A 20 meses y unos días de que finalice el gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros, el desánimo, el temor, la incertidumbre y las deslealtades ya empiezan a surgir entre los funcionarios lorenistas, quienes no perciben que vaya a existir continuidad y mucho menos que la mandataria vaya a tener la fuerza necesaria para dejar un sucesor o una sucesora.

En una de las últimas reuniones del gabinete legal y ampliado que suele encabezar la gobernadora Lorena Cuéllar, ésta casi con lágrimas en los ojos agradeció el trabajo y el compromiso de algunos colaboradores, pero también reprochó la simulación, la falta de trabajo y de resultados de otros subordinados.
Fiel a su estilo, la medrosa mandataria no dio nombres ni más detalles, pero al final no pudo contenerse y aseguró que si hoy volviera a iniciar su gobierno designaría a varios de los actuales funcionarios que están con ella, sin embargo también dejó claro que otros no serían convocados porque a lo largo de los últimos meses ha comprobado la ausencia de compromiso y su falta de amor por Tlaxcala.
El silencio se apoderó de la reunión y las miradas de los miembros del gabinete legal y ampliado se perdieron en el infinito, como si nadie quisiera evidenciar a alguien en especial.
Apesadumbrada porque poco a poco se la va extinguiendo el poder, la señora Cuéllar empezó a reconocer que se equivocó con la designación de ciertos funcionarios y que muchos siempre la han dejado sola y con el peso de cargar con su ineficiente gobierno, sobre todo en lo que se refiere a errores, omisiones y fracasos que se han llevado a cabo o se han cometido.
Faltan dos semanas para que concluya el 2025 y veremos cuántos colaboradores se mantienen con ella y aguantan hasta el cierre de la administración y cuántos dejarán sus cargos para evitar el proceso de entrega recepción y los problemas que muy probablemente se tendrán con observaciones por presuntos actos de corrupción.
Dicen que Lorena Cuéllar está enterada de los funcionarios que no están jugando con ella y que tampoco están apoyando en la sucesión a su delfín, el alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García, incluso ya sabe quiénes estarían respaldando el proyecto de su archirrival, la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, por lo que se desconoce si se armará de valor para cortar cabezas o recurrirá a su habitual collonería para dejar que las cosas sigan como hasta ahora.
Es un hecho que no todos los miembros del gabinete legal y ampliado están con Alfonso Sánchez, pues algunos operan para apuntalar las aspiraciones a la gubernatura de la secretaria de Turismo federal Josefina Rodríguez Zamora y otros más que trabajan con absoluta discreción para el proyecto de la senadora Rivera.
El lorenismo está desbalagado y cada vez se percibe más débil y chiquito como la mandataria tlaxcalteca. Una muestra de lo anterior es que por lo menos 20 presidentes municipales ya están operando para Ana Lilia Rivera, quien a partir de los primeros meses del próximo año podría empezar a recibir la tradicional cargada que obviamente mandará una señal clara sobre hacia dónde se moverá la sucesión en Morena.
Las diferencias y pleitos internos también ya son la constante, en seguridad, gobernabilidad y otras áreas del gobierno estatal, donde la descalificación entre funcionarios es la constante, así como la filtración de supuestas anomalías financieras, administrativas y negocios realizados al amparo del poder.
El ambiente está tan descompuesto que algunos al percibir la crisis que viene ya optaron por abandonar el barco. Hace unos días se supo que Sergio Cervantes Mayora que se desempeñaba como Estratega de Comunicación y Gobierno de la Coordinación de Comunicación (CCOM) dejó el cargo para regresar al gobierno federal.
Sólo es cuestión de unas semanas para que los escándalos surjan a la luz pública y se compruebe porqué los tlaxcaltecas piensan que la corrupción pulula en la administración de la voraz Lorena Cuéllar.
Al tiempo.
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