Decepcionante, por no decir deprimente, resultó la visita a Tlaxcala de la líder nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, quien junto con su partido y sus militantes cada vez resultan más incongruentes.

En la penúltima sesión del Consejo Nacional de Morena que se realizó a principios del pasado mes de mayo, Alcalde Luján avaló varios dardos envenenados con una clara dedicatoria a los aspirantes a la candidatura del partido guinda al gobierno de la entidad y a la mandataria tlaxcalteca, Lorena Cuéllar Cisneros.
En aquella sesión del Consejo, los 364 integrantes de ese órgano que asistieron al World Trade Center de la Ciudad de México, aprobaron los lineamientos sobre las conductas contrarias en el partido, las cuales serían sancionadas por la Comisión de Honestidad y Justicia.
“Las personas representantes, servidoras públicas, protagonistas del cambio verdadero y militantes de Morena suspenderán cualquier acto que pueda ser considerado como proselitista, de promoción personal o personalizada para el caso de los servidores públicos, o cualquier acto anticipado a las precampañas y campañas electorales en el marco del proceso electoral 2025-2026 y los subsecuentes».
Y se recalcó que son prácticas contrarias a la 4T heredar cargos, usar helicópteros, realizar fiestas privadas dispendiosas, usar ropa de marca costosa, viajar o hacer turismo de primera clase o usar camionetas blindadas.
Sin embargo, Luisa María Alcalde al ser cuestionada sobre la compra de diez unidades de lujo blindadas que realizó la administración de Cuéllar, justificó el hecho bajo el pueril argumento de que se llevó a cabo por cuestiones de seguridad, cuando unos minutos antes había desestimado los señalamientos de la creciente ola de violencia e inseguridad que se vive en Tlaxcala y en el resto del país al señalar que las cifras indican que está bajando la incidencia delictiva, algo que la derecha conservadora no quiere aceptar y que utiliza para emprender campañas para desacreditar a los gobiernos de Morena.
En su perorata, la dirigente nacional cayó en otra contradicción al autorizar a los interesados en buscar un cargo de elección popular para los próximos comicios del 2027 a realizar actividades a ras de tierra para convencer al pueblo, el cual según la ex funcionaria federal será el que elija a los abanderados de su movimiento a través de una encuesta.
Alcalde Luján se hizo acompañar de los senadores Ana Lilia Rivera Rivera y José Antonio Álvarez Lima, así como del diputado federal Raymundo Vázquez Conchas, así como de la imperceptible líder de Morena en Tlaxcala, Marcela González Castillo.
La postura de la dirigente nacional fue interpretada como el aval para que Ana Lilia Rivera y Raymundo Vázquez continúen con sus abiertas actividades de promoción, pues ambos pretenden lograr la candidatura al gobierno del estado, posición que también es buscada por el esposo de Marcela González, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.
Y tan cercanos son los morenistas al pueblo, que los líderes de ese partido y los legisladores pusieron una valla para protegerse de los reporteros que acudieron a la sede estatal de ese instituto político, donde hubo filtros previos para poder ingresar y en donde también hubo cierto hostigamiento para algunos periodistas que no se encontraban en la lista previamente autorizada.
El discurso de la dirigente nacional de Morena no convence, está hueco y alejado de la realidad. Hoy que su partido está en el poder exige pruebas sobre las acusaciones que señalan a ciertos militantes de corruptos, de excesos y de estar ligados a organizaciones criminales, pero cuando eran oposición lanzaban denuncias y denostaciones sin aportar elementos o documentos que respaldaran sus dichos.
En términos generales hoy Morena carece de dirigentes con experiencia, carismáticos, inteligentes y con sensibilidad y capacidad política, lo cual se percibe y se observa porque sencillamente no convencen ni tienen la calidez y empatía de anteriores liderazgos
Lo único interesante será ver cómo se desarrolla el proceso para integrar los comités de base en cada una de las 631 secciones electorales de Tlaxcala, porque seguramente los grupos al interior del partido guinda buscarán controlar la mayoría de esa estructura que será clave para la operación política electoral y para influir en el respaldo de los futuros candidatos y candidatas no sólo a la gubernatura, sino para las diputaciones federales y locales, las alcaldías y las presidencias de comunidad.
Como se podrá dar cuenta la presencia de Luis María Alcalde no sirvió de nada, porque no dio claridad para la sucesión, porque reafirmó que su dirigencia se muestra distante con la gobernadora Lorena Cuéllar y su delfín Alfonso Sánchez, pues sólo un ciego no vio que la ex secretaria de la Segob en el gobierno de López Obrador vino a cobijar a Ana Lilia Rivera y a Raymundo Vázquez.
O usted piensa lo contrario.
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