La desvergüenza, desfachatez, insolencia y atrevimiento de la dirigencia estatal de Morena encabezada por Marcela González Castillo y de funcionarios estatales y municipales, así como de magistrados es grotesca.

 

 

Resulta que ayer Morena a través de Blanca Estela César Bañuelos, una de las principales operadoras del Comité Ejecutivo Estatal de ese partido organizó un desayuno para festejar a las mamás que militan y forman parte del partido guinda, el cual se llevó a cabo en el salón Tirol ubicado atrás de la tienda Office Depot de la comunidad de Ocotlán.

 

Ahí se dieron cita alrededor de 400 damas que estaban felices porque Morena, el partido que no miente que no roba y mucho menos traiciona, tuvo a bien a organizarles una celebración, pero después de pocos minutos comprobaron que habrían sido utilizadas o embaucadas, debido a que el convite terminó en un vulgar acto de proselitismo para el delfín, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, quien abiertamente anda en busca de la candidatura al gobierno de Tlaxcala.

 

El grupo fue selecto y no a cualquiera le llegó la invitación. En día y horario laboral estaban presentes funcionarias estatales y municipales, así como las felices magistradas del Tribunal de Disciplina Judicial de Tlaxcala, Violeta Fernández Vázquez, Dora Delia Hernández Roldán y Claudia Cervantes Rosales, así como su homóloga del Tribunal Superior de Justicia del Estado, Marisol Barba Pérez, quienes sin ningún rubor no sólo mostraron su abierta militancia morenista, sino su respaldo absoluto a Alfonso Sánchez que, puedo constatar con sus propios ojos, que esas abogadas son una extraordinarias porritas.

 

Sin embargo, el delfín también se percató que su “sexapil” se viene agotando o perdiendo fuerza porque no destacó en el aplausómetro de las mamás morenistas.

 

Cuando al encuentro llegó la presidenta honorífica del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia, Mariana Espinosa de los Monteros Cuéllar, el apoyo se sintió y fue más que evidente la emoción y el respaldo, lo que hace pensar que su aspiración de convertirse en candidata a la presidencia municipal de Tlaxcala no es un rumor, sino una posibilidad real.

 

Los aplausos para la hija mayor de la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros fueron notables, lo cual no sucedió cuando llegó Alfonso Sánchez y menos cuando se presentó a la dirigente de Morena, Marcela González, quien es ni más ni menos que la esposa del delfín.

 

Créame que el desaire no pasó desapercibido, pues durante varios minutos fue la comidilla y el tema de conversación entre las asistentes al desayuno, evento que dejó algunas cosas claras.

 

La principal es que Marcela González no es una dirigente imparcial porque está utilizando los recursos y la estructura del partido para promocionar y posicionar a su marido, pues fue el único aspirante invitado al festejo.

 

La segunda es que Morena se pervirtió extremadamente rápido en poco más de siete años en el poder, porque hoy hace lo que tanto criticaba y señalaba cuando era oposición, como es el hecho de usar el dinero del pueblo para fines políticos electorales.

 

La tercera es la desfachatez de magistradas y funcionarios estatales y municipales que en un día y en horario laboral acuden a actos políticos con fines electorales de Morena, con la seguridad de que no enfrentarán ninguna sanción o problema porque el sumiso y dócil Instituto Tlaxcalteca de Elecciones no ve ni se entera de nada.

 

La cuarta y última. Habrá un aspirante morenista a la candidatura al gobierno de estado de Tlaxcala que tenga la voluntad y la congruencia de denunciar estas graves irregularidades ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia y la dirigencia nacional del partido a cargo de Ariadna Montiel Reyes para que intervengan y pongan orden, o simplemente callarán porque les resulta mejor para sus intereses no hacer nada y ser cómplice de tanta podredumbre.

 

Es pregunta.

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