En las oficinas de la presidencia de México y en las de Morena hay malestar por lo sucio, cuestionado y desastroso proceso interno que se lleva a cabo en Tlaxcala para elegir a su candidato o candidata a la gubernatura.

El enojo se debe a que muy pocos aspirantes tlaxcaltecas acataron los lineamientos que se aprobaron el pasado 7 de marzo durante la sesión del Consejo Nacional de Morena, en donde se determinó el uso de encuestas, prohibir el nepotismo, los actos anticipados de campaña y el uso de recursos públicos.
En Tlaxcala priva la cargada, el desorden y el uso indebido de recursos públicos y de la estructura gubernamental para apuntalar las aspiraciones del delfín del lorenismo, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García.
Y aunque ciertos militantes y algunos equipos de los aspirantes (Carlos Augusto Pérez Hernández, Raymundo Vázquez Conchas y de Ana Lilia Rivera Rivera) han documentado los excesos y la abierta intromisión en la sucesión por parte de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, la dirigencia nacional encabezada por Luisa María Alcalde Luján ha pedido prudencia a los inconformes antes de que sus casos sean presentados y ventilados en la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) de Morena.
Esa instancia es la encargada de garantizar la justicia partidaria, dirimir controversias y salvaguardar los principios éticos del partido. La CNHJ estaría dispuesta a intervenir en Tlaxcala ante el cúmulo y pruebas de anomalías que se han detectado, según lo habrían expresado algunos de sus integrantes.
Tan descompuesto está es escenario sucesorio del partido guinda en Tlaxcala, que los operadores nacionales perciben una preocupante polarización entre los grupos que se disputan la nominación oficial que no descartan una ruptura o división, de ahí que ya se analiza la designación de un delegado o delegada de Morena en el estado a fin de que llegue a poner orden y haga valer las reglas del partido.
En Tlaxcala el último representante del CEN de Morena que se recuerda es el ex diputado federal y hoy director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Armando Contreras Castillo, quien terminó siendo un aliado incondicional de la mandataria Cuéllar.
Recientemente en Puebla se nombró a la guerrerense Esthela Damián Peralta como delegada de Morena para la elección interna de candidatos en la vecina entidad. Actualmente es la consejera jurídica de la Presidencia de México, cargo que ocupa luego de la salida de Ernestina Godoy Ramos, actual titular de la Fiscalía General de la República.
Si alguien piensa que la mandataria del país Claudia Sheinbaum Pardo cederá su poder de decisión para designar a los futuros candidatos y candidatas a las gubernaturas que estarán en juego en las elecciones del 2027 se equivoca, porque ha empezado a enviar señales de que las resoluciones saldrán de su oficina y de ninguna otra parte.
La ausencia de Adán Augusto López Hernández, considerado como jefe territorial de Morena en la Cuarta Circunscripción a la que pertenece Tlaxcala, además de la Ciudad de México, Puebla, Guerrero y Morelos ha generado extrañeza y un vacío de autoridad, lo cual ha sido más que aprovechado por el delfín y los lorenistas para recurrir a prácticas priistas para posicionarse y ganar terreno.
Los lorenistas sienten que el tabasqueño Adán Augusto López es un aliado clave para su proyecto rumbo a la sucesión, sin embargo es evidente que el ex coordinador de los senadores de Morena ha puesto distancia con la gobernadora Lorena Cuéllar y el alcalde capitalino Alfonso Sánchez, porque sencillamente ha evitado aparecer con ellos.
En Morena el ambiente cada día se calienta más y es cuestión de tiempo para que comiencen los desencuentros.
Al tiempo.
Sí habrá cambios en el gabinete de Cuéllar
Los que saben aseguran que sí habrá reacomodos, ajustes y cambios en el equipo de la gobernadora de Tlaxcala.
El que se menciona con altas posibilidades de dejar la administración es el secretario de Salud, Rigoberto Zamudio Meneses, quien prácticamente se ha convertido en una figura onerosa y decorativa porque ya no hace nada.
La que está lejos de dejar su cargo es la secretaria de Bienestar de Tlaxcala, María Estela Álvarez Corona, quien es de las pocas funcionarias que ha entregado resultados, de ahí que tiene asegurada su permanencia hasta que concluya el actual gobierno.
Los cambios se esperan a principios del próximo mes.
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