El gobierno de la mitómana Lorena Cuéllar Cisneros se agotó, en pocas palabras de acabó y como no sabe qué hacer en los pocos más de 19 meses que le restan, se le ocurrió la brillante idea de reciclar su desgastado discurso de logros y resultados para tratar de limpiar su pésima imagen que yace y flota en la fosa séptica de la corrupción.

Cómo los recursos públicos están limitados y bajo el ojo del gobierno federal por la enorme voracidad que ha mostrado la mandataria tlaxcalteca desde que inició su administración, las ocurrencias ya no prosperan y menos los negocios realizados con constructores, proveedores amigos y familiares, por lo que desde el pasado lunes se puso en marcha las ridículas jornadas cumpliendo con el pueblo, mismas que se han desarrollado en Calpulalpan y Chiautempan.
No se trata de un auténtico ejercicio de rendición de cuentas o un diálogo para escuchar los problemas y necesidades del noble pueblo tlaxcalteca, sino de un tortuoso acto oficialista que está plagado de excesos que repite las mismas necedades que no son más que el resumen, del resumen del resumen que a lo largo de los últimos cuatro años ha hecho el gobierno lorenista.
Sin la parafernalia que se suele utilizar en los informes de gobierno de la narcisista señora Cuéllar, en estas jornadas si optó por emplear los videos de 7 y 3 minutos, respectivamente, que se difundieron durante el último informe y el discurso de casi dos horas se redujo a 30 minutos para no aburrir y torturar a los asistentes que no escuchan nada diferente, sino la misma cantaleta de que en Tlaxcala no hay inseguridad, ni pobreza, ni corrupción, ni desabasto de medicinas, ni desempleo, ni falta de apoyos al campo, ni ningún otro problema porque todos han sido solucionados.
La gobernadora morenista insiste en vivir en lorelandia y se olvida de ver y aceptar la realidad que casi la mayoría de los ciudadanos y las ciudadanas de la entidad perciben, sobre todo aquella que le recuerda que es de las peores mandatarias del país y que en su administración pulula la corrupción y las transas.
Las jornadas cumpliendo con el pueblo son una farsa que a los tlaxcaltecas sencillamente no les interesan. La realidad es que se obliga a los servidores públicos estatales y municipales a acudir a los eventos para hacer bulto y aplaudir a la malquerida Cuéllar Cisneros.
Si no me cree, pregúntele a los trabajadores del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala la presión que recibieron por parte de sus jefes para acudir este día al municipio de Ayometla, donde se llevará a cabo esa pinchurrienta jornada.
La gobernadora sólo hace el ridículo y confirma que su administración está en fase terminal.
Un foráneo más con pésimos antecedentes llega al gobierno lorenista
Por si no fueran ya suficientes los funcionarios foráneos que han desplazado a los tlaxcaltecas en la administración estatal, ayer se confirmó que Lorena Cuéllar designó al impresentable Ricardo Peralta Saucedo como encargado de Casa Tlaxcala en la Ciudad de México.
Ese oscuro personaje ligado al grupo Tabasco cuyos hilos son movidos por el aún senador Adán Augusto López Hernández, ocupará el cargo que dejó el ex diputado federal Steve del Razo Montiel que pasó sin pena ni gloria.
Peralta Saucedo, ex subsecretario de Gobernación y ex administrador de Aduanas durante el sexenio del ex presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue señalado en 2020 por el entonces gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, de reunirse con líderes de grupos delictivos como “La Columna Armada” Pedro J. Méndez, vinculada al Cártel del Golfo.
Además, fue acusado de incurrir en irregularidades en Aduanas, como corrupción en fronteras y nexos con “empresas fantasma” en Baja California, según reportes periodísticos.
A 19 meses de que finalice el desastroso gobierno de Lorena Cuéllar, ésta sigue pagando facturas de los apoyos recibidos durante su campaña a la gubernatura del 2021, lo cual es evidente porque para nadie era un secreto que Ricardo Peralta fue uno de los que financiaron las actividades proselitistas de la hoy mandataria de Tlaxcala.
El desprecio de la soberbia gobernadora a los tlaxcaltecas es mayúsculo.
O no.
*************************************************************************************
Post Views: 5.603