Sólo era cuestión de tiempo para que se registrara una nueva tragedia en Tlaxcala.

Los intentos de linchamiento siguen, la inseguridad avanza, el hartazgo del pueblo crece y las autoridades estatales y municipales se muestran incapaces para devolver a los ciudadanos y a las ciudadanas la paz y la tranquilidad que se perdió hace algunos años.
Nuevamente la entidad registra un fin de semana sangriento. El epicentro de la violencia fue el cada vez más ingobernable San Pablo del Monte bajo el mando de la alcaldesa Ana Lucia Arce Luna, que el sábado enfrentó un intento de linchamiento, después un enfrentamiento entre habitantes y policías que dejó a una mujer muerta y posteriormente reportó la presencia de un cadáver embolsado.
Si hay un municipio donde los habitantes cada vez muestran más rechazo a sus autoridades es San Pablo del Monte, donde al parecer la alcaldesa verde ecologista se encuentra mal “asesorada” por dos sujetos que han provocado que la maestra pierda el respaldo del pueblo que la llevó a ganar de manera contundente las pasadas elecciones.
Resulta que los habitantes del barrio de El Cristo detuvieron a tres presuntos ladrones, quienes ya se encontraban en poder de los vecinos, sin embargo la policía municipal los rescató ante la posibilidad de que fueran linchados y los trasladó al municipio de Tenancingo para ponerlas a salvo, lo cual enardeció a los vecinos que de inmediato la emprendieron contra los uniformados y personal del ayuntamiento.
Para evitar una tragedia ante el riesgo de un enfrentamiento, los policías de San Pablo del Monte entregaron sus armas en Tenancingo donde quedaron debidamente resguardadas, pero los vecinos de El Cristo retuvieron a un uniformado y a un empleado, además de que tomaron las instalaciones de la Base de la Policía Municipal donde se apoderaron de radios matra y causaron destrozos.
Razón por la cual nuevamente se puso en marcha el mentado protocolo para evitar linchamientos por parte del desesperado secretario de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala, Alberto Perea Marrufo.
Para mostrar fuerza e infundir temor entre la población, se convocó a policías de municipios cercanos y también a elementos estatales y de la Guardia Nacional, quienes en un exagerado operativo rescataron al uniformado y al empleado retenido, pero durante esa acción se registró un enfrentamiento armado luego que los guardianes del orden lanzaron gases lacrimógenos contra los habitantes que respondieron aventando piedras.
Aunque las autoridades lo niegan, hubo disparos y tan burdo y torpe fue el operativo que éste dejó a una mujer muerta, misma que recibió un disparo en la cabeza. La víctima resultó ser integrante de una de las familias que lideran a los vendedores de carbón de esa parte del municipio de San Pablo del Monte, lo cual indignó a un más a los vecinos.
Una vez más quedó evidenciado que el protocolo para evitar linchamientos y los aparatosos operativos que ordena Perea Marrufo no sirven para nada y que en la mayoría de los casos deja víctimas mortales.
El secretario de Seguridad Ciudadana de Tlaxcala tiene mucho que explicar y la presidenta municipal de San Pablo del Monte debe actuar con inteligencia y prudencia, porque un error más la puede llevar a perder el control del ayuntamiento, sobre todo ahora que el malestar social a su administración es mayúsculo y no se puede ocultar.
Los intentos de linchamiento no van a parar, de ahí que el gobierno lorenista debe revisar su protocolo porque no está funcionando.
Sin duda San Pablo del Monte representa un foco rojo para la gobernabilidad. El malestar y hartazgo de los habitantes podría derivar en otras acciones como la toma de la presidencia municipal y en un movimiento para exigir la destitución de Ana Lucia Arce que en ocho meses al parecer terminó peleándose con todos los grupos políticos de la población.
La demanda de justicia para la mujer fallecida el pasado sábado no va a desaparecer ni tampoco se va a olvidar. Los vecinos de El Cristo están encabronados, ofendidos y decepcionados porque, según ellos, fueron atacados a balazos cuando sólo aventaron piedras a los policías.
El gobierno lorenista junto con la alcaldesa están obligados a llevar a cabo una operación quirúrgica y efectiva en San Pablo del Monte si es que en verdad quieren que haya condiciones para que las autoridades trabajen, porque de lo contrario el riesgo de que se enfrente un caos es muy alto.
La Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala está obligada a informar y esclarecer los hechos con investigaciones serias y creíbles, porque de lo contrario no tardará en enfrentar protestas de los habitantes de El Cristo.
Ana Lucia Arce despertó muchas expectativas cuando ganó los comicios y quizá su error en los últimos meses ha sido escuchar a los “asesores” equivocados, porque ella formaba parte de las dos alcaldesas de las que se esperaban buenos resultados.
La otra es Blanca Angulo Meneses, presidenta municipal de Chiautempan, quien ha logrado conservar y acrecentar la confianza ciudadana, al grado que para sorpresa de muchos hoy está siendo considerada como una de las aspirantes a la candidatura de Morena a la gubernatura de Tlaxcala, al grado que ya aparece en los estudios de opinión con un nivel de respaldo social que de seguir a la alza la meterá de lleno a la contienda.
En fin, veremos que sucede en San Pablo del Monte.
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