La salida de Homero Meneses Hernández del gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros no se ha dimensionado.

Si los tontos y sesudos análisis sobre el caso concluyen que corrieron a Homero Meneses por supuestamente ser corrupto e ineficiente, entonces estamos jodidos porque en realidad nadie quiere ver la ruptura que se registró en el grupo lorenista.
No porque en su último día como funcionario haya recibido un reconocimiento de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros quiere decir que la relación terminó bien y en los mejores términos.
Los miembros del grupo original que se juntó, planeó y trabajó para ganar primero la candidatura de Morena al gobierno y después las elecciones que llevaron al partido guinda conseguir el poder en Tlaxcala prácticamente han abandonado el barco del lorenismo, porque simple y llanamente no aceptaron ni fueron convencidos de apoyar el proyecto del delfín Alfonso Sánchez García.
Algo pasó porque Lorena Cuéllar perdió a lo largo de su administración valiosos aliados que, según cuentan, no ven con buenos ojos a Sánchez García porque intuyen que será la esposa del ex alcalde capitalino, Marcela González Castillo, la que en realidad ejercerá el mando en caso de conseguir la gubernatura, situación que nadie está dispuesto a soportar ya que es prácticamente imposible tener acuerdos serios y de largo plazo con la ex dirigente de Morena.
Pese a las señales que recibió la jefa política del estado para apostar por otro perfil que generara unidad y garantizara la continuidad del grupo, la mandataria prefirió ir quedándose sola antes que claudicar en su propósito de heredar el poder al hijo de ex gobernador tlaxcalteca, Alfonso Sánchez Anaya.
El primero en mostrar su inconformidad fue el limitado ex panista Sergio González Hernández, quien pese a sus años disque de experiencia se emberrinchó y dejó la Secretaría de Gobierno para emprender la utopía de verse en el Senado con el respaldo del PVEM y desde esa posición trabajar para convertirse en el sucesor de Cuéllar Cisneros.
Antes, Víctor Joaquín Cánovas Moreno, operador estrella de la hoy mandataria fue relegado y enviado al ostracismo, porque sencillamente éste no sería invitado a los negocios alentados desde la administración estatal. Daniel Herrera Murga, optó por simular obediencia a la gobernadora y a conformarse con que su esposa e hijo fueran contratados por la actual administración estatal.
El ex orticista y operador electoral también le hizo “fuchi” al delfín y desde su cueva se dedicó a promover a Oscar Flores Jiménez, secretario de Finanzas del Estado de México, en su fugaz campaña para competir por la candidatura del partido guinda al gobierno de Tlaxcala.
Y como estos casos hay otros más, es decir, políticos y empresarios que se alejaron o fueron excluidos por la actual mandataria Cuéllar, quien muy a su pesar el martes por la noche tuvo que aceptar la renuncia de Homero Meneses como secretario de Educación, con lo cual se manda un pésimo mensaje de debilitamiento y que el proyecto del delfín no está cuajando.
No estoy diciendo que Homero Meneses sea un portento de político o un valioso elemento que sea irremplazable, sino que su salida representan una ruptura anunciada entre los lorenistas, la cual se podría agravar conformen pasen los días y haya más decepcionados que estén dispuesto a abandonar el barco ante las presiones que reciben para seguir impulsando a fuerzas las aspiraciones del delfín Alfonso Sánchez.
El hoy ex titular de una de las secretarías más importantes supo aprovechar la dependencia, la estructura burocrática y la exposición mediática para proyectarse y crecer políticamente hablando, pero ya sin ese espacio seguramente y con el paso de los días Meneses Hernández regresará a su realidad.
Antes de la salida de la SEP de Homero Meneses, un político tlaxcalteca y hoy ex funcionario estatal sobrevalorado, hubo una serie de despidos de sus colaboradores más cercanos que se negaron a trabajar por el proyecto del ex alcalde capitalino, lo que obviamente tensó la relación con Lorena Cuéllar, Alfonso Sánchez y Marcela González.
Por tal razón, el próximo destino de Homero Meneses no es otro más que el proyecto de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, quien está disputando palmo a palmo la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala a la mandataria Cuéllar que hoy prácticamente su administración se quedó sin figuras relevantes o importantes identificadas con el partido que fundó AMLO, toda vez que en su gabinete dominan ex priistas, ex panistas y ex perredistas que están lejos de representar a la verdadera izquierda mexicana.
En sus últimas declaraciones como titular de la SEP, Homero Meneses fiel a su estilo dijo que iniciará una reflexión profunda para dilucidar cuál será su futuro, algo que representa una pose ridícula y sobrada porque es un secreto a voces que ya habría pactado con Ana Lilia Rivera y que ésta lo impulsará para que se convierta en diputado en las elecciones del 2027.
La intención del gobierno lorenista será entretener a su ex aliado y retrasar lo más que se pueda su paso al proyecto de la senadora con licencia, sin embargo esa estrategia no prosperará porque en unos días más veremos a Homero al lado de Ana Lilia.
Al tiempo.
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