En Tlaxcala pronto veremos qué es lo que impera a la hora de aplicar la ley.

Porque pareciera que a los amigos se les otorga la justicia y gracia y a los enemigos la ley a secas.
Y me refiero a uno que otro caso que sencillamente están dejando muchas dudas.
Por ejemplo, en verdad se aplicará todo el peso de la ley a Alejandro Alonso N., el primer regidor con licencia del ayuntamiento capitalino que supuestamente agredió a su esposa Edith N., a quien además la privó de su libertad por varias horas.
Ojalá la acusación penal no haya sido utilizada como una medida de presión para obtener la licencia por tiempo indefinido que presentó el agresor y resulte que el asunto penal no avanzará ni se concluirá por parte de la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala, instancia que ya demostró que cuando quiere es eficiente y eficaz y cuando no puede ser la más protectora y lenta para actuar contra probables infractores de la ley.
Si utilizaron la acusación penal para negociar la salida del primer regidor del Cabildo capitalino con la clara intención de evitar que su actuar afecte la imagen del presidente municipal de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García y de Morena, pronto se sabrá y el caso seguramente se convertirá en un asunto que terminará por perjudicar aún más al aspirante a la gubernatura y al partido guinda que dicen ser diferentes.
De acuerdo con la versión de abogados especialistas en asuntos penales y en violencia familiar, el agente del Ministerio Público debería integrar a más tardar en 15 días la carpeta de investigación y solicitar a un juez la orden de aprehensión contra Alejandro Alonso N., ya que hay un señalamiento directo de la víctima, peritajes de lesiones, pruebas psicológicas y otros elementos que se obtendrían durante las pesquisas a fin de armar el caso penal.
Lo interesante será conocer que delitos son los que se le imputarán al esposo golpeador, es decir, puede ser sólo lesiones, violencia intrafamiliar o tentativa de feminicidio.
Habrá que ver si el caso es investigado profesionalmente por el personal de la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala y aclara los hechos, porque se presume que en este escándalo hubo de por medio el consumo de bebidas embriagantes y cierta complacencia contra el presunto agresor si se considera que en otros hechos similares la actuación de la policía de género es totalmente distinta.
A continuación le comparto unos párrafos de un comunicado emitido ayer por la Secretaría de Seguridad Ciudadana para que me dé a entender.
“La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), a través de la Policía de Género, aseguraron en San Sebastián Atlahapa a Ricardo N., señalado por violencia de género. La intervención, realizada por elementos de la Policía Estatal, tuvo lugar la tarde de ayer, cuando se recibieron denuncias sobre un posible caso de agresión física.
Los hechos se dieron cuando los elementos de seguridad recibieron un reporte por parte del Servicio de Emergencia 9-1-1, sobre la agresión a una persona del sexo femenino sobre calle La Y Griega, de la munidad de San Sebastián Atlahapa, del municipio de Tlaxcala.
En respuesta a la denuncia, los oficiales implementaron un protocolo de actuación inmediato y se movilizaron al lugar de los hechos.
Al arribar al lugar, los oficiales tuvieron contacto con la presunta víctima, quien, al notar su presencia, solicitó apoyo al tiempo que señaló a una persona del sexo masculino como su presunto agresor, y quien momentos antes ingresó por la fuerza a su domicilio y comenzó a agredirla física y verbalmente.
Por lo anterior y ante el señalamiento directo por parte de la víctima, elementos de la Policía de Género aseguraron a quien se identificó como Ricardo N., de 27 años de edad, y fue trasladado ante la autoridad competente donde se iniciarán las investigaciones pertinentes en su contra por el delito de violencia de género”.
Hasta aquí el comunicado de la Secretaría de Seguridad Ciudadana que pareciera tener en cada intervención un protocolo de actuación distinto.
Al agresor arriba mencionado si lo detuvieron inmediatamente sólo con el señalamiento de la mujer afectada, pero en el caso del regidor no se actuó de la misma forma, lo cual deja entrever que alguien lo protegió para no ser llevado ante la justicia.
No es el primer caso de un funcionario morenista acusado de violencia contra una mujer, pues hace algunas semanas ocurrió una situación similar en el ayuntamiento de Apizaco.
El director de Protección Civil de Apizaco, Israel N., fue señalado por su ex pareja sentimental de violencia de género ante la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala, por lo que el alcalde morenista Javier Rivera Bobilla lo separó del cargo el pasado 19 de enero después de que se constató que sí agredió a su ex mujer en los primeros día del mencionado mes.
Sin embargo, los días pasaron y después el secretario del ayuntamiento de Apizaco, Juan Pablo Morales Rico, confirmó que el supuesto violentador ya había regresado a su cargo porque la denuncia se había retirado y no existían elementos para negarle su derecho a trabajar.
No se descarta que pase lo mismo.
Sólo nos queda esperar y ver en qué termina este penoso y lamentable asunto.
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