A un año de las elecciones y de que se conozcan los resultados oficiales de quién será el sucesor o sucesora de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, todos los análisis de prospectiva coinciden en que Morena retendrá el poder en Tlaxcala.

Sin embargo, Morena tendrá que revisar su estrategia y sus procesos internos, pero sobre todo los candidatos y las candidatas que nomina, pues la monumental derrota que sufrió en las elecciones locales de Coahuila donde no ganó ni una diputación evidencian que algo está haciendo mal y que los ciudadanos han empezado a dejar de confiar en el partido que fundó Andrés Manuel López Obrador.
Y en entidades como en Tlaxcala donde se registra una intensa disputa interna por la candidatura a la gubernatura, debería poner especial atención por el riesgo latente que enfrenta de una severa fractura.
La polarización entre el grupo de Lorena Cuéllar y el que encabezan los senadores Ana Lilia Rivera Rivera y José Antonio Álvarez Lima es tan fuerte, que algunos no descartan la designación de un abanderado neutral, es decir, una tercera opción que evite la división y tienda puentes a ambos bandos para lograr la anhelada unidad.
La oposición no ha podido generar coincidencias que permitieran conformar un bloque que le permita unir fuerzas y tratar de derrotar a Morena en los comicios del 2027, partido que si bien en la entidad goza de un respaldo popular, lo real es que en los últimos meses ha venido perdiendo apoyo de los tlaxcaltecas.
En promedio, Morena suma una intención del voto del 40 por ciento, mientras que el PRI capta un 14 por ciento, en tanto el PAN ronda los 12 puntos porcentuales y Movimiento Ciudadano apenas obtiene el 10 por ciento de las preferencias.
El rango de los indecisos se mueve en los 15 puntos porcentuales y el resto se reparte en partidos como el PRD, PVEM, PT, PAC, Fuerza por México y otros.
Seguramente los porcentajes se moverán una vez que se designen oficialmente los nombres de los candidatos y las candidatas a la gubernatura de Tlaxcala, sin embargo las variaciones serán insignificantes, en caso de no haber fractura interna en el partido guinda, porque prácticamente ya se tiene una idea clara de quiénes serán los abanderados, salvo en Morena donde la pelea por la nominación está que arde.
En el PRI es casi un hecho que la candidata será la senadora Anabell Ávalos Zempoalteca, una incansable mujer que sabe hacer campaña y que es garantía de que tratará de meterse en la disputa por la gubernatura. Si ella se baja, al ex partidazo no le quedará otra más que recurrir al actual dirigente estatal, Enrique Padilla Sánchez.
Por lo que respecta al PAN, la nominación recaerá en la diputada local Miriam Martínez Sánchez, que si bien no es la panista mejor posicionada, en la actualidad no sólo controla la estructura del partido a través de su marido Ángelo Gutiérrez Hernández, sino que la dirigencia nacional considera que representa la mejor opción que existe no para ganar, sino para garantizar presencia en el Congreso del Estado, obtener unos ayuntamientos y evitar que se ponga en riesgo el registro de ese instituto político.
En Movimiento Ciudadano se da por sentado que el aspirante oficial será Delfino Suárez Piedras que resulta una figura irrelevante que le apuesta a la marca para crecer en las preferencias, pero si en ese partido se optará por una mujer, entonces impondrá a la actual dirigente estatal, Danae Figueroa Martínez.
El PT y el PVEM aunque juegan a la novia difícil de conquistar y amenazan con competir en los futuros comicios con candidatos propios, lo cierto es que sólo esperan la designación en Morena para sentarse a negociar posiciones con abanderados para las diputaciones federales y locales, dejando fuera las presidencias municipales.
Un candidato, en caso de que aparezca en la boleta electoral, que sin duda le pondrá sabor a los comicios será el actual dirigente del PRD, Juan Manuel Cambrón Soria, que con posturas, críticas y señalamientos podrá atraer votos de los que están indecisos.
Cambrón Soria es un político que se ha venido preparando y durante las campañas y debates será un duro adversario que aprovechará cualquier espacio y momento para evidenciar que Morena tiene muchos defectos y que sus gobiernos adolecen de los mismos defectos y vicios que en su momento tuvo el PRI, el PAN y el PRD.
Muy interesante lo que está pasando.
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