La posibilidad de conformar en Tlaxcala una alianza opositora para las elecciones del 2027 donde se elegirá gobernador, diputados federales y locales, así como alcaldes y presidentes de comunidad son prácticamente nulas.

La razón es simple, nadie quiere llevar al PRI como compañero en la próxima jornada electoral, porque los dirigentes de los partidos de oposición en la entidad coinciden es que sería un lastre y un error volver a juntarse bajo el pueril argumento de que es la única forma que hoy en día se tiene para arrebatar el poder a Morena.
El PAN fue el primer partido en deslindarse de una posible coalición no solo a nivel nacional, sino en Tlaxcala, por lo que desde hace varios meses marcó distancia con su ex aliado el PRI.
Ante tal panorama, el líder nacional del ex partidazo, Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” se dio a la tarea de intentar construir nuevamente un bloque opositor, sin embargo sus llamados y esfuerzos nunca han tenido éxito.
Fue entonces que decidió emprender un cabildeo por cada estado y tratar de integrar una alianza en ciertas entidades, pero nuevamente fracasó porque Alito convocaba a reuniones y las cancelaba o porque sencillamente no tenía nada que ofrecer y en cambio pretendía sacar ventaja para el PRI.
Así pasó en Tlaxcala donde ciertos dirigentes partidistas, como el líder estatal del PRD, Juan Manuel Cambrón Soria, optaron por cerrar esa posibilidad y dedicar su esfuerzo, operación y tiempo a construir una estructura electoral que les permita a sus partidos ser competitivos en el 2027.
Y aunque la senadora Anabell Ávalos Zempoalteca y la delegada del CEN del PRI Mariana Moguel Robles se la pasan suplicando al PAN, al PRD y a Movimiento Ciudadano para que acepten la conformación de un bloque opositor, en los hechos ninguno está interesado porque esas fuerzas políticas ya trazaron su ruta y en ella no entra, ni de chiste, ninguna alianza.
Tan es así, que la dirigencia estatal del PAN a cargo de Ángelo Gutiérrez Hernández se ha dado a la tarea de filtrar información para desacreditar la alianza y de paso dañar la imagen de la priista Anabell Ávalos, sólo porque es la abanderada de oposición en Tlaxcala que de acuerdo con varios estudios de opinión es la única competitiva en estos momentos, muy por encima de su esposa la diputada local de Acción Nacional, Miriam Martínez Sánchez, virtual candidata del blanquiazul al gobierno estatal.
Incluso, la formación del bloque opositor se descarta aunque se diera una fractura al interior de Morena, pues no existe chance que el aspirante perdedor en ese proceso renuncie al partido guinda para encabezar un proyecto alterno y ajeno a los intereses de la cuarta transformación.
Puede ser que una parte de los seguidores del morenista perdedor decida no participar activamente en los comicios del 2027 o se incline a trabajar por otro candidato que sea de su agrado, sin embargo lo anterior no necesariamente implicaría poner en riesgo la oportunidad que tiene Morena para retener el poder un sexenio más.
Si los partidos opositores van solos a la próxima jornada electoral será interesante conocer cuál es su verdadero potencial y su fuerza, porque una cosa es que en sus discursos y publicaciones presuman que están en franco crecimiento y otra verificar si realmente pueden obtener triunfos en las presidencias municipales y en las diputaciones locales.
Hablamos de esas dos elecciones, porque salvo que suceda algo importante de aquí a los siguientes meses, ni el PRI, ni el PAN y menos Movimiento Ciudadano tiene alguna posibilidad de disputar la gubernatura ni las diputaciones federales, no sólo porque carecen de candidatos competitivos y con liderazgo, sino porque algunos dirigentes están más enfocados en volverse influencers o tiktokers que realmente operar para obtener triunfos.
Se la pasan en redes sociales y en eventos patito en lugar de construir estructuras serias y en trabajar a ras de tierra.
Así de simple.
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