Primer episodio
Nada para nadie.
No hay una señal clara, ni una favorita o favorito definido.

A una semana de que se aprobarán los tiempos, plazos y las disque reglas para elegir al candidato o la candidata a la gubernatura de Tlaxcala bajo el pretexto de que el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador designará al coordinador estatal del Comité de Defensa de la Cuarta Transformación rumbo al proceso electoral de 2027, no ha pasado nada y todo sigue igual hasta antes de que se conocieran esas disposiciones.
Lo único diferente es que otro aspirante apareció con más fuerza en la escena mediática. Se trata de Oscar Flores Jiménez, el actual secretario de Finanzas del gobierno del Estado de México, quien para su campaña ha empezado a recurrir al cascajo del PRI como al gris ex diputado local y ex colaborador del ex gobernador Marco Mena Rodríguez, Teodardo Muñoz Torres.
Ese ex priista de cuarta se la pasa suplicando a quien se encuentra en los restaurantes o en la calle que se sumen al proyecto de Flores Jiménez, pues según él, ya está palomeado por López Obrador.
Lo anterior incluye no sólo a militantes o simpatizantes de Morena, sino a miembros de otros partidos políticos que en los hechos no muestran interés de respaldar las aspiraciones del funcionario mexiquense.
Se espera que en los próximos días el Comité Ejecutivo Nacional de Morena lance la convocatoria y establezca los requisitos para quienes busquen competir por ese cargo, entre los que se menciona que los interesados deberán solicitar licencia o renunciar a los puestos legislativos o dentro de la administración pública que detenten para garantizar un proceso imparcial y sin ventajas para alguien en especial.
Veremos si Oscar Flores renuncia a su poderosa posición en el Estado de México y sí ahora decide hacer campaña públicamente y dejar las sombras para que al menos los tlaxcaltecas lo conozcan y sepan de quién se trata y confirme que sí quiere gobernar Tlaxcala con la venia de su amigo AMLO.
Por lo que respecta a los otros dos contendientes, ninguno cambió o modificó su estrategia política electoral en la última semana. El delfín del lorenismo, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, siguió su posicionamiento en medios y redes sociales, así como también mantuvo sus recorridos por el estado, centrando su contacto con productores, quizás porque su equipo ha detectado mayor eficiencia de operación en ese sector al organizar eventos con una presencia importante de personas.
Pero Sánchez García no termina por convencer ni a los tlaxcaltecas ni a los lorenistas que dicen apoyarlo. Durante la presentación del libro “Tlaxcala un mejor lugar para Vivir” escrito por el ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya, la presencia de funcionarios de primer nivel de la administración de Lorena Cuéllar Cisneros fue reducida y los organizadores, entre ellos, la dirigente estatal de Morena, Marcela González Castillo, tuvieron problemas para llenar el Teatro Xicohténcatl.
No se registró una cargada de los miembros de gabinete legal ni ampliados, ni tampoco se percibió la confianza o la alegría de asistir a un evento relevante para cobijar al delfín, ya que el mentado libro era de su papá, quien llegó mermado físicamente al grado que no habló y sólo se limitó a saludar.
Ana Lilia Rivera sigue sus recorridos a ras de tierra y de contacto con el pueblo, pero ayer demostró músculo al participar con una ponencia en un foro convocado por la organización “Entrelazadas Somos Más Fuertes”, en donde se vio a cientos de mujeres que mostraron su simpatía por la senadora tlaxcalteca.
Además, se sabe que su equipo ha redoblado reuniones por el territorio estatal, mismas que no sólo se han multiplicado, sino que cada vez son más numerosas.
Al concluir la primera quincena de marzo, Ana Lilia Rivera puede presumir que sigue encabezando las preferencias en la mayoría de los estudios de opinión que se han levantado para medir las tendencias.
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