A pocos días de que concluya el quinto año de gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros, uno de los problemas que recibió cuando asumió el poder en agosto del 2021 persiste y por lo que se observa no será resuelto en el tiempo que le queda.

 

 

El desabasto de medicamentos en clínicas y hospitales es la constante. La administración lorenista y su cuestionado secretario de Salud, Rigoberto Zamudio Meneses, aunque intentaron a lo largo de 32 meses resolver esa inconsistencia y lograron los porcentajes más alto de surtimiento de fármacos, la realidad es que nunca pudieron alcanzar el 100 por ciento de cobertura.

 

En febrero del 2022 el gobierno de Tlaxcala anunció la transferencia oficial de los servicios de salud al programa IMSS-Bienestar tras firmar el acuerdo de federalización. La entidad se convirtió en el primer estado del país en implementar este modelo de atención médica.

 

Para abril del 2024, las autoridades estatales formalizaron la entrega de los servicios y la infraestructura, decisión que nunca fue respaldada en su totalidad por Rigoberto Zamudio, quien lo hizo no sólo porque dejó de manejar un presupuesto millonario, sino porque sabía que con la intervención del gobierno federal no mejoraría la atención médica y tampoco había garantía de tener un abasto de medicamentos satisfactorio.

 

El funcionario lorenista expresó en diferentes reuniones su inconformidad y sus críticas al nuevo modelo, lo que le valió la enemistad con las autoridades del IMSS-Bienestar y específicamente con Zoé Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social.

 

Hoy a 32 meses de que el IMSS-Bienestar (De abril del 2024 a julio del 2026) se encarga de dotar atención médica y fármacos a los tlaxcaltecas, está comprobado que ni la administración de Lorena Cuéllar ni el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo pudieron resolver las deficiencias y problemas del sector salud.

 

Los datos no mienten, según Rigoberto Zamudio el desabasto de medicamentos en Tlaxcala ha alcanzado niveles críticos, reportando apenas entre el 50% y 69% en los centros de salud que son de primer nivel y entre el 70% y 80% en hospitales.

 

Varios funcionarios, expertos en salud y analistas han concluido que la actual crisis se debe a la centralización de compras, fallas en licitaciones federales y reducción de claves por parte del IMSS-Bienestar y Birmex, lo que revela que el modelo actual está lejos de ser lo que prometieron y ofrecieron a los ciudadanos las administraciones morenistas.

 

El gobierno lorenista a lo largo de los últimos años realizó inversiones importantes para mejorar la atención médica como la construcción de nuevos hospitales y clínicas, así como el Centro de Imagenología y el Centro de Rehabilitación Integral y de Autismo Tlaxcala (CRIAT), así como para las instalaciones que albergan un moderno aparato llamado acelerador lineal para proporcionar terapias de radiación a personas enfermas de cáncer.

 

Sobre éste último, se trata de una tecnología que solamente la poseen en el país dos hospitales privados, cuyos servicios son muy caros, sin embargo, fuentes de la Secretaría de Salud de Tlaxcala sostienen que este moderno instrumento se tiene, pero que éste no funciona porque el soporte técnico y la instalación del mismo no se ha podido concretar, de ahí que muchos pacientes se ven en la necesidad de viajar a Puebla o a la Ciudad de México para recibir sus tratamientos.

 

Ojalá Rigoberto Zamudio explique qué pasó y cuáles son las razones que han impedido usar esa tecnología millonaria que se tiene en la entidad pero que según dicen no se emplea en beneficio de los tlaxcaltecas.

 

Siguen los cambios hormigas en el gobierno

 

Cuentan que la semana pasada se concretaron dos cambios. Paul Hernández Gómez, viudo de Aide Cuéllar Cisneros, dejó un área del Cecyte para desempeñarse como director de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala, de donde salió Mariana Rodríguez Olguín, hija de Noé Rodríguez Roldán, coordinador general de Planeación, quien aceptó la dirección de Informática en el Cecyte.

 

Otro lugar en donde también se han concretado cambios es en el Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública (SESESP) de Tlaxcala tras la salida de Max Hernández Pulido y próximamente se esperan movimientos en la Secretaría de Educación Pública donde la semana pasada se concretó el relevo de Homero Meneses Hernández.

 

En esa dependencia donde ya despacha José Alonso Trujillo Domínguez, el funcionario fue muy claro en la reunión que sostuvo con el personal directivo, si quieren seguir cobrando y conservar su puesto, es necesario que se pongan a trabajar políticamente por el proyecto del delfín, Alfonso Sánchez García, porque quien no lo haga será despedido.

 

Por esa razón se pudo observar el pasado sábado a los directivos de la SEP en una carrera que se organizó en Acuitlapilco para respaldar las aspiraciones del morenista y ex alcalde capitalino. La lista de quiénes serán despedidos ya se empezó a armar y sólo es cuestión de tiempo para que se concreten.

**********************************************************************