Una noticia buena y una noticia mala.

 

 

La noticia buena es que la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala logró desactivar y aprehender a otros criminales dedicados al secuestro, la noticia mala es que en menos de 15 días se han registrado dos privaciones ilegales de la libertad que involucraron tres personas, dos en el municipio de Amaxac y una más en la capital del estado.

 

La operación de bandas dedicadas al secuestro resulta alarmante y preocupante.

 

Pareciera que desde finales del año pasado y hasta la fecha, Tlaxcala enfrenta una ola de secuestros.

 

De acuerdo con la información dada a conocer por la organización civil “Alto al Secuestro”, en la entidad se reportó en diciembre pasado una privación ilegal y en enero se habrían cometido otras tres más.

 

Oficialmente, las autoridades tlaxcaltecas sólo han reconocido el secuestro de dos personas durante febrero en un solo evento registrado y que concluyó la noche del 27 de ese mes en una balacera y con la detención de cuatro delincuentes.

 

Ayer, las autoridades estatales y federales desplegaron un operativo en la comunidad de Ocotlán del municipio de Tlaxcala donde lograron rescatar a un joven de 26 años de edad que permanecía retenido desde el 7 de marzo.

 

Sus captores exigían a la familia de la víctima la cantidad de 3 millones de pesos para dejarlo en libertad. El joven fue capturado por hombres armados en el municipio de Axocomanitla mientras se trasladaba a la población de Zacatelco donde pretendía vender un vehículo de la marca Mini Cooper.

 

Según fuentes de la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala, sería una sola banda de criminales la responsable del ilícito de ayer y del pasado 27 de febrero.

 

Urge que las autoridades informen y aclaren las dudas sobre estos lamentables hechos, porque es obvio que si se habla de dos secuestros en menos de 15 días quiere decir que algo no está funcionando en la entidad porque los delincuentes están desatados haciendo de las suyas.

 

Por lo pronto habrá que reconocer que la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala a cargo de Ernestina Carro Roldán está respondiendo bien y de manera efectiva para combatir el delito del secuestro.

 

Sin embargo, habría que señalar que la Secretaría de Seguridad Ciudadana bajo la responsabilidad del marino Alberto Perea Marrufo, no está dando resultados porque no es posible que en la entidad anden circulando vehículos con hombres armados que los policías estatales no ven ni detectan.

 

Municipios se quedarán sin varo para seguridad

 

Por culpa de los ex presidentes municipales o algunas negligencias ediles reeleccionistas que no entregaron los informes sobre la inversión de recursos que recibieron del Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de los Municipios (Fortamun), once comunas tlaxcaltecas se quedaran sin el financiamiento federal para seguridad.

 

Lo anterior resulta grave, no sólo porque los policías de esos municipios se quedarán sin equipamiento, uniformes, capacitación, radios, chalecos balísticos, municiones, arcos portátiles de seguridad y sin fondos para pagar las certificaciones de control y confianza, sino que ahora los alcaldes y las alcaldesas deberán asumir con recursos propios esos gastos que se deberán hacer durante el presente año.

 

Los municipios afectados son Contla, Hueyotlipan, Lázaro Cárdenas, Papalotla, San Lucas Tecopilco, Santa Apolonia Teacalco, Xiloxoxtla, Tetla, Tocatlán, Xaloztoc y Xaltocan.

 

Si los recursos públicos son escasos, ahora estos presidentes y presidentas municipales deberán hacer maravillas y garantizar que la seguridad pública en sus demarcaciones funcione correctamente, porque de lo contrario el malestar ciudadanos hacia sus administraciones irá en aumento.

 

Los errores siempre tienen consecuencias.

 

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