Habrá que ver si la necedad de rendir el cuarto informe de gobierno en lo que un día será la Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento no tendrá complicaciones, pues las prisas no son buenas y menos forzar la logística para llevar a cabo un evento que suele concentrar cientos de personas.

 

 

Aunque el supuesto ejercicio de rendición de cuentas se tenía previsto inicialmente para el 6 de diciembre, éste fue cambiado para el día 8 de diciembre, sin embargo finalmente se determinó que será el 7 de diciembre a las doce horas.

 

La cancelación del 6 se debido a que ese día la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, convocó a una marcha y concentración en el zócalo de la Ciudad de México para celebrar siete años en el poder de Morena.

 

Lo anterior seguramente llevará a que Tlaxcala reduzca sustancialmente su presencia en la mentada celebración para dar paso a la movilización que se pondrá en marcha para llenar con porristas a modo el espacio donde Lorena Cuéllar dará el resumen de sus supuestos logros alcanzados en cuatro años.

 

Y aunque en la última supervisión de los trabajos de construcción de la Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento se detectaron retrasos importantes y riesgos, no hubo poder humano que influyera para que la caprichosa gobernadora de Tlaxcala se decidiera por otro lugar con mayor seguridad y que garantizara, sin obstáculos o complicaciones, la llegada de los invitados.

 

El narcisismo de la mandataria es imbatible y como son pocas las obras magnas que puede presumir porque no todas están concluidas y en funcionamiento, se empeñó en concentrar a sus seguidores y porristas en el mencionado lugar para destacar sus logros y repetir cuantas veces crea necesario que es la mejor gobernadora que ha tenido Tlaxcala.

 

Los burócratas entre empleados de confianza y de honorarios que ya fueron obligados a afiliarse a Morena ya no tendrán que preocuparse por acudir forzosamente a la marcha del 6 de diciembre, pero sí deberán asistir y llevar el domingo 7 de diciembre a otros dos invitados a la Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento para lanzar loas a Lorena Cuéllar.

 

Es una realidad que sólo los morenistas beneficiados por la gobernadora la respaldan y la apoyan porque un alto porcentaje (casi el 79 por ciento) de militantes y simpatizantes del partido guinda no tiene ningún problema en manifestar su rechazo y repudio a la administración lorenista.

 

Por cierto, la lista de funcionarios estatales listos para dejar sus cargos en diciembre o principios del próximo año crece cada día más. Aunque se argumentan razones político electorales, en realidad es porque algunos colaboradores no quieren terminar por las anomalías e inconsistencias que existen en el manejo de los recursos públicos.

 

Lorena Cuéllar ya sabe de algunos funcionarios que le han expresado sus deseos de renunciar, pero hasta ahora no ha aceptado ninguna renuncia porque en el fondo ella no quiere que se vayan porque sabe que no será nada fácil encontrar a los reemplazos que terminarán asumiendo las responsabilidades y las consecuencias que se deriven del proceso de entrega recepción previsto para el 2027.

 

Sólo para que tenga usted amable lector una idea, en este año hubo ex funcionarios que trabajaron en el gobierno de hacendado Mariano González Zarur que fueron notificados de sus procesos penales, los cuales deben enfrentar solos porque a estas alturas nadie está dispuesto a ayudarlos.

 

Se habla que en breve también podrían enfrentar una situación similar los colaboradores del ex gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

 

En pocas palabras, el llamado para rendir cuentas es un proceso demasiado lento, pero de que los casos están siendo investigados para imponer sanciones por presuntos actos de corrupción es un hecho.

 

La desbandada pronto comenzará.

 

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