La lista oficial de los candidatos y las candidatas a magistrados y a jueces de Tlaxcala que aparecerán en las boletas de las elecciones extraordinarias del 1 de junio no tiene sorpresas.

 

 

Están los que tienen que estar y ahora sólo falta que siga la farsa de ese proceso para consumar la llegada de los amigos y recomendados.

 

Esa elección que tendrá un costo millonario de 75 millones de pesos que se gastarán seguramente desde los últimos días de marzo hasta finales de junio, carece de credibilidad y otros elementos más como imparcialidad, certeza, legalidad e independencia, porque prácticamente se da por un hecho quienes resultarán electos.

 

Por ejemplo, de los cuatro magistrados en funciones del Tribunal Superior de Justicia del Estado que irán a las urnas, al menos tres tienen altas posibilidades de mantenerse en el cargo. Se trataría de Fanny Margarita Amador Montes, Mildred Murbatián Aguilar y Enrique Acoltzi Conde.

 

El priístas y menista Pedro Sánchez Ortega estaría destinado a perder su lugar, pues no es afín ni le interesa al grupo lorenista y porque es un abogado gris, desconocido, sin arraigo y sin presencia no sólo entre la clase política, sino en la sociedad tlaxcalteca.

 

Su lugar estaría siendo disputado por el ex consejero electoral y defensor jurídico de Morena, Raymundo Amador García, quien en la pasada marcha del 8M fue señalado de corrupto.

 

Otro aspirante que podría ocupar algún lugar de los primeros tres magistrados que mencioné arriba es Ricardo Rodolfo Trejo Ortiz, sobrino del ex gobernador y actual diputado local, Héctor Ortiz Ortiz y hermano de la ex legisladora y recién designada como encargada de la delegación del Infonavit, Alejandra Ramírez Ortiz.

 

Sobre la elección de los magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa (TJA) se da como favoritos para continuar en sus actuales puestos como integrantes del pleno de ese organismo al jurista Manuel Vázquez Conchas y a Luz María Vázquez Ávila, por lo que habrá que ver quién de los otros once aspirantes registrados se hace del lugar que seguramente dejará Elías Cortés Roa, quien aunque irá a la elección no se le ve que tenga “aceptación o respaldo” de los ciudadanos.

 

Incluso, se rumora que los lorenistas no lo ven como un aliado, pues en las últimas semanas ha emitido resoluciones para levantar las clausuras de negocios impuestas por la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios del Estado de Tlaxcala dejando mal paradas a las autoridades estatales.

 

Los candidatos y las candidatas a magistrados y a jueces deberán esperar poco más de 41 días para iniciar su campaña que comenzará a finales de abril y concluirá el 28 de mayo.

 

La participación ciudadana será bajísima y los votos que se obtengan en las mesas receptoras, mismos que serán contados en los consejos distritales del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, saldrán de la estructura gubernamental estatal y municipal, así como de Morena que seguramente movilizará a sus simpatizantes para darle algo de credibilidad a ese proceso electoral que está resultando un fiasco.

 

Hasta ahora sólo la parte oficial, los legisladores de Morena y los organizadores de las elecciones extraordinarias están satisfechos con el avance y desarrollo de esa jornada, porque de ahí en fuera nadie está contento con lo que está sucediendo.

 

Así las cosas.

 

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