Una constante de la actual administración estatal son las ocurrencias que pone en marcha dizque para atender y solucionar problemas que aquejan a Tlaxcala.

Podríamos mencionar varios casos que explicarían claramente a lo que me refiero. Por ejemplo de qué sirvió que el sistema de salud haya pasado a la federación si la escasez de medicamentos y material en las clínicas y hospitales es la constante, al igual que la falta de personal especializado para atender a los pacientes de la entidad.
Otro podría ser la construcción de la “Ciudad de la Seguridad” que consistió en levantar nuevos inmuebles para la Fiscalía General de Justicia del Estado y la Secretaría de Seguridad Ciudadana, cuando nunca se atendió una de las necesidades básicas que realmente se requieren para reforzar el combate al crimen como sería más policías, más patrullas y más personal en ambas dependencias que operan con el mínimo de trabajadores para atender a una población de 1.3 millones de personas.
La última vez que se hizo una compra importante de patrullas fue al final de la pasada administración del ex gobernador priista Marco Antonio Mena Rodríguez, ya que la actual si ha comprado nuevas camionetas pero que prácticamente han venido a sustituir a unidades dañadas en percances o que han sido retiradas por ser inservibles.
Un caso más sería la pomposa “Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento” que tendrá un costo cercano a los 600 millones de pesos, cuando es evidente que hay otras prioridades que urgen atender como el campo, el mantenimiento a la infraestructura carretera y otras más que como se observa, para el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros pueden esperar.
Pero volviendo al asunto de las ocurrencias y a la improvisación, es evidente que la administración estatal se apresuró para aprobar una ley que obligara a los ayuntamientos a pagar más por el depósito y manejo final de la basura, con el propósito de garantizar un redituable negocio que se dice será controlado por una empresa ligada a supuestos familiares cercanos de la mandataria tlaxcalteca, una vez que los funcionarios vinculados con el grupo morelenses que se frotaban las manos para quedarse con ese bisnes fueron excluidos de tal operación.
Si bien el negocio que se pretende poner en marcha contó con el respaldo de las autoridades federales que determinaron el cierre definitivo de los tiraderos de basura que venían operando en Panotla, Huamantla y Tetla, la realidad es que esa situación habría sido aprovechada por algunos vivaces funcionarios lorenistas para abrir y controlar, a través de una empresa que hasta el momento se desconoce su nombre y quién o quiénes son sus propietarios, un nuevo relleno sanitario en la zona del municipio de Atlangatepec, el cual recibirá muy pronto todos los desechos de la entidad.
Personas cercanas al relleno sanitario de Tetla revelaron que según estudios disponibles ese tiradero podría seguir operando por otros 10 años, sin embargo las autoridades determinaron que se debe clausurar por supuestos daños ecológicos y ambientales, pero en realidad es una acción encaminada para beneficiar a alguien con el redituable negocio de la basura.
La decisión de las autoridades federales y estatales para clausurar todos los rellenos sanitarios que operan en Tlaxcala no está del todo sustentada en estudios y sobre todo en una planeación y en un cronograma de acciones, lo cual se comprueba con el caos que desde el inicio de esta semana se observa en el tiradero de Tetla, donde la maquinaria que se tenía para extender y compactar los desechos se descompuso.
Desde noviembre del año pasado dejaron de operar los tiraderos de Panotla y Huamantla, lo que obviamente hizo que la carga de trabajo en el de Tetla se incrementara y para estas fechas tuviera surgieran las dificultades para tratar tal cantidad de desechos.
Por esa razón, el servicio de recolección de basura en municipios como afectados Tlaxcala, Apizaco, Huamantla, Zacatelco, San Pablo del Monte, Panotla, Ixtacuixtla, Texoloc, Totolac, Nativitas, Acuamanala y otros más empieza a registrar problemas, los cuales podrían agravarse en los siguientes días por la improvisación del gobierno lorenista para atender adecuadamente el problema del destino final de los desperdicios.
El asunto central tiene que ver con la voracidad y los negocios que se han hecho a lo largo de los últimos años bajo el amparo del poder.
Es cuestión de tiempo para que se conozcan más detalles y quiénes están detrás del negocio que implica manejar y controlar la basura.
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