La Iglesia Católica ha sido más que prudente con la actual administración estatal, pese a que fue relegada y hasta marginada por la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros. Se había mostrado distante, pero al final respetuosa.

 

 

Sin embargo, algo cambió, porque el pacífico y tolerante obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, utilizó la tradicional Bajada de la Virgen de Ocotlán para lanzar críticas veladas del entorno negativo que se enfrenta en la entidad, especialmente por la creciente inseguridad que no deja de sentirse cada día.

 

Según el prelado, es necesario que sociedad y gobierno “bajen” a la realidad que vive el pueblo, la cual está marcada por el miedo, la violencia y las profundas desigualdades sociales.

 

Ante cientos de creyentes, el obispo confirmó que este ritual religioso estuvo dedicado expresamente a una jornada de oración por la paz en nuestro corazón, familias, comunidades, patria y el mundo entero.

 

“La política es la forma más elevada de la caridad, porque puede comprometerse completamente en la construcción del bien común. El Papa León afirma que ser cristiano en política no significa ser abiertamente confesional, sino permitir que el Evangelio guíe las decisiones que deben tomarse”, señaló según una nota del periódico La Jornada de Oriente.

 

Y agregó “quienes ejercen funciones públicas deben comprometerse auténticamente con el bien común y con las preocupaciones concretas de la ciudadanía”.

 

El obispo de Tlaxcala que ha mantenido un trabajo discreto y distante del gobierno lorenista, más por ser relegado que por voluntad propia, pocas veces a lo largo de nueve años que lleva en el puesto ha lanzado críticas y señalamientos contra las autoridades, de ahí que llamó mucho la atención sus comentarios que, para los feligreses, no pasaron desapercibidos.

 

No es casualidad que la mandataria tlaxcalteca registre bajos niveles de aprobación por parte de los ciudadanos y las ciudadanas, especialmente por los cuestionados y nulos resultados que se tiene en materia de seguridad y en el combate a la corrupción.

 

La crítica se centró en la inseguridad que se percibe en el estado y en que ese problema lastima y genera temor entre los ciudadanos, lo que sin duda pasó a golpear a la administración que encabeza Cuéllar Cisneros que no se ha cansado de decir que somos el estado más seguro del país y que la incidencia delictiva ha ido a la baja.

 

Aunque Julio César Salcedo ya presentó su renuncia al cargo que ocupa desde el 2017 al papa León XIV por motivos de edad -cumplió 75 años el 12 de abril-, en la actualidad sólo se espera conocer quién será su sucesor y si éste será más combativo o igual de tolerante que él.

 

Lo que es un hecho es que este obispo no comulga con el gobierno de Lorena Cuéllar y que antes de irse quiere dejar en claro ante los feligreses que la actual administración dejó de ver la realidad, crítica que se da cuando Morena vive un proceso interno para elegir a su candidato a la gubernatura de Tlaxcala en donde está el aspirante de la continuidad, el alcalde Alfonso Sánchez García y la senadora del pueblo, Ana Lilia Rivera Rivera, que representa el fin de las dinastías.

 

La Iglesia Católica ya está jugando en la actual sucesión, tal y como lo están haciendo otros actores políticos que se siguen mostrando reservados para evitar una señal equivocada.

 

Por ejemplo la Universidad Autónoma de Tlaxcala y el PAC no han hecho público su apoyo al delfín de la gobernadora, Alfonso Sánchez, como tampoco lo han evidenciado otros partidos locales como Nueva Alianza o Fuerza por México.

 

Hay sectores que ya han llevado a cabo una débil cargada hacia el alcalde capitalino como los transportistas de algunas rutas y ciertas organizaciones de productores, pero la realidad es que muchos aún están esperando la señal para declarar su amor y evitar una equivocación que les salga contraproducente.

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