Sin duda, las declaraciones realizadas por el diputado federal de Morena por el segundo distrito electoral federal, Raymundo Vázquez Conchas, al asegurar que su carrera política se la ha ganado a pulso y que no ha requerido del respaldo de la gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, generó una amplia expectación entre los grupos políticos de Tlaxcala, sobre todo, entre los lorenistas.

Contrario a las lecturas que algunos personajes dieron a las declaraciones del legislador federal, este anuncio marcó el inicio de una serie de deslindes que comenzarán a generarse de forma natural en los próximos meses y conforme se acerque la sucesión gubernamental se incrementarán, pues cada grupo comenzará a tomar partido.
Los deslindes o rompimientos siempre dejan heridas o resentimientos. Raymundo Vázquez trae sus tiempos de la sucesión y su estilo propio de hacer política.
Desligarse de su ex jefa política y de sus lazos con la familia Cuéllar Cisneros seguramente no fue fácil, pero es obvio que alguien lo alentó a hacerlo con el propósito de “garantizar” su participación en el proceso para convertirse en precandidato a gobernador de Morena por Tlaxcala.
La sutil ruptura anunciada por alguien que fue cercano a la mandataria estatal, por el parentesco familiar que hasta hace tiempo tenían, genera cierta expectación entre los grupos internos del lorenismo, quienes tendrán unas semanas para analizar lo que realmente sucedió y cuáles fueron los verdaderos motivos que llevaron al diputado federal a marcar distancia.
Quizás Vázquez Conchas consideró que era el momento justo para deslindarse de su ex cuñada y comenzar con la integración de su propia estructura de cara a la sucesión gubernamental y tener el tiempo necesario para llegar al 2027 con un equipo consolidado, sin embargo será los siguientes meses los que den la razón y le muestre si tomó o no la mejor decisión.
Los seguidores del ex regidor capitalino aplaudieron su arrojo y su determinación, pero hay lorenistas y diferentes actores políticos tlaxcaltecas que no sólo consideraron un error la decisión de Vázquez Conchas, sino una deslealtad y traición a Lorena Cuéllar y a la familia que le abrió las puertas y lo impulso para crecer.
Raymundo Vázquez trabajó e impulsó las campañas de la familia Cisneros empezando con el priista Joaquín Cisneros Fernández que intentó ser gobernador. Después operó para que Lorena Cuéllar Cisneros fuera alcaldesa capitalina, diputada local, diputada federal, senadora y mandataria de Tlaxcala.
Vázquez Conchas intentó ser diputado local, senador independiente y presidente municipal, sin embargo su primer cargo de elección lo logra cuando Lorena Cuéllar alcanza la gubernatura, es decir, se convierte (en el 2021) en regidor en el ayuntamiento que encabezó el morenista Jorge Corichi Fragoso y de ahí brincó (en el 2024) a la diputación federal.
Difícilmente esos cargos públicos se pueden desligar de la influencia de la poderosa familia Cuéllar Cisneros.
Ahora, habrá que esperar a los siguientes meses, para ver si algún grupo interno del lorenismo le sigue el camino al legislador federal y decide marcar distancia con la mandataria tlaxcalteca, ya sea para fortalecer su propio equipo o para sumarse a algún otro proyecto político, lo cual, insisto, es un proceso que tarde o temprano tenía que presentarse.
Al menos en el caso de Raymundo Vázquez, haber tomado la decisión de separarse del lorenismo y hacerlo público, habla bien de él, pues describe a una persona que no le gustan las medias tintas, como normalmente lo hacen muchos de los grupos y personajes que, pese a formar parte del actual aparato gubernamental, solo le prometen y juran lealtad a la gobernadora de dientes para afuera, porque en lo oscurito, han sido los primeros en irse a formar con la senadora Ana Lilia Rivera Rivera o le juegan a dos o tres aspirantes, para quedar bien al menos con uno y así, garantizar su permanencia dentro de la nómina dorada gubernamental.
El tiempo dirá si Raymundo Vázquez hizo bien o mal.
La otra ruptura que se está cocinando
La imposición del añoso ex secretario de Gobierno de Tlaxcala, Sergio González Hernández, como delegado nacional del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) podría derivar en escisiones al interior de ese instituto político.
Se rumora que hay presidentes municipales y algunos diputados locales que no están de acuerdo en que un arribista como el ex panista asuma un cargo en el partido del tucán, cuando su único mérito es haberse desempeñado como candidato a senador en los pasados comicios, lo cual aceptó porque en Morena lo despreciaron como abanderado para apoyar la reelección de Ana Lilia Rivera Rivera y José Antonio Álvarez Lima.
Es una falacia pensar que los lorenistas optarán por afiliarse al PVEM y que dejarán sus lugares en Morena, donde se sienten con más posibilidades de alcanzar una candidatura para las elecciones locales del 2027 en que se renovarán las alcaldías y las diputaciones locales y federales.
Luego que la semana pasada se corriera la versión que el próximo miércoles el perdedor de Sergio González asumirá el cargo de delegado nacional del PVEM y que tendrá bajo su responsabilidad la campaña de afiliación, los presidentes municipales de esa fuerza política se reunieron y analizaron la posibilidad de emigrar a otro instituto si se consuma esa imposición.
No lo cuente en voz alta, pero dicen que la dirigente de Morena en Tlaxcala, Marcela González Castillo, ya hizo una invitación formal a los ediles y a los diputados del verde ecologista para sumarse al partido guinda, lo cual podría concretarse por el malestar que generaría la designación del ex funcionario lorenista.
Y ya que hablamos de grillas, cuentan que el ex priista Mariano González Aguirre que se quedó con las ganas de controlar el PVEM en Tlaxcala, ya recibió una invitación formal del PRD para incorporarse a ese partido e iniciar la conformación de un bloque opositor amplio rumbo a las elecciones del 2027.
Ayer en un conocido hotel de Santa María Atlihuetzian, una comunidad del municipio de Yauhquemehcan, se les vio reunidos a la diputada perredista Blanca Águila Lima, al dirigente del PRD en Tlaxcala, Juan Manuel Cambrón Soria y al ex diputado federal Mariano González Aguirre, lo que alentó las especulaciones y los rumores de una alianza entre esos políticos tlaxcaltecas.
La oposición no está desahuciada y es evidente que hay políticos con experiencia que están dedicados a construir una alianza que pudiera dar la pelea en los próximos comicios.
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