Las próximas 48 horas serán definitivas para poner fin al conflicto que se vive en la Universidad Tecnológica de Tlaxcala.

 

 

Si el gobierno lorenista desea que los alumnos regresen a clases y los maestros vuelvan a retomar sus actividades docentes, entonces las autoridades tendrán que aplicarse y considerar la posibilidad de abrir la cartera para atender los reclamos de los estudiantes que exigen laboratorios, equipo y más infraestructura.

 

El conflicto que comenzó el pasado 25 de mayo y que se ha prolongado hasta ahora, afecta a cerca de 2,300 alumnos que están inscritos en uno de los 21 programas académicos que se imparten en la Universidad.

 

De acuerdo con información de los alumnos y de las autoridades de la UTT, este jueves los estudiantes deberán entregar su pliego petitorio, mismo que será recibido por el ausente e intermitente rector Lenin Calva Pérez, quien tendrá que informar a más tardar el viernes los compromisos que podrá cumplir.

 

Pero el ex diputado local deberá ser más que cuidadoso y por una vez tomar en serio el conflicto de la institución, porque para poder dar una respuesta favorable a los estudiantes tendrá que contar con el aval de la administración estatal que seguramente se verá obligada a autorizar, en caso de que se quiera solucionar el paro de labores, un monto extraordinario de recursos económicos.

 

La desidia de Lenin Calva y sus notables ausencias, al igual que el poco interés que mostraba para desempeñar el cargo –se sabe que llegaba ocasionalmente a las instalaciones de la UTT después de las 13 horas, fue un factor que provocó el caos en la Universidad, donde maestros y alumnos se han unido en un movimiento para lograr la salida del rector.

 

Se habla que una revisión de la Auditoría Superior de la Federación originó el despido de dos maestros que fueron cesados por no cumplir con los requisitos que se exigen para dar clases, sin embargo la decisión de separar a esos académicos que se debió darse en abril se prolongó hasta mayo por el descuido del director Administrativo de la institución, Daniel Herrera Carvajal.

 

Esa omisión hizo que los maestros despedidos recibieran el apoyo de sus compañeros afiliados al SNTE y a la CTM, quienes de inmediato involucraron a los alumnos para movilizarlos y ponerlos en contra de la administración de Lenin Calva, quien durante los últimos meses ha tenido constantes roces con los académicos y los estudiantes.

 

Además, su falta de tacto para tratar a los alumnos y al personal ha sido evidente, pues sólo por citar un ejemplo, mientras los docentes eran notificados de su despido, el rector Calva Pérez presumía su estancia en Nayarit, a donde asistió a una reunión de instituciones de educación superior. El funcionario subió fotos a las redes sociales disfrutando de la alberca y el sol sin importar los problemas que tenía en la Universidad.

 

Y si bien hoy los inconformes quieren la salida del rector de la UTT, las posibilidades de conseguir ese asunto son nulas, porque sencillamente la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros no está dispuesta a ceder en ese punto que, ni siquiera, se tomará en cuenta en las futuras negociaciones que se establezcan para resolver el paro.

 

Sobre el conflicto hay muchos rumores, como el que señala que el temible y duro secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, no está interviniendo personalmente y que está dejando sólo a Lenin Calva. Otro es que habrá más despidos de catedráticos revoltosos, sobre todo de aquellos que según algunos reportes responden a los intereses de la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, a quien se le intenta atribuir, falsamente, el movimiento de inconformidad.

 

Lo real es que al menos el problema se mantendrá hoy y mañana, lo que implicará la pérdida de dos semanas de clases del cuatrimestre de Mayo-Agosto, de ahí que los dos últimos comunicados emitidos por Lenin Calva en el sentido de que las actividades académicas y administrativas en la UTT se reanudarían han resultado totalmente falsos.

 

Veremos si el rector tiene la capacidad y los elementos para negociar y dar la cara a los inconformes, porque cada vez se ve más complicado solucionar ese conflicto que se dejó crecer torpemente.

 

O no.

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