Desde hace meses existe una soterrada disputa por el control del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Tlaxcala. Quizá, sólo unos cuantos valoran lo que representa y lo que pesará políticamente en la sucesión del 2027.

 

 

Puede ser que el Partido Verde no representa por sí sólo una gran fuerza política para ser un instituto competitivo en la entidad, pero algo tiene que varios grupos andan buscando su control con cierta insistencia.

 

En los pasados comicios del 2024 para diputados locales, el PVEM sumó alrededor de 45 mil votos que le permitieron ubicarse como la séptima fuerza política en la entidad, es decir, se encuentra por debajo del PAC, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, PT y Morena, sin embargo aun así los lorenistas, marianistas y otros más pretenden hacerse de la anhelada dirigencia en Tlaxcala.

 

A los verdes ecologistas no les ha ido nada mal en las últimas elecciones que han participado de la mano de Morena. Actualmente cuenta con tres diputados, de los cuales dos se reeligieron, Jaciel González Herrera y Maribel León Cruz, más la legisladora plurinominal, Soraya Noemi Bocardo Phillips.

 

Además, gobierna dos de los municipios más importantes del estado y que disponen de importantes cantidades de recursos públicos para llevar a cabo obras públicas como es Huamantla con Salvador Santos Cedillo y San Pablo del Monte con Ana Lucy Arce Luna.

 

Morena sabe que necesita del PVEM y del PT para conservar su mayoría y control en las cámaras de diputados y senadores, así como sacar buenos resultados en las 16 gubernaturas que se renovarán en el 2027.

 

La repartición de candidaturas es obligada y por eso grupos políticos de peso en Tlaxcala ya pusieron el ojo en el partido del tucán, porque saben que mientras el PT siga bajo el dominio de la voraz familia Garay no podrán acceder a ese instituto político y menos a las nominaciones a ciertos cargos de elección popular que están apartadas para el papá, la hija y el hermano.

 

Antes de que concluyera el 2024, el ex gobernador de Tlaxcala, el rancio hacendado Mariano González Zarur se movió y trató de impulsar a su hijo el ex diputado federal, Mariano González Aguirre, para asumir la dirigencia estatal del PVEM a través de su amigo el senador Manuel Velasco Coello.

 

A la par, los lorenistas encabezados por el perdedor Sergio González Hernández, quien fracasó en su intento por llegar al Senado con el respaldo del PVEM en las elecciones del año pasado, también iniciaron una operación para quedarse con el partido, con la salvedad que éstos son apoyados por el ex senador Arturo Escobar y Vega.

 

La llegada al partido verde del ex panista y ex secretario de Gobierno, Sergio González, se da con el respaldo del zonzo dirigente estatal, Jaime Piñón Valdivia, quien ya le entregó al devaluado ex funcionario lorenista el control de la campaña de afiliación en Tlaxcala con el cargo de Delegado Político Nacional.

 

Y no pasarán muchos días para que Jaime Piñón se arrepienta, toda vez que el añoso Sergio González empezó a filtrar que asumirá el Comité Ejecutivo Estatal de Tlaxcala del PVEM, lo cual es falso porque la intención de la dirigencia nacional es dejar a Jaime Piñón en esa responsabilidad y seguir contando con el respaldo clave del alcalde de Huamantla, Salvador Santos.

 

El arranque de la mencionada campaña se dará el próximo 12 de marzo en el salón Tlaxcala del recinto ferial y se contará con la presencia de Arturo Escobar, coordinador político nacional del PVEM.

 

El abaratado Sergio González sabe que es su última oportunidad de lograr cierto reconocimiento como político, luego que fue lanzado del primer círculo del gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros para dejar su lugar al morelense Luis Antonio Ramírez Hernández, quien ha mostrado más control y carácter en la Secretaría de Gobierno.

 

El ex panista usará como pretexto la campaña de afiliación para intentar hacerse de la dirigencia y después buscar la candidatura del PVEM al gobierno de Tlaxcala, pues está empeñado en poner todos los obstáculos posibles para que el alcalde de la capital, el morenista Alfonso Sánchez García, no logre la nominación de la coalición entre Morena, el PVEM y el PT y se convierta en el sucesor de la mandataria Cuéllar.

 

Quién lo hubiera pensado que hoy los lorenistas se encuentran divididos rumbo a la sucesión del 2027 y que los rebeldes están encabezados por el fracasado Sergio González que tratará de descarrilar al delfín de Lorena Cuéllar que no es otro más que Alfonso Sánchez, hijo del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya.

 

Es obvio que el ex panista sólo quiere causar daño al lorenismo, porque es tan incapaz, tan mediocre y tan mal político que sus posibilidades de ser candidato y ganar una elección en Tlaxcala son prácticamente nulas.

 

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