En un año, es decir, de febrero del 2025 a enero del 2026, Morena perdió 12 puntos porcentuales en la intención del voto.

Pese a esa disminución, el partido fundado por Andrés Manuel López Obrador, encabeza las preferencias para la gubernatura de Tlaxcala, las diputaciones federales y para la mayoría de los distritos locales, al ubicarse en el primer lugar de las simpatías con 35 por ciento, sacando una diferencia de casi 20 puntos a su más cercano contendiente que no es otro más que el PAN.
Pero, Morena se puede seguir dando el lujo de decrecer en intenciones del voto cuando aún faltan 16 meses para los comicios del 2027.
Me parece que no, porque de mantener el ritmo de caída registrado de febrero del 2025 a enero del 2026, podría poner en riesgo su continuidad en el gobierno estatal y ceder uno de los tres distritos electorales federales y perder el control del Congreso del Estado que ha logrado en las últimas dos legislaturas con ayuda de sus aliados el PT y el PVEM.
Por lo anterior en Morena resulta clave y determinante la elección del candidato o la candidata al gobierno de Tlaxcala y la operación que se lleve a cabo para mantener la unidad y evitar fracturas internas que permitan fortalecer a la oposición.
El proceso no será nada fácil porque el lorenismo sigue empeñado en impulsar al alcalde capitalino Alfonso Sánchez García, quien suma cada día, por presión o conveniencia, liderazgos a su proyecto, tarea que no ha sido fácil porque el hijo del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya debe cargar no sólo con la imagen de que es el candidato de la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros, sino porque también asume el rechazo o voto de castigo que ciertos sectores de la sociedad tlaxcalteca vienen expresando al ver que representa la continuidad y el empoderamiento de las dinastías.
Ana Lilia Rivera Rivera no se sale de su estrategia y sigue operando con el guión de López Obrador, es decir, a ras de tierra. Apuesta al contacto directo con el pueblo y busca el respaldo real sin simulaciones, lo cual está consiguiendo.
Sólo por citar un ejemplo, los trabajadores sindicalizados de la Universidad Tecnológica de Tlaxcala aprovecharon la visita a Huamantla de la senadora morenista para solicitarle una reunión privada que se llevó a cabo en una casa de ese pueblo mágico.
El personal de la Universidad se ausentó por más de una hora de las instalaciones educativas y aprovechó el momento para expresar su simpatía por Ana Lilia Rivera, a quien le solicitaron su intervención para destituir al actual rector, Lenin Calva Pérez, debido a la negligencia mostrada para manejar la institución, a su falta de compromiso con los trabajadores y por la presión que ejerce para que se apoye políticamente a la fuerza a Sánchez García.
Aunque se habla de otros aspirantes, la realidad es que pareciera que la contienda por la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala está entre Ana Lilia Rivera y Alfonso Sánchez.
Por eso surge la pregunta, quién de ellos garantiza el triunfo sin problemas para los comicios del 2027, quién haría un mejor gobierno con el respaldo de los ciudadanos y las ciudadanas, quién será el que logre obtener el visto bueno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo y quién aseguraría que los ideales de la Cuarta Transformación se cumplan y se hagan realidad.
El desgaste de Morena por ser gobierno en Tlaxcala ya se percibe y no es un invento o una mala interpretación de los estudios demoscópicos. La administración de Lorena Cuéllar continúa dilapidando la generosa intención de voto que se tenía en la entidad, pues no hay que olvidar que los tlaxcaltecas siempre aportaron los sufragios suficientes para destacar como uno de los estados donde el partido guinda tenía un bastión asegurado, situación que siempre fue reconocida por el ex presidente López Obrador.
Al final, es muy probable que Morena gane las elecciones, sin embargo no será de una manera contundente y amplia.
Al tiempo.
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