La fiebre mundialista puso en stand by el proceso interno de Morena para elegir al candidato o la candidata a la gubernatura de Tlaxcala.

 

 

Los tlaxcaltecas apagaron su chip del tema político y a partir de ayer no existe más que fútbol, al menos hasta que la selección mexicana siga con vida en la justa mundialista y se evalúe su desempeño, el cual podría influir de manera positiva o negativa para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su partido Morena.

 

Dependiendo de ese ánimo colectivo, los ciudadanos estarán en posibilidades de decidir si vuelven a refrendar su apoyo o se lo retiran en ciertos temas y decisiones, como el que se enfrenta por las acusaciones y evidencias que ligan a prominentes figuras de Morena con el narcotráfico, así como la corrupción, la inseguridad y los abusos de poder que prometieron combatir.

 

En Tlaxcala la grilla y las campañas anticipadas continuarán, aunque la conversación política y la agenda mediática probablemente entrarán en una dinámica de menor polarización y confrontación.

 

También se mantendrá el excesivo gasto de promoción que se lleva cabo en celebraciones y convocatorias para ver ciertos partidos de la Copa Mundial de Fútbol, tal y como se observó ayer en el zócalo capitalino durante el encuentro inaugural, donde un bondadoso patrocinador del que nadie sabe su nombre, decidió regalar camisetas de la selección mexicana, mismas que en la parte posterior tenían el nombre de Alfonso, curiosamente como se llama el delfín del lorenismo y aspirante a la candidatura de Morena al gobierno del estado, Alfonso Sánchez García.

 

Tal hecho fue visualizado y documentado por diferentes medios de comunicación, sin embargo los inútiles consejeros electorales de Tlaxcala no ven esa irregularidad que sencillamente debería ser investigada y sancionada, pues resulta iluso pensar que el regalo de las playeras estampadas con el nombre de Alfonso no tiene el objetivo de posicionar a un aspirante morenista a un cargo de elección popular para los futuros comicios.

 

Es obvio que los contendientes aprovecharán cualquier oportunidad para sacar raja política, pero deberán hacerlo con cautela y prudencia porque el ánimo colectivo no es el mejor, toda vez que anda bajo no sólo por las dudosas expectativas que despierta la oncena nacional, sino por el alto costo los boletos para acudir a un estadio y por la percepción de que esta Copa Mundial quedará mucho a deber a México en términos de derrama, turismo y las obras y gastos que se hicieron para ser sede de ese importante torneo.

 

El espíritu mundialista ha invadido a los mexicanos y muy probablemente Morena esperará hasta después del 19 de julio para dar a conocer los nombres de los 17 candidatos y candidatas a igual número de gubernaturas, en donde se encuentra la de Tlaxcala.

 

El 22 de junio seguramente se abrirán los registros para que los morenistas interesados en participar en la encuesta que aplicará Morena se inscriban. En caso de ser muchos contendientes, se realizará una depuración y finalmente cuando concluya el Mundial de Fútbol se designarán los candidatos que en algunos casos irán a unos comicios complicados debido a que la sociedad está dividida, polarizada y decepcionada ante graves problemas que hoy se enfrentan en materia de seguridad, empleo y desarrollo económico.

 

A lo anterior habrá que sumar el factor de la división interna, pues en Tlaxcala no se percibe ni se observa que haya una operación política seria del CEN de Morena para conseguir la unidad.

 

El golpeteo y la guerra sucia es lo que predomina en la entidad, lo cual en gran medida obedece a que Morena no tiene por el momento una competencia para la gubernatura, de ahí que se da como un hecho que la verdadera lucha por el poder es al interior del partido y por la candidatura, ya que el que logre la nominación oficial tiene amplias posibilidades de convertirse en el sucesor de la gobernadora Lorena Cuéllar.

******************************************************************