyecto de su marido, lo cual ha empezado a generar molestia entre ellas.

 

Por lo que respecta al diputado federal, Raymundo Vázquez Conchas, pareciera que sus aspiraciones para convertirse en candidato a gobernador quedaron anuladas con los lineamientos del nepotismo electoral, pues no cumplirá el requisito de tener tres años de romper lazos familiares con Lorena Cuéllar como lo establece el acuerdo.

 

En fin, los lineamientos avalados por consejeros nacionales de Morena parecieran que tuvieron dedicatoria para Tlaxcala y que la más beneficiada fue la senadora Ana Lilia Rivera.

 

Del anecdotario

 

La semana pasada se conoció el fallecimiento del ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, quien tuvo muy buenos amigos en Tlaxcala como el ex mandatario panista Héctor Israel Ortiz Ortiz y el rancio priista Mariano González Zarur.

 

De hecho el veracruzano es recordado porque se dice que fue el primero en mandar a un grupo de delincuentes a ayudar al hacendado Mariano, lo malo es que éstos se quedaron aquí. El también ex gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, con la ayuda del entonces procurador de Justicia de Tlaxcala, Tito Cervantes Zepeda, desempolvo a los delincuentes locales para tener el «control» del estado y cerró metiendo a la cárcel a aliado que ya no quiso ayudarlo a ganar nuevamente la gubernatura con Anabell Ávalos Zempoalteca (el también finado Antonio Guzmán).

 

Hoy, mucho le hemos de agradecer a la empresaria metida a funcionaria federal Josefina Rodríguez Zamora por haberle recomendado a su ex jefa al empresario del palenque muerto en Querétaro y pariente directo del señor de los Gallos (Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, mejor conocido como El Mencho) grupo que también llegó para quedarse y lo que ahora vivimos en la entidad es un caldo de cultivo junto con el problema del pleito de la plaza de Puebla.

 

Sin recurrir al estruendo, la aspirante a magistrada del Poder Judicial de Tlaxcala, Mildred Murbartián Aguilar, es de las pocas y pocos candidatos que está tomando en serio la campaña rumbo a los comicios extraordinarios del próximo 1 de junio.

 

El sábado se le vio recorriendo el tianguis sabatino de la capital, donde recibió varias muestras de apoyo y reconocimiento por su trabajo y cercanía con el pueblo. Ayer también hizo lo propio en Chiautempan. El propósito de la candidata a magistrada en materia Civil y Familiar es recorrer los 60 municipios de la entidad.

 

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