Más allá de que los problemas sean generados injustificadamente o que éstos aparezcan por la ineficiencia de algunos funcionarios lorenistas, lo real es que a 3 años y casi nueve meses de la actual administración estatal, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros no sólo pareciera seguir estando sola, sino que aún carga con las torpezas, los errores, la soberbia, la ineficiencia y la ineptitud de ciertos colaboradores.

 

 

La movilización de los transportistas del servicio público de pasajeros del sur y del centro de la entidad se originó ante la cerrazón de los secretarios de Gobierno y de Movilidad y Transporte, Luis Antonio Ramírez Hernández y Marco Tulio Munive Temoltzin, respectivamente, quienes unilateralmente decidieron romper las negociaciones y desconocer los acuerdos que se venían alcanzando con el anterior director de Gobernación, Luis Vargas González.

 

El amago de una movilización con fuerza e impacto se cumplió y los transportistas aprovecharon el momento para exhibir a Ramírez Hernández y Munive Temoltzin, a quienes tacharon de irresponsables y de ineficaces por no atender sus demandas, sobre todo las referentes a la corrupción en la Secretaría de Movilidad y Transporte, al alza indiscriminada del monto de las multas y del exagerado cobro que hacen las grúas cuando trasladan a una unidad suya por alguna infracción o un accidente.

 

Como es costumbre o suele suceder, se dice que Luis Antonio Ramírez minimizó el problema y la fuerza de esa organización y nuevamente habría pasado información sesgada y parcial a su jefa la gobernadora.

 

Los transportistas dijeron que es la primera de varias protestas que se tienen programadas. Ayer desquiciaron el tráfico en la capital tlaxcalteca y sus alrededores. El ridículo operativo montado por el ineficiente y torpe secretario de Seguridad Ciudadana, Alberto Perea Marrufo, para encapsular a los manifestantes e impedir que llegaran al primer cuadro de la ciudad fue un fracaso y los agentes de vialidad y de la policía quedaron nuevamente exhibidos al ser rebasados y no tener la capacidad ni la fuerza para imponer el orden y la ley.

 

El comportamiento y el silencio de los funcionarios y el descarado cinismo de aventar el problema y dejar que éste creciera y alcanzara los efectos negativos para los usuarios y la imagen de la gobernadora Cuéllar, evidencian que esos colaboradores no hacen su trabajo y ni tampoco asumen las consecuencias de sus decisiones.

 

Por lo que respecta a la falta de atención para los enfermos que requieren hemodiálisis y que se presentó en el Complejo de Atención Especializada en Salud y Bienestar que se ubica en la zona de hospitales de Apetatitlán, los familiares afectados encabezados por el ex diputado local Miguel Ángel Covarrubias Cervantes exhibieron el mal servicio y la escasez de medicamentos y materiales que se necesitan para llevar a cabo ese procedimiento médico.

 

Videos difundidos a través de la redes sociales donde aparece el encargado de ese complejo, Luis Hernández Ricardez, quien fue grabado dando explicaciones a los inconformes, expone que desde hace tiempo alertó sobre esta inminente crisis, pero que por desgracia sus superiores no trabajaron para evitar la suspensión del servicio, lo que obviamente deja entrever que el secretario de Salud de Tlaxcala, Rigoberto Zamudio Meneses, anda más ocupado en asuntos irrelevantes que en resolver los problemas de su sector.

 

Y aunque en la tarde de ayer se informó que los pacientes que necesitaban una hemodiálisis empezaron a ser atendidos en el mencionado complejo, lo cierto es que los ciudadanos y las ciudadanas se quedaron con la percepción que lo anterior se logró gracias a la presión de los familiares de los enfermos y al escándalo generado por el ex legislador del PT.

 

Otro asunto que si bien sería ajeno a la administración estatal porque se trata de la detención en el municipio de Chiautempan de unas personas relacionadas al parecer con un asunto de narcomenudeo y otros delitos, lo real es que al estar involucrado un hijo de la familia Erazo Rodríguez, la cual tiene una cercanía con la mandataria tlaxcalteca, el caso sí está afectando no sólo la imagen de la mandataria, sino de su administración y la del sindicato de burócratas “7 de Mayo”.

 

La persona detenida es hermano de la actual dirigente de ese gremio, Karina Erazo Rodríguez, quien aparte de pagarle una remuneración a su pariente, éste también cobraba un salario en el Poder Judicial de Tlaxcala donde estaba comisionado al sindicato.

 

Hay que recordar que la disputa por el control del sindicato “7 de Mayo” lleva años y aunque el actual gobierno estatal operó para entregar la dirigencia a Karina Erazo, hoy se percibe que el movimiento resurgirá y este día un número importante de burócratas llevará a cabo una protesta para exigir la renuncia de su líder.

 

Las posibilidades de que el conflicto sindical crezca y se vuelvan a registrar protestas que desestabilicen el trabajo en las dependencias estatales son amplias, porque hace unos meses ya vimos que generan caos y arremeten con todo contra la mandataria Lorena Cuéllar.

 

Lo malo es que nadie da la cara y enfrenta los problemas, pues quizá el responsable está en espera que la gobernadora nuevamente se sacrifique y vuelva a sentarse a solucionar las crisis que sus colaboradores ignoran o que no pueden o no quieren arreglar.

 

La gobernadora trabaja y dedica mucho tiempo a su trabajo, pero sencillamente sus funcionarios son pocos solidarios con ella, al grado que todo lo que hace bien la administración lorenista se pierde porque los conflictos son los que ganan la agenda mediática.

 

Con esos colaboradores para qué quiere enemigos la mandataria.

 

***************************************************************************