A 24 horas de que se lleven a cabo los registros de los aspirantes morenistas para disputar la candidatura al gobierno disfrazada en la anhelada coordinación de defensa de la cuarta transformación, los números no se mueven y las preferencias de los punteros se mantienen sin cambios.

 

 

Si hoy fueran las elecciones para gubernatura de Tlaxcala, Morena como partido obtendría el triunfo indiscutible con el 45 por ciento de los votos, superando tres veces los sufragios que sumaría el PRI y hasta casi cinco veces más de boletas electorales que captaría el PAN.

 

En la actualidad, Morena no tiene competencia electoral en la entidad y de mantenerse las actuales tendencias retendrá el poder en Tlaxcala.

 

De los estudios que se han elaborado hasta el momento, Ana Lilia Rivera Rivera es la aspirante morenista más competitiva, pues al medirla junto con los probables candidatos del PRI, PAN y el PRD, su rango de votación ronda los 40 puntos porcentuales, con lo cual está garantizada la victoria.

 

En cambio, el delfín del lorenismo, Alfonso Sánchez García, también logra el triunfo en el mismo ejercicio, pero con la salvedad que su conquista rondaría los 32 puntos porcentuales, es decir, la candidatura del ex alcalde capitalino desalienta la votación para Morena y eleva la intención del voto de los aspirantes de la oposición.

 

Aunque Morena ha venido insistiendo que los resultados de las encuestas no serán determinantes para elegir al candidato, porque se sopesarán otros elementos como la fama pública, la trayectoria y el pasado de los aspirantes que deberá estar alejado de escándalos o nexos con actos de corrupción, en Tlaxcala lo que sin duda será determinante es el posicionamiento del candidato o la candidata que asegure la continuidad en el gobierno del partido guinda.

 

Sabemos que los estudios demoscópicos son una referencia para facilitar la decisión final que se asumirá en la oficina principal del Palacio Nacional, de ahí que se vea difícil y hasta complicado que la candidatura oficial de Morena en Tlaxcala recaiga en alguien que no tenga un trabajo previo en materia electoral y político.

 

Últimamente se ha dejado correr el rumor que Oscar Flores Jiménez, ex funcionario federal y del Estado de México tendría altas posibilidades de obtener la nominación ante la marcada polarización que existe entre lorenistas y riveristas, sin embargo lo anterior parece difícil porque ese personaje no sólo tiene un bajísimo posicionamiento, sino que su triunfo dependerá absolutamente del trabajo electoral del partido.

 

Cuentan que existe un video donde se escucha como Oscar Flores minimiza la promoción a través de bardas, espectaculares y otros objetos publicitarios, pues según el ex funcionario obradorista lo que pesa en la sucesión son los acuerdos cupulares y la decisión que, en este caso, tome la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

 

Hace unos días le comentaba que mañana sábado se realizarán los registros de los aspirantes morenistas de Tlaxcala. Después se conocerán los nombres de quiénes avanzan en el proceso interno del partido y sólo hasta entonces se estará en condiciones de saber si el posicionamiento será determinante o si lo que dominará será la decisión cupular que impondrá al amigo o al recomendado.

 

Incluso, la lista de los morenistas y aliados alentará especulaciones y rumores, sobre todo porque dicen que la diputada federal del PT, Irma Garay Loredo, se registrará sólo para tener cartas de negociación, toda vez que su verdadera intención es que le otorguen la candidatura a la presidencia municipal de Tlaxcala.

 

La sorpresa la dará el alcalde de Huamantla, Salvador Santos Cedillo, si es que se confirma que tendrá injerencia en el proceso interno de Morena, pues su participación moverá los números de las preferencias para bien de algunos y para mal de otros.

 

El que se alista para hacer campaña interna para ganar simpatías y adeptos, es Raymundo Vázquez Conchas que tiene muy claro qué zonas visitar y que amigos buscar, ya que no debemos olvidar que operó y trabajo en las dos campañas a la gubernatura que llevó a cabo la actual mandataria Lorena Cuéllar Cisneros.

 

Para concluir, le cuento que el “rebelde” que se negaba a aparecer para dar su respaldo al delfín del lorenismo, Homero Meneses Hernández, secretario de Educación, terminó abrazando a Alfonso Sánchez, evidenciando que es un político domesticado y al que sólo le faltaba un jalón a la correa por parte de la mandataria Cuéllar para que quedara claro que la jefa no aceptará deslealtades a catorce meses de entregar el poder.

 

Bien dicen que cae más pronto un hablador que un cojo.

 

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