El PRI no quiere ir sólo en Tlaxcala en las elecciones del 2027.

Por esa razón, su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, anda desesperado buscando con quien aliarse y tratar de conseguir los votos que le garanticen al ex partidazo mantener su registro nacional y local.
Cuentan que ante el escenario desalentador que enfrenta en ciertas entidades del país, “Alito” se ha dado a la tarea de buscar aliados cueste lo que cueste.
Hace unos días Moreno Cárdenas buscó al ex líder nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez, para pedirle su intervención y lograr en encuentro privado con el hoy dirigente del Partido de la Revolución Democrática de Tlaxcala, Juan Manuel Cambrón Soria, con el objetivo de formar una coalición para los comicios del 2027.
El PRD perdió en las elecciones del 2024 su registro nacional y Tlaxcala es una de las pocas entidades del país donde logró conservar su estatus de partido local, razón por la cual Alito se ha propuesto conseguir una alianza que, según él, los puede hacer más competitivos.
La reunión entre Jesús Ortega y Alejandro Moreno se llevó sin contratiempos, igual que una plática que sostuvieron el primer político con Juan Manuel Cambrón en un restaurante de la Ciudad de México, donde se habría pactado una cita con el líder nacional del PRI, misma que en estos días se llevará a cabo.
Sobre la mesa se pondrá la conformación de un bloque donde el PRI y el PRD sumen fuerzas para las elecciones de gobernador, diputados locales, alcaldes y presidentes de comunidad en Tlaxcala.
Qué es lo que ofrecerá Alejandro Moreno al PRD. Será capaz de ceder la candidatura al gobierno y dejar fuera a su mejor carta que es la actual senadora Anabell Ávalos Zempoalteca o qué otros cargos de elección popular pondrá sobre la mesa para tratar de negociar y obtener la aceptación de Juan Manuel Cambrón.
En el PRD existe desconfianza porque ya se comprobó en los últimos comicios que el PRD y Anabell Ávalos no tienen palabra ni respetan los acuerdos, pues como se sabe no le entregaron la suplencia al Senado como se había pactado.
Si el partido del sol azteca acepta la alianza seguramente cometerá un grave error, porque nunca comprobará si tiene o no la fuerza y la capacidad para seguir compitiendo sólo y obtener cargos de elección popular que represente su capital político.
Incluso, debe valorar muy bien su decisión, ya que hoy en día el PRI es una marca que acumula y genera un rechazo mayúsculo entre los ciudadanos y las ciudadanas.
Ir en alianza con el PRI sería como convertirse en salvavidas del ex partidazo que hoy enfrenta una enorme desaprobación ciudadana, según los datos de diferentes encuestas que se han aplicado en los últimos meses en la entidad.
Pero además, existen factores o criterios legales que desalientan las coaliciones parciales, pues en el caso de Tlaxcala el PRI y el PRD sólo podrían en participar juntos para la gubernatura y en tres distritos locales, lo que obviamente pone un límite al reparto de votos que cuentan y son claves para acceder a las diputaciones plurinominales.
Si se estableciera una alianza total, ésta podría resultar contraproducente porque de acuerdo con el criterio del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación los sufragios ya no se trasladan a ningún partido que forme parte de esa fórmula, es decir, cada uno se queda con los que obtuvo y ya no hay forma de que obtenga votos de otra fuerza política como venía sucediendo.
El anterior criterio es un factor que incluso limitará las coaliciones parciales que suele pactar Morena con partidos locales, a los cuales arropa para garantizarles presencia en el Poder Legislativo y para que sigan conservando su registro en Tlaxcala.
Por lo anterior será interesante ver qué decide el PRD.
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