Si los diputados y las diputadas locales llegaron a la mala decisión de que no eran necesarias las comparecencias de los funcionarios estatales porque todo está claro y no hay ninguna duda o preguntas pendientes de respuesta, lo cierto es que se equivocaron porque algo está pasando en Tlaxcala y urge que alguien lo explique.

Lamentablemente entre la sociedad tlaxcalteca ya se normalizó la violencia y la comisión de delitos graves, pues al parecer muy pocos se indignaron o exigieron un alto a la inseguridad que se ha registrado al inicio de este nuevo año.
La noche del jueves la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala puso en marcha un aparatoso operativo en el municipio de Amaxac para rescatar a dos víctimas de secuestro, acción que llevó a la detención de cuatro presuntos responsables de este delito.
Las fuerzas del orden acudieron a la Primera Sección en Amaxac donde se registró un enfrentamiento armado, pues en el momento en que llegaron los agentes se presentó una camioneta con cinco personas a bordo que accionaron sus armas.
Los balazos dañaron dos patrullas de la FGJT. Un agente de la Policía de Investigación resultó herido y uno de los maleantes perdió la vida.
La acción de las autoridades fue positiva, pero es la hora que nadie sabe si la banda de secuestradores está integrada por tlaxcaltecas o criminales de otras entidades. Se desconoce por cuánto tiempo mantuvieron privadas de su libertad a las dos víctimas y el monto de dinero que exigían por su rescate.
Tampoco se tiene preciso cuando instalaron la casa de seguridad en la Primera Sección de Amaxac y si hay otras personas involucradas en ese atroz crimen.
Lo que resulta preocupante es que oficialmente sólo se sabe de ese secuestro que fue solucionado por personal de la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala, sin embargo no se ha precisado si ha sido el único o si en el mes pasado se perpetraron otros de los cuales los tlaxcaltecas no se han enterado.
Según la organización civil “Alto al Secuestro”, en Tlaxcala desde diciembre pasado se han venido cometiendo privaciones ilegales de personas. En ese mes la asociación registró un secuestro y en enero reportó otros tres que se sumarían al que se denunció el pasado jueves y que reconoció la Fiscalía.
Aunque oficialmente sólo se tiene confirmado el del 27 de febrero, hasta ahora las autoridades tlaxcaltecas no han desmentido la información y los casos dados a conocer por la organización “Alto al Secuestro”.
Si de diciembre a febrero se han cometido cinco presuntos secuestros, es obvio que algo está pasando y fallando en Tlaxcala y que alguien debe explicar y aclarar.
Los legisladores tlaxcaltecas protegieron a los funcionarios lorenistas para evitar rendir cuentas y dar explicaciones, pero ante los hechos y circunstancias que estamos viviendo sería inteligente de su parte citar al enamorado secretario de Seguridad, Alberto Perea Marrufo y a la fiscal Ernestina Carro Roldán, para que dieran información sobre esos casos y otros más que están generando preocupación y temor entre la población.
Por ejemplo, anoche se confirmó que los siete jóvenes tlaxcaltecas desaparecidos desde el pasado 27 de febrero en Huatulco, Oaxaca, fueron localizados sin vida al interior de un automóvil que fue abandonado sobre la carretera Cuacnopalan-Oaxaca a la altura del kilómetro 83+500 antes de llegar al puente Calapa, zona perteneciente al municipio de San José Miahuatlán de Puebla.
Según los reportes, los jóvenes desaparecidos eran originarios de Apizaco, Tzompantepec y Yauhquemecan. En vida respondían a los nombres de Brenda Mariel “N”; Lesly Noya “N”; Angie Lizeth “N”; Jacqueline Ailet “N”; Noemi Yamileth “N”; Raúl Emmanuel “N”; Rubén Antonio “N”; Guadalupe Guillermo “N” y uno más de quien se desconoce su identidad.
De acuerdo con los informes, todos los cuerpos mostraban signos de violencia y al parecer a todos les mutilaron las manos.
El hecho representa una tragedia para Tlaxcala.
Se dice que algunos de los jóvenes no gozan de buena reputación y que estarían ligados a ciertas actividades ilícitas en el municipio de Apizaco, por lo que las autoridades están investigando si en su estancia en Oaxaca no incurrieron en una acción criminal que derivara en sus ejecuciones.
Veremos que aclaran las autoridades federales, oaxaqueñas y poblanas responsables de investigar la masacre de jóvenes tlaxcaltecas que sin duda desde anoche consternó a la sociedad de Tlaxcala.
Los tlaxcaltecas comenzamos el 2025 de una manera violenta y plagada de tragedias que están involucrando a jóvenes.
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