Algo está fallando en la estrategia del delfín Alfonso Sánchez García, porque su mensaje de que ya es el elegido para ser el candidato a la gubernatura de Tlaxcala no en bien recibido ni convence, por más que los operadores lorenistas insisten en que el alcalde capitalino encabeza las preferencias entre los morenistas que aspiran al cargo.

Los asesores del presidente municipal de Tlaxcala siguen experimentando para ver qué estrategia funciona, demostrando que su táctica o método carece de un mensaje simple, coherente y contundente que llegue a los ciudadanos y a las ciudadanas.
De qué sirve que paguen encuestas para ubicar a Alfonso Sánchez como supuesto puntero en esos estudios, si el delfín cuando es cuestionado sobre cuándo solicitará licencia para dejar el cargo de presidente municipal a fin de dedicarse de tiempo completo a su adelantada campaña por la gubernatura, asegura que esa decisión aún está siendo analizada y que será en los últimos días de este mes cuando defina su futuro.
Sí sus operadores sostienen que ya se negoció y se tiene amarrada la nominación oficial de Morena, entonces por qué mostrar miedo para anunciar la fecha de su separación como alcalde, ya que esa postura en automático hace dudar sobre los resultados de las encuestas que lo ubican encabezando las preferencias en el partido guinda y que está definida su participación para los comicios del 2027.
Es obvio que Sánchez García necesita el reflector que le da su cargo, porque si no difícilmente atraería la atención mediática que le permite estar presente y activo políticamente hablando.
El delfín adolece de un grave problema que le impide ver y aceptar la realidad. Le mienten y le hacen creer un escenario que le han construido sin que éste tenga bases sólidas, serias e información cierta y verificable.
Las señales que envía el equipo del delfín son confusas y éstas generan más incertidumbre que confianza.
En cambio, el proyecto de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera que está disputando la candidatura en Morena, recibe respaldos significativos que al final se están convirtiendo en gestos, avisos y símbolos buenos que para la clase política no están pasando desapercibidos.
Durante una asamblea informativa realizada en Huamantla en las instalaciones del Soltepec Tennis Center, la cual fue convocada y organizada por Javier Zamora Alarcón y sus hijos Javier, Jorge y Sergio Zamora Ríos, donde también estuvo presente el senador y ex gobernador de Tlaxcala, José Antonio Álvarez Lima, no puede ser ignorada.
Los anfitriones son familiares directos de Josefina Rodríguez Zamora, la actual secretaria de Turismo federal, quien ayer prácticamente se descartó de participar en la sucesión bajo el argumento de que está concentrada en su trabajo y en entregar resultados a la presidenta de México, Claudia Shienbaum Pardo.
Javier Zamora Alarcón es tío de Josefina. Mientras que Javier, Jorge y Sergio son primos carnales. El primero apoyó al entonces perredista Alfonso Sánchez Anaya en su campaña a la gubernatura que ganó en 1998 y después también respaldo en 2004 a Maricarmen García Ramírez, esposa de Sánchez Anaya que perdió los comicios, al grado que ni siquiera tuvo una participación destacada.
Para el círculo rojo, la asamblea informativa representó un rompimiento de cara al 2027 dentro de ese grupo, pues al parecer la decisión es no apoyar a Alfonso Sánchez García, hijo de Alfonso Sánchez Anaya.
Además, no crea que es el único rompimiento que se dará en estos tiempos de definiciones, porque se habla que varios funcionarios lorenistas han tendido puentes con la actual senadora y es cuestión de tiempo para que muestren públicamente su respaldo a Ana Lilia Rivera que está abriendo su agenda para recibir apoyo a su proyecto político.
Una mala señal es la que está enviando la dirigente estatal de Morena en Tlaxcala, la ex diputada Marcela González Castillo, quien sin cuidar las formas y con poco tacto político se ha dado a la tarea de hablar a través del teléfono móvil a los que según ella han cometido el grave error –presidentes municipales, funcionarios estatales, empresarios y operadores políticos- de no sumarse al propósito de hacer gobernador a su marido.
Los que han recibido esas llamadas cuentan que no sólo les deja entrever que pueden enfrentar problemas con las revisiones de sus próximas cuentas públicas y quedar excluidos en la siguiente administración, además de no ser considerados como proveedores, sino que se avienta la puntada de asegurar que ella, su esposo y los lorenistas puros no necesitan a nadie para lograr su objetivo, porque tanto el PT como el PVEM requieren más de ellos que ellos de esos dos partidos políticos.
La actitud y soberbia de Marcela González ha dañado la relación con ciertos aliados y operadores clave, de ahí que sólo es cuestión de tiempo para ver cuántos de ellos terminan trabajando para el proyecto de la senadora Rivera.
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