La salida de Marcela González Castillo de la dirigencia estatal de Morena está lejos de ser una buena señal que garantizará piso parejo en el proceso interno del partido guinda para elegir a su candidato o candidata a la gubernatura.

Por el contrario, tal movimiento confirma que el grupo lorenista mantendrá el control del partido en Tlaxcala y que Jaina Daniela Flores Meneses será la marioneta que utilizará Lorena Cuéllar Cisneros y Marcela González para mover los hilos y ejecutar las órdenes que ayuden e impulsen exclusivamente al delfín Alfonso Sánchez García para que logre la nominación oficial de Morena.
Jaina Daniela Flores es una desconocida para los morenistas y para la clase política local, pero no para la mandataria Cuéllar que algo vio en ella y por esa razón decidió impulsar la carrera meteórica de esa joven, quien suele presumir que es ahijada de la jefa política del estado y qué tal razón explicaría porque en menos de cuatro años ha tenido una trayectoria meteórica en el partido guinda y en la administración estatal.
Por el impulso recibido, la bisoña política oriunda de Panotla fue electa en el 2022 como consejera estatal y después asumió la secretaría de Finanzas del CDE de Morena ante la salida de Anet Popocatl Sandoval, luego de ser señalada de realizar malos manejos financieros y desvío de recursos de la coordinación de la estructura territorial del instituto político.
Hay que decir que el nombramiento de Jaina Daniela Flores nunca cumplió con los requisitos legales, pues su designación no se dio en una sesión del Consejo Estatal de Morena ni fue avalada por los integrantes de ese órgano.
Más tarde se hizo cargo de la secretaría general y ahora de la presidencia del partido en la entidad. Se dice que también es sobrina de Oscar Flores Jiménez, secretario de Finanzas del Estado de México y ex aspirante a la candidatura al gobierno de Tlaxcala.
La bisoña morenista siempre ha sido consentida pues como secretaría de Finanzas de ese instituto político recibía un salario de 22 mil pesos quincenales, mientras que los demás integrantes del comité cobraban 16 mil pesos quincenales. Cómo secretaría general su remuneración aumentó a 23 mil pesos a la quincena y ahora como presidenta se alista para embolsarse casi 40 mil pesos cada quince días.
Pero más allá de que pertenezca al selecto grupo de las favorecidas en la nómina del Morena, lo que llama realmente la atención es la rapidez con que escaló dentro de la administración estatal, pues empezó laborando en la Secretaría de Bienestar, para después desempeñarse en una dirección en la Coordinación de Comunicación para luego ser premiada, junto con otras colaboradoras y colaboradores de la gobernadora, con una base en el gobierno federal, específicamente en la Secretaría de Salud donde según documentos oficiales desempeñaría funciones de apoyo administrativo con un sueldo de más de ocho mil pesos.
Su adscripción está en el Hospital Infantil de Tlaxcala y su base se hizo válida desde el 15 de marzo del 2023, por lo que no se sabe a qué hora trabaja en ese nosocomio, porque allá nadie la conoce o la ha visto. Sí está recibiendo un salario por parte del Comité Ejecutivo Estatal de Morena y llevando a cabo actividades partidistas cómo le hace para sacar su trabajo administrativo en ese nosocomio.
Jaina Daniela Flores es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad del Altiplano, de ahí que es inexplicable cómo consiguió una base en la Secretaría de Salud del gobierno federal cuando es muy complicado acceder a esos lugares, según lo ha declarado la diputada local Blanca Águila Lima, líder del sindicato de ese sector.
Si en la actualidad la nueva dirigente de Morena está cobrando en esa dependencia, valdría la pena que explicara si ya consiguió alguna licencia o permiso para ausentarse de sus labores a fin de dedicarse de tiempo completo a actividades político partidistas.
Si su madrina la gobernadora Cuéllar influyó o no para que se le entregara la anhelada plaza de burócrata no se sabe, como tampoco si ella operó para impulsar la carrera de su supuesta ahijada, a quien nadie le reconoce ningún mérito o talento que explique su vertiginosa evolución política y administrativa.
Además, de cobrar en la Secretaría de Salud y en Morena estaría incurriendo en una falta grave que obviamente alguien debe investigar y, en caso de comprobar que sea cierto, sancionar conforme a la ley, porque dudo que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, esté de acuerdo en que exista y se mantenga esa anomalía.
Con estos antecedentes queda claro que Jaina Daniela Flores no representa ningún cambio ni tampoco será un factor de unidad en el partido. Al menos la anterior dirigente de Morena operaba por su cuenta y con el respaldo absoluto de su jefa Lorena Cuéllar, pero su reemplazo simplemente calentará la silla de la presidencia estatal de Morena y hará todo lo que le ordenen.
Al final de nada sirve que Marcela haya dejado el liderazgo del Morena porque las cosas lejos de mejorar van a empeorar.
Al tiempo.
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