La normalización de la violencia es una realidad en Tlaxcala.

 

 

Ya nada asombra ni sorprende a los tlaxcaltecas que, quizá en otros tiempos, ya hubieran alzado la voz para protestar o para llamar a una marcha por la paz y la seguridad.

 

Hoy hay escasas voces que señalan y denuncian la pasividad, la omisión y la falta de resultados de las autoridades tlaxcaltecas, lo cual debería de preocuparnos porque aunque el gobierno lorenista lo niegue una y otra vez, la realidad es que el crimen organizado llegó a estas tierras para quedarse.

 

Y aunque la sociedad tlaxcalteca al parecer se acostumbró a conductas agresivas, abusivas o delictivas, integrándolas como parte de la vida cotidiana y perdiendo la capacidad de sorpresa o indignación, lo cierto es que nunca antes en otra administración se habían llevado a cabo tantos operativos por parte de las fuerzas federales para detener a células de cárteles, a grupos de sicarios, desmantelar laboratorios de fabricación de drogas y para asegurar un cargamento de casi una tonelada de cocaína.

 

Lo que debió ser una noticia que alarmara y preocupara a los ciudadanos del estado, pero principalmente a la administración de Lorena Cuéllar Cisneros, en los hechos no pasó más que a ser una información más de un operativo que permitió descubrir un presunto centro de almacenamiento de droga en San Diego Xocoyucan, comunidad de Ixtacuixtla, donde fueron asegurados más de 900 kilos de cocaína, armas largas y municiones.

 

Lo trascendente es que el golpe al crimen organizado por parte del gobierno federal fue monumental, pues para que tenga una idea, ese aseguramiento de droga tendría un costo que rondaría entre 13 millones o hasta los 20 millones de dólares dependiendo de la operación y el control del cártel del que se hable.

 

Resulta grave que en Tlaxcala los grupos criminales están optando por almacenar y distribuir cientos de kilos de cocaína, ya que lo anterior confirma que la operación de ciertos cárteles en la entidad ya no es fugaz, eventual o de paso como se ha pretendido hacer creer, sino que ahora ya guardan en grandes cantidades sus sustancias prohibidas, lo que seguramente explica porque se ha recrudecido la inseguridad.

 

Los operativos federales a cargo de Omar Hamid García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, han dejado al margen a las autoridades estatales y municipales, hecho que hace pensar que no existe confianza en esas corporaciones.

 

Lo delicado del caso de la droga incautada en Ixtacuixtla, no mereció ningún comentario en la mesa de seguridad que ayer por la mañana sostuvo el Poder Ejecutivo con los 60 presidentes municipales de la entidad.

 

Dicen que en la mesa presidida por la mandataria Cuéllar y el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, éste último funcionario lejos de pedir que se reforzarán las acciones de vigilancia y de seguridad, optó por mencionar que se avecinan tiempos difíciles para las autoridades en funciones por el desarrollo del próximo proceso electoral.

 

Vienen tiempos complicados, de ataques por todos lados y de traiciones de sus propios equipos y saldrán de quienes menos lo esperaban, se escuchó en el encuentro.

 

En la reunión celebrada en el municipio de Totolac, también se habría hecho un llamado a la unidad y a la continuidad.

 

También a los presentes se les dijo que una vez concluidos sus encargos, será muy difícil retomar la vida diaria, por lo que todos fueron exhortados para cuidarse entre ellos y acelerar el trabajo que realizan para no dejar ningún pendiente.

 

Como se podrá dar cuenta el tema del aseguramiento de cocaína no mereció ningún comentario.

 

Difícil de creer, pero cierto.

*********************************