Si la popularidad y la aprobación de la enamorada mandataria tlaxcalteca Lorena Cuéllar Cisneros están por los suelos, su poder cada día se merma porque cada vez es más notorio que se está quedando sola y que su proyecto de imponer la continuidad a través de su delfín naufraga.

Pese a las señales que cada día recibe la señora Cuéllar, ésta insiste en no verlas y prefiere mantenerse en su realidad alterna llamada “Lorelandia”, donde según ella y su séquito de aduladores es aún la más querida, la más eficiente gobernadora de Tlaxcala y del país, la más honesta, vaya hasta la más popular y hermosa mujer que ejerce el poder en la entidad.
Se resiste a aceptar que sus trilladas Jornadas “Cumpliendo al Pueblo” lejos de ayudarla a recomponer su relación con los tlaxcaltecas han resultado un fastidio para los ciudadanos y las ciudadanas que son obligadas a asistir, pues los organizadores y responsables de esos onerosos actos públicos (alcaldes y funcionarios estatales) sufren para llenar las sedes donde se llevan a cabo.
Desde hace 15 días el personal del gobierno lorenista se ha visto obligado a retirar más del 30 por ciento de las sillas instaladas inicialmente porque sencillamente las personas no quieren ir a escuchar mentiras de supuestos logros y avances de la actual administración como ocurrió hace unos días en Amaxac, Zacatelco y otros municipios más.
El discurso que al comienzo de las mentadas jornadas duraba más de 90 minutos y en donde además de la participación de la impopular Lorena Cuéllar también hablaban sus funcionarios que como simples marionetas se dedicaban a repetir los supuestos resultados del gobierno, ahora se ha recortada a 60 minutos con la proyección de los videos que se usaron en el Cuarto Informe de Gobierno y se evita que los mediocres secretarios intervengan porque la gente ha optado por retirarse a los pocos minutos de iniciado los eventos.
Pero no crea que sólo el pueblo es el único que le hace el feo a la malquerida Lorena Cuéllar, sino sus propios funcionarios que conforman el gabinete legal y ampliado, tal y como se vio la semana pasada.
Resulta que los lorenistas fueron convocados a una de esas tantas improductivas sesiones de gabinete, sin embargo cuando la gobernadora tlaxcalteca llegó se percató que la ausencia de sus colaboradores era notable, situación que le provocó una gran molestia y no dudó en reprender a los que estaban presentes y al que cita a las reuniones porque según ella era inaceptable ese desdén y desprecio.
Si yo soy la gobernadora y hago un esfuerzo para dejar mis importantes reuniones y quehaceres para asistir aquí, no comprendo porque los funcionarios no pueden hacer ajustes en sus agendas y acompañarnos, habría dicho la soberbia Cuéllar Cisneros.
Y créame cuando le digo que la mandataria tlaxcalteca ya tiene la realidad alterada. Según ella, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo está más que contenta y feliz por el gobierno morenista de Tlaxcala, razón por la cual estuvo en San Pablo del Monte donde asistió el pasado fin de semana a la inauguración de la ampliación del CBTIS 153 y se espera que a finales de este mes regrese a supervisar los avances del polo de desarrollo que se realiza en el oriente de la entidad, pero no dice nada de los señalamientos que imperan en su contra por haber incorporado a la vida pública a un personaje siniestro y ligado a presuntos actos de corrupción como Ricardo Peralta Saucedo, quien se desempeña desde hace unos días como representante de Casa Tlaxcala en la Ciudad de México.
Durante su llegada a San Pablo del Monte el único político que espero a Claudia Sheinbaum entre el pueblo y en pleno sol fue el senador José Antonio Álvarez Lima, principal impulsor de las aspiraciones de su compañera de bancada Ana Lilia Rivera, detalle que fue reconocido por la mandataria del país que al ubicarlo entre los ciudadanos lo llamó y lo invitó a incorporarse a la comitiva.
Fue el único político que prefirió la calle, el sol y el pueblo, ya que los políticos lorenistas optaron por la sombra, las sillas y la comodidad, lo cual es un detalle que créame no pasó inadvertido para la presidenta Sheinbaum.
Otro detalle de la visita de la Claudia Sheinbaum, es que ella no está contaminada con la adelantada sucesión que se registra en Tlaxcala por la disputa de la candidatura de Morena al gobierno estatal, tan es así que ninguno de los aspirantes con posibilidades reales apareció en los eventos o acudió a ellos para recibir la ansiada señal.
Finalmente, le cuento que están apareciendo nuevos estudios de opinión que confirman que Lorena Cuéllar se encuentra en el sótano de los peores gobernadores del país, lo que viene a ratificar que la mandataria dejó de ser popular y querida por los tlaxcaltecas.
Difícil de creer, pero es la verdad.
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