Pésimos antecedentes está dejando el proceso interno de Morena para elegir a su coordinador estatal de defensa de la cuarta transformación y casi casi el candidato a la gubernatura de Tlaxcala, porque siguen sin respetarse las reglas ni los lineamientos establecidos por la dirigencia nacional del partido y muchos menos han logrado que los aspirantes jueguen limpio.

En los últimos días la confrontación entre los grupos que se disputan la candidatura va en aumento. De la guerra sucia en redes sociales han pasado a dañar la publicidad pintada en bardas y a incrementar las quejas ante la autoridad electoral por presuntos actos anticipados de campaña.
En Tlaxcala no existe ninguna figura o liderazgo enfocado en garantizar la unidad y en hacer valer los acuerdos del CEN de Morena.
La salida de Marcela González Castillo dio un leve respiro al proceso interno del partido, pues es obvio que la ex diputado local se bajó para echar atrás los argumentos que apuntaban a que no existía piso parejo y a que la estructura del partido estaba operando a favor de su marido el ex alcalde Alfonso Sánchez García.
Jaina Daniela Flores Meneses asumió el control del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, pero es la fecha y el momento que no se nota ni se percibe su liderazgo y menos su marca personal. Se mantiene aislada y la bisoña política ha optado por esconderse y echarse a la hamaca.
La inexperta morenista lejos de abrirse a la militancia y tender puentes de comunicación con todos los grupos, optó por una pésima decisión, ir a ponerse a las órdenes del selectivo secretario de Gobierno de Tlaxcala, Luis Antonio Ramírez Hernández, a quien le fue a exponer su plan de trabajo, lo cual representó una gran estupidez porque se confirmó que Flores Meneses está sometida al poder de la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros.
Todos esperaban que la nueva dirigente del partido guinda hiciera una serie de llamados al orden a los once aspirantes que buscan la mencionada coordinación, sin embargo no fue así porque la maniobra de Marcela González para hacerse a un lado del proceso interno de Morena y no generar problemas a Alfonso Sánchez no sirvió de nada.
Pero se trató de un error de la inexperta morenista o un acto premeditado para perjudicar al proyecto del delfín del lorenismo. Quién dio la orden de difundir en redes sociales la imagen del funcionario y la dirigente estatal del partido. Quién se benefició con ese hecho y quién o quiénes resultaron perjudicados, son las preguntas que muchos se hacen bajo la sospecha de que hay alguien del grupo de la mandataria interesado en golpear a Sánchez García.
Los ánimos entre los seguidores de la senadora con licencia Ana Lilia Rivera Rivera y los del ex alcalde capitalino Alfonso Sánchez se están encendiendo más conforme avanza el proceso, por lo que no se descarta que pronto tengan más roces y desencuentros que podrían llegar al enfrentamiento.
La razón del crispado clima político en Morena es simple, están peleando por el poder y por la permanencia o la extinción de sus respectivos grupos.
Si Ana Lilia sale favorecida se empezará a formar una nueva clase política que buscará impedir que los políticos tradicionales que representan a las dinastías sigan mandando en Tlaxcala.
Pero si el designado es Alfonso Sánchez la eterna clase política del estado que ha dominado al estado en los últimos 50 años se acomodará y se unificarán en torno a su nuevo líder a fin de garantizar que sean ellos los que sigan conservando y ejerciendo el poder.
Se habla que están en marcha los estudios demoscópicos que contrató el CEN de Morena para depurar la lista de aspirantes y dar a conocer quiénes avanzan a la siguiente etapa donde se aplicarán otras encuestas para ahora sí determinar al hombre o la mujer que será designada coordinadora de los comités de defensa de la cuarta transformación en Tlaxcala.
Para algunos analistas y miembros del partido guinda, la lista oficial de los representantes a ese cargo se podría conocer a mediados o finales de agosto.
Será.
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