El orticismo dará la lucha para ganar el ayuntamiento de Tlaxcala, para ahí dar refugio a los principales colaboradores del gobernador Héctor Ortiz.

Que Jesús Luévano Escalona, viva bajo una permanente sospecha de ilicitud en sus decenas de negocios es asunto tan trillado, como los temblores de la mano de Mariano (nada más cuando se estresa…), pero que riña con su compadre del alma Gregorio Cervantes Díaz, por insignificancias como la camionetota y la centaviza ofrecida como cohecho al ¿médico?, y depuesto alcalde de Apizaco, para que este inclinara la balanza en tremenda licitación de un pedido de asfalto, eso sí me parece motivo para que el gemelo de Joaquín Sabina, solicite una licencia temporal al cargo de secretario de Desarrollo Económico (Sedeco), enfundarse uno de sus cuarenta trajes de buzo (Greg Cervantes ha de tener 50) y dirigirse a la Antártida a buscar tesoros, por lo menos lo que resta de la administración.
Si la mala vibra es una insistente compañera de Luévano, ¿por qué cedió a la tentación de hacer negocios con un alcalde de plano tan corrientito. Si la oportunidad que le dieron para ponerse atrás de un buen escritorio, nada más le demandaba un comportamiento decente. Pero no… ya ves, así como el gato gusta de andanzas nocturnas para conseguir pellejos (es que ya se hartó de comer wiskas), el único funcionario que maneja él mismo alguna de sus Humers, tropezó con lo que podemos entender como voracidad en el año de Hidalgo.
Y ante el inminente arribo de Gregcerv a la próxima legislatura, ya podemos ver cuál de los tres grandes amigos, dos de veras ricos y uno… haciendo la lucha en su consultorio, es el que pudo conservar incólume su plumaje (que en el caso de los compadritos, créame sus plumas son de oro de 24 kilates).
Acabar con la tenencia, ¿en serio?
Espero que no sea nada más una estrategia de campaña para ganar puntos, porque la propuesta de Mariano González Zarur y de Minerva Hernández Ramos, de suprimir el pago de impuesto sobre tenencia vehicular, suena a necesidad de reflectores.
Claro que miles de automovilistas verían un alivio a sus bolsillos si fuera desplazado el pago aquél, pero, ¿y qué pasaría con los raquíticos ingresos del gobierno, dependiente hasta en 96 por ciento del gobierno federal?, ¿Nos cobrarían con malos servicios y peores modos de su burocracia la falta de un dinero al que renunciaron por ganar unos cuantos puntos a semanas de las votaciones?
Y la capital para quién
Si bien la lucha electoral se centra por obvias razones en la gubernatura del estado, lo cierto es que para el PRI y el PAN la capital está convertida en la cereza del pastel, pues los primeros intentarán por todos los medios mantener ese municipio en sus manos y no permitir que alguien más lo gobierne.
Sin embargo, el PAN a través de la alianza Por el Progreso de Tlaxcala o mejor dicho el orticismo buscará gobernar la capital del estado, para lo cual ya trabaja y opera para derrotar al PRI y así arrebatarle esa posición, la cual será utilizada para dar refugio a los seguidores más cercanos del gobernador Héctor Ortiz.
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