Los diferentes estudios de opinión siguen arrojando una y otra vez que Morena no necesita a sus eternos aliados el PT y el Partido Verde Ecologista de México para conservar la gubernatura de Tlaxcala, pues en el mejor de los casos ambos partidos suman entre 7 y 8 puntos porcentuales a las preferencias.

 

 

Lo malo para esos dos partidos con registro nacional, es que localmente hay un instituto político que aportaría lo mismo o incluso más votos. Se trata del Partido Alianza Ciudadana bajo el control del ex gobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz.

 

De acuerdo con un reciente estudio demoscópico, quedó evidenciado que el PAC si fuera en coalición con Morena para los comicios locales del 2027 en que se elegirán gobernador, diputados, alcaldes y presidentes de comunidad logra una buena intención del voto, es decir, el instituto de la familia Ortiz supera en aportación al PT y al PVEM, ya que rebasa los dos dígitos, cifra que resulta importante si se considera que vienen exclusivamente de una sola fuerza política.

 

Morena quiere seguir conservando el control de la Cámara de Diputados y las gubernaturas, Congresos locales y aumentar el número de presidencias municipales que gobierna, pero sin entregar posiciones de más a sus aliados que sólo aprovechan el arrastre del partido guinda para obtener cargos de poder como ha sucedido claramente en Tlaxcala.

 

En la actualidad el PT tiene dos diputaciones federales bajo su mando a través de la intrascendente Irma Garay Loredo, hija del líder estatal del partido, Silvano Garay Ulloa y del empresario Alejandro Aguilar López. La otra posición fue asignada al PVEM que obtuvo el triunfo con Raymundo Vázquez Conchas que terminó registrándose en la bancada de Morena.

 

El PT y el PVEM ganaron en los pasados comicios locales 13 de 60 ayuntamientos, con la acotación que el primero puede presumir que gobierna Teolocholco y Contla, pero el segundo administra dos municipios representativos por su tamaño, población y cantidad de recursos públicos que disponen para hacer obras como Huamantla y San Pablo del Monte.

 

De acuerdo con la versión de algunos consejeros del partido guinda, hasta ahora no existe certeza y la seguridad de que Morena establecerá una alianza con el PT y el PVEM para las elecciones del 2027, sobre todo cuando sus aliados buscarán llevar a cabo el nepotismo electoral como el de la familia Garay, pues en un pasado congreso que llevaron a cabo los petistas tlaxcaltecas se les dejó entrever que Silvano Garay será candidato a diputado federal, asumiendo la posición que dejará su hija Irma Garay, quien intentará buscar la nominación de su partido a gubernatura de Tlaxcala.

 

El Partido Verde Ecologista de México anda en busca de una o dos opciones para presentarlas como aspirantes a la candidatura al gobierno del estado. La dirigencia sabe que la coalición con Morena podría caerse y por lo tanto necesita tener proyectos competitivos que sean del agrado de los electores tlaxcaltecas.

 

Las dirigencias estatales del PT y del PVEM están resentidas en Tlaxcala, porque sencillamente no recibieron en la administración de Lorena Cuéllar Cisneros el trato de aliados que se les ofreció y prometió, pues fueron excluidos de la posiciones de primer nivel y los cargos que recibieron eran de relleno y mal pagados.

 

Los aliados no descartan una fractura o una división en Morena, de ahí que han sostenido pláticas con algunos aspirantes en donde se ha planteado que en caso de no ser aceptado por el partido guinda alguno podría arroparlo y presentarlo como candidato propio, sobre todo si éste tiene con qué competir en los próximos comicios.

 

Morena sigue conservando la simpatía y la fuerza electoral. Tiene todo para negociar y establecer nuevas condiciones, situación que obviamente debería preocupar a los aliados que si se equivocan a la hora de operar pueden perder una que otra posición de poder.

 

La sucesión sigue avanzando y las piezas del ajedrez no paran de moverse.

 

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