A dos años de los comicios para elegir gobernador, la carrera por la sucesión en Tlaxcala no prende y la tendencia de las preferencias hacia los aspirantes a suceder a la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros empieza a registrar pequeños cambios que pueden evidenciar que no hay nada definido y que las cosas pueden variar en los próximos meses.

 

 

La adversaria del lorenismo, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, tiene meses que se estancó. No muestra un crecimiento en las simpatías de los tlaxcaltecas, es decir, encabeza las encuestas pero es obvio que no termina por convencer porque pareciera que ya llegó a su tope.

 

La legisladora federal no ha podido rebasar el rango de los 50 puntos porcentuales y en la medida en que algunos de sus adversarios crecen en respaldo ciudadano, ésta tiende a caer en los resultados de los diferentes estudios de opinión.

 

Alfonso Sánchez García, alcalde capitalino y considerado por muchos como el delfín del lorenismo, está teniendo problemas para despegar. Unas encuestas indican que viene creciendo marginalmente, mientras que otras refieren que está atascado o paralizado, por lo que no ha podido entrar a una zona real de competencia con la senadora Rivera.

 

Sin embargo, hay un personaje que viene ganando simpatías y presencia entre los electores de la entidad. Se trata de Homero Meneses Hernández, secretario de Educación Pública, quien cada que es medido reporta un crecimiento en la intención del voto.

 

Grupo Impacto realizó hace unos días un estudio de opinión en donde preguntó ¿quién le gustaría que fuera el candidato de Morena a la gubernatura de Tlaxcala?, el 22 por ciento de los entrevistados se pronunció por Ana Lilia Rivera, por Alfonso Sánchez un 6 por ciento y por Homero Meneses un 5 por ciento.

 

También apareció la líder estatal de Morena y esposa de Alfonso Sánchez, Marcela González con un 4 por ciento, seguida por la titular de la Secretaría de Turismo federal, Josefina Rodríguez Zamora con un 1 por ciento.

 

Lo interesante es que Homero Meneses apenas apareció y en las mediciones que logra en este estudio y en otros lo ponen como un aspirante con posibilidades de crecimiento, sobre todo si la estructura del lorenismos decidiera apoyarlo e impulsarlo como el delfín.

 

En la oposición se confirma que las aspirantes con más respaldo son la senadora priista Anabell Ávalos Zempoalteca y la panista Adriana Dávila Fernández.

 

Para el mencionado estudio se aplicaron 600 encuestas telefónicas a través de un muestreo aleatorio simple. La fecha del levantamiento fue del 6 al 12 de mayo.

 

Un dato que quizá las empresas encargadas de realizar estudios de opinión pública no han revelado, es que en el caso de Tlaxcala el 57.2 por ciento de los ciudadanos desea que el próximo gobernador sea varón, pues para el 52.7 por ciento opina que los varones muestran más firmeza a la hora de ejercer el poder.

 

A partir de ahora la disputa por la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala será más intensa y frontal. El lorenismo tiene pocos meses para impulsar a su delfín y lograr que éste crezca en las intenciones del voto, es decir, la senadora Ana Lilia Rivera necesita tener una competencia real que la saque de la zona de confort en la que se encuentra y que al final puede resultar engañosa.

 

Estamos a dos años de las elecciones y créame que no hay nada definido en Morena.

 

Baja participación en la elección del Poder Judicial

 

La meta de conseguir en Tlaxcala 400 mil votos para la elección de ministros, magistrados y jueces sencillamente no se cumplió.

 

La estructura de Morena y del gobierno lorenista a cargo de la líder del partido guinda, Marcela González Castillo, quedó a deber y falló.

 

Pese a la movilización que hicieron y al uso que le dieron a las listas de beneficiarios de programas sociales del gobierno federal y el gobierno estatal, de los burócratas estatales y municipales, así como de los supuestos afiliados por el SNTE con sus respectivas relaciones de 10 promovidos por cada uno de éstos, lo real es que la participación fue escasa y seguramente Tlaxcala no destacará con una alto número de ciudadanos en las urnas como era el objetivo y el propósito.

 

De lo que sí lograron movilizar, habrá que ver cuántos hicieron su tarea correctamente y se apegaron a las instrucciones que recibieron a través de los acordeones entregados para marcar las boletas electorales.

 

No hay ninguna duda que los aspirantes que quería el gobierno federal, el gobierno lorenista y Morena obtendrán el triunfo que será confirmado en los próximos días, pero es obvio que los elegidos carecerán de legitimidad y del respaldo de la mayoría del pueblo, pues se habla que en Tlaxcala la participación apenas si llegó al 10 por ciento y los que ganen apenas si llegarán a su cargo con el 2 por ciento de los votos de ciudadanas inscritos en el padrón electoral de la entidad.

 

Las autoridades federales y estatales, así como los dirigentes de Morena presumirán una elección extraordinaria histórica y ejemplar, pero la realidad es que esos comicios fueron un fracaso, una simulación y una burla a la democracia.

 

O usted qué opina.

 

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