Desde que empezaron a funcionar los organismos electorales encargados de organizar, desarrollar y validar los comicios en Tlaxcala, nunca se había tenido un árbitro tan torpe, ineficiente y timorato como el que hoy existe en la entidad.

 

 

No sólo es incapaz para aplicar la ley y garantizar unas elecciones limpias, imparciales y certeras, pues sólo un ciego no podría ver que los consejeros electorales tlaxcaltecas encabezados por el desprestigiado y sumiso Emmanuel Ávila González están a las órdenes de Morena y del gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros, por lo que su independencia es una quimera.

 

Prueba de lo anterior es que el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) lleva meses sin resolver las quejas presentadas contra aspirantes morenistas, quienes han sido señalados de llevar a cabo actos anticipados de campaña y de mantener una indebida promoción con fines electorales.

 

Son más de 50 expedientes abiertos y hasta donde se sabe muchos se encuentran en proceso y muy pocos han sido resueltos, por la sencilla razón de que los consejeros del ITE no quieren perder su chamba y por eso permiten que en Tlaxcala prevalezca en recreo electoral donde no sólo militantes de Morena, sino del PAN, del PRI y de otros partidos se promuevan sin el temor de recibir un extrañamiento y mucho menos una sanción que ponga en riesgo su participación en los futuros comicios del 2027.

 

La actuación de ITE es vergonzosa y lamentable. Es increíble que en el caso del ex alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, aspirante a la coordinación estatal de defensa de la cuarta transformación, acepte que si ha incurrido en “posibles” actos anticipados de campaña, pero al mismo tiempo no lo plasme y lo deje claro en sus resoluciones, mismas que están plagadas de inconsistencias y contradicciones.

 

A principios de julio el árbitro electoral tlaxcalteca otorgó un plazo de 48 horas para que Alfonso Sánchez retirara un total de 95 bardas y tres espectaculares distribuidos en diversos municipios de la entidad, bajo el pueril argumento que, de manera preliminar, tal promoción podría generar un posicionamiento anticipado con miras al proceso electoral local 2026–2027.

 

El aspirante morenista que desconoció ser el autor de tales bardas y espectaculares, así como quiénes aportaron los recursos para que se pintaran y se instalaran las lonas publicitarias, las borró, con lo cual indirectamente aceptó que sí está promocionando para un futuro cargo de elección popular, porque si no fuera así, entonces para qué admitir un fallo y proceder a cumplirlo.

 

El pasado martes, nuevamente el timorato ITE volvió a emitir medidas cautelares en contra del presidente municipal con licencia de Tlaxcala, Alfonso Sánchez, al ordenar nuevamente el retiro o borrado, en un plazo de 48 horas, de otras 22 bardas localizadas principalmente en los municipios de San Pablo del Monte y Zacatelco, pues desde su extraña óptica existe una “apariencia de posible vulneración a los principios de equidad e imparcialidad que deben regir la materia electoral”.

 

Ese fallo se deriva de una queja interpuesta el pasado 29 de abril por presuntos actos anticipados de campaña, promoción personalizada, uso indebido de recursos públicos y difusión de propaganda fuera de los tiempos que marca la ley, violaciones que fueron atribuidas al aspirante morenista.

 

Es decir, tuvieron que pasar cuatro meses, tiempo en que estuvo esa propaganda que es considerada como una promoción personalizada, para darse una instrucción de que fueran borradas, pero es obvio que ese detalle rompe la equidad y de acuerdo con sus chafas argumentos, si hubo actos anticipados de campaña.

 

Sin embargo, según los brillantes consejeros electorales no hay elementos para prejuzgar la existencia o no de las infracciones a la norma electoral, pero como tales bardas pueden permanecer por varias semanas, éstas sí podrían generar una afectación irreparable a los principios que rigen la competencia electoral en Tlaxcala.

 

Absurdo los argumentos y razonamientos del desprestigiado árbitro electoral que simple y sencillamente acepta que hay actos anticipados, pero que en los hechos no quiere sancionar porque perjudicarán seriamente las aspiraciones de Sánchez García, considerado como el delfín de la gobernadora Lorena Cuéllar.

 

Pero por qué será que sólo se observan y se discuten las bardas y promoción del ex alcalde capitalino, cuando otros aspirantes morenistas como los legisladores federales con licencia, Ana Lilia Rivera Rivera y Raymundo Vázquez Conchas, también se promocionaron o siguen utilizando bardas para posicionarse, así como la ex diputada federal Dulce Silva Hernández.

 

En Tlaxcala la mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas saben que tanto Alfonso Sánchez, como Ana Lilia Rivera, Raymundo Vázquez y Salvador Santos Cedillo, alcalde de Huamantla se promocionan con la intención de buscar la candidatura al gobierno de estado, pero los torpes consejeros electorales se resisten a ver ese pequeño detalle, pues para ellos los comicios no han comenzado y por eso optan porque prevalezca el actual desorden donde los más habilidosos están sacando provecho.

 

Es una lástima lo que está pasando en Tlaxcala.

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