Algo falló y eso es innegable.

 

 

Ahora el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros debe revisar con lupa quién no hizo su tarea para poder concretar en lo que resta del sexenio el proyecto denominado Polo de Desarrollo de Economía Circular Para el Bienestar previsto en la comunidad de San Pedro Ecatepec del municipio de Atlangatepec.

 

Lo que se observa a primera vista, es que los encargados del mencionado plan gubernamental no llevaron a cabo su trabajo, porque pese a que desde hace semanas los habitantes de la mencionada comunidad hicieron público su rechazo, nadie tuvo la sensibilidad de acercarse, mostrar las bondades, si las hay, pero sobre todo vender el proyecto para que los vecinos lo aceptaran.

 

Desconozco porque la administración lorenista escogió esa zona rural, donde las personas siembran, disfrutan de la laguna donde aún se puede pescar y ver garzas y patos silvestres sin que el ecosistema enfrente una contaminación provocada por empresas y un desarrollo urbano descontrolado.

 

Si el objetivo del Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar plantea un complejo industrial impulsado por los gobiernos federal y estatal en un predio de 20 hectáreas, cuyo objetivo es instalar empresas dedicadas al reciclaje y a la transformación de residuos, buscando de esa forma mitigar la crisis de los rellenos sanitarios en Tlaxcala, la verdad es que los promotores de ese proyecto sólo se limitaron a una opción y cerraron la posibilidad de explorar o analizar otras alternativas.

 

La negativa de los vecinos de San Pedro Ecatepec es entendible y explicable, en primera porque sencillamente es comprensible que se opongan cuando se habla que en su comunidad van a recibir diariamente varias toneladas de basura que, aunque se niegue, traerá contaminación y problemas.

 

Además, el plan resulta impositivo para los ciudadanos porque asumen como una agresión que el gobierno estatal les quiera ir a dejar los desechos de los 59 municipios de la entidad, cuando no están familiarizados ni acostumbrados con esa actividad, como sí loL están los habitantes de tiraderos de Panotla, Huamantla y Tetla de la Solidaridad.

 

Otro punto, es que a los habitantes de San Pedro Ecatepec no se les ha planteado algún beneficio derivado del funcionamiento de las empresas dedicadas al reciclaje y al manejo de los residuos, ya que ellos tienen información que los beneficiarios de ese jugoso negocio serían familiares de la mandataria y funcionarios de la actual administración como el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández.

 

Si los proyectos del gobierno federal en coordinación con la administración lorenista han venido caminando como es el caso del Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar en Huamantla que fue el primero de su tipo inaugurado en el país y la construcción de un centro de hemodiálisis del IMSS en Chiautempan que implicará la inversión de mil millones de pesos, no se tiene claro porque en Atlangatepec se complicaron las cosas, al grado que ayer los inconformes fueron reprimidos por la policía estatal que lanzó gases lacrimógenos para liberar a los funcionarios que intentaron realizar algunos estudios en la zona.

 

La molestia de los vecinos es comprensible, porque los funcionarios llegaron sin avisar con equipos y a dar órdenes, razón por la cual cerca de cien personas, entre las que había mujeres y niños, los retuvieron y dieron el pretexto para la intervención de los uniformados.

 

Y mientras los achichincles de la Secretaría de Gobierno encabezados por el trácala ex alcalde de Xaloztoc, Rafael Coca Vázquez, director de Gobernación y Desarrollo Político, trataban de negociar y establecer una mesa de diálogo, por otro lado se planeaba la represión, que para hacerla más efectiva e intimidante, se recurrió al helicóptero del gobierno estatal que sobrevolaba la zona para generar temor.

 

Al final se dio la orden y más de cien policías emprendieron la coacción lanzando gases lacrimógenos para dispersar a los inconformes que respondieron con piedras y otros objetos.

 

Posteriormente, los inconformes se reorganizaron y se trasladaron a la casa de la alcaldesa de Atlangatepec, Mónica Guadalupe Barranco Bizuet, donde hicieron destrozos.

 

Si el proyecto será ejecutado o no es un misterio, porque de acuerdo con la postura de los vecinos de la mencionada comunidad ahora menos aceptarán la instalación de empresas recicladoras en su pueblo.

 

Si las autoridades hubieran recurrido a la operación que usaron para obtener el aval de dos comunidades de Chiautempan para la instalación de un centro de hemodiálisis del IMSS, probablemente ya tendrían el respaldo o el apoyo mayoritario de la población, pero las prisas les ganaron y hoy están enfrentando las consecuencias de su exceso de confianza.

 

La sucesión sin lugar a dudas distrajo a los funcionarios que lejos de hacer su tarea se concentraron más en organizar marchas y mítines políticos electorales para el delfín lorenista, olvidándose de conseguir el consenso para ese importante polo de desarrollo que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confía en que se realice en los siguientes meses.

 

Por lo pronto no queda más que esperar para ver qué pasa.

 

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